Philippe Halsman, todo un rockstar de fotógrafo

Mea Culpa por no conocerlo antes.
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Antes que el mundo tuviese en su bolsillo una cámara profesional en todo momento, antes que la difusión de imágenes se hiciera masiva e inmediata gracias a las redes sociales, antes que los paparazzi pudiesen tomar una buena foto de una celebridad tomándose un café en Starbucks, existió Philippe Halsman.

Un nombre que puede sonarte extraño se vuelve familiar una vez que te presentan su trabajo. A pesar de que no hayas tenido la fortuna de saber su historia ni sus grandes proezas (hasta ahora y de nada), sus fotografías están más presentes en tu memoria de lo que crees.

Antes de esta fascinante pero a veces irritablemente poco profesional era, los fotógrafos y los escritores de las revistas eran tan rockstars como los pintores y las actrices. Si bien reconocías a quien posaba frente al lente, te preocupabas por saber quién había estado detrás de él.

Halsman retrató en su época a todos los que eran alguien y en ocasiones, sus retratos convirtieron en alguien a quien no era nadie.

Con un portafolio en el que rondan una asombrosa lista de nombres famosos que divagan entre científicos, bailarines, comediantes, políticos, pintores, desnudos y religiosos; Halsman pudo revelarle innegablemente a su mundo el principio artístico de la fotografía.

Nacido en Letonia en 1906, cuando no era Letonia sino algún pedacito del imperio ruso, descubrió desde pequeño que la fotografía era lo suyo. Vivió una vida medianamente tranquila y empezó a estudiar ingeniería eléctrica en Dresden.

A los 22 años en un viaje con su familia por Austria, se le fue acusado de asesinar a su padre. A pesar de estar en una zona antisemita y ser de familia judía, de no tener suficiente evidencia y de que habían varios casos similares en la zona; Philippe fue encontrado culpable y condenado a 4 años de prisión.

Su familia dedicada a demostrar su inocencia, logró hacer que grandes personajes de las ciencias y la política como Sigmund Freud, Thomas Mann, Henri Hertz y el amigo de la familia Albert Einstein testificaran a su favor. Lograron liberarlo a los 2 años de su encarcelamiento.

Luego se muda a Francia donde comienza a trabajar como fotógrafo de Vogue y se empieza a hacer un buen nombre como retratista. Logra salir de París antes de la ocupación nazi y encuentra una visa en EEUU, que utiliza para mudarse con su esposa, hermana e hija a Nueva York.

Su primer gran trabajo fue popularizado por la marca de cosméticos Elizabeth Arden, que utilizó sus fotos de Constance Ford para lanzar la campaña “Victory Red” que buscaba promover sus pinturas de boca rojas como apoyo a las tropas estadounidenses que combatían en la Segunda Guerra Mundial.

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Eventualmente la ultra popular campaña acabaría volviendo un ícono de los 40s y 50s la pintura de bocas roja que hoy en día vemos en las fotos de la época.

Trabajando con la revista LIFE, Philippe logró fotografiar a las personalidades más destacadas de su tiempo. Sin embargo, a veces eran los famosos quienes rogaban por una sesión con el fotógrafo y no a la inversa.

A partir de allí logró forjar una amistad con Salvador Dalí que él mismo Halsman describirá como “37 años de trabajo”; con quien tomó las fotos más famosas del artista y que lo llevaron a él al estrellato.

En 1948 tomó su primera fotografía surrealista con Dalí llamada Dalí Atomicus en la que capturó al pintor, tres gatos, un balde de agua y el cuadro que lleva el mismo nombre en suspensión; trabajo que tomó 28 intentos en lograr.

dali 1948

Halsman escribió varios libros, presentando su tesis más popular que nombró Jumpolpgy, en la que planteaba que al retratar personas a las que obligaba a saltar, como la preocupación de los sujetos iba al acto de saltar y no a sus sonrisas, la “máscara” que se ponían frente la cámara, se desvanecía.

Sus fotografías en suspensión fueron tan famosas que el Duque y la Duquesa de Windsor y Richard Nixon, le pidieron que los retratara saltando.

Fotografías que capturaron la esencia de los sujetos, tomadas muy de cerca y con un enfoque agudo, inmortalizaron a los grandes nombres de la mitad del siglo pasado. Nosotros conocemos a muchos de ellos por estas fotografías, pero en lo personal, nunca imaginé que todas vendrían de la misma persona.

Te presento a Philippe Halsman y la genialidad de su arte si no lo conocías: