Películas que quedaron tan mal que tuvieron que volver a grabarlas

La magia del cine a veces no funciona.
Author:
Publish date:
rogue

El último día de grabación de una película es emotivo. Actores despidiéndose, camarógrafos felicitándose y el equipo de postproducción listo para comenzar el verdadero trabajo.

Sí, hacer una película es como graduarse del colegio.

Convives un tiempo con un grupo de personas, te encariñas (no aplica en todos los casos) y cuando el director grita el último “¡Corte!”, sabes muy en el fondo que nunca vas a volver a ver a estas personas más allá que en algunos premios y alfombras rojas.

Excepto por los ejecutivos de los estudios y todos los encargados de darle sentido a las tomas desordenadas que recaudaron durante la producción. Cuando las cámaras se apagan es cuando ellos se ponen a trabajar en el producto final que vemos en las pantallas grandes. Quitar escenas, afinar los sonidos, agregar efectos especiales: todo está en sus manos. 

effects

Cuando postproducción, los ejecutivos y directores se sientan a ver los que rodaron los últimos meses es cuando el gran reto comienza. Si no se sienten conformes con el resultado, puede ocurrir dos cosas:

1. No le prestan atención y siguen adelante con el proyecto.

2. Llaman a los actores, extras, camarógrafos, directores, maquilladores, vestuaristas, equipo de luces y cada uno de los trabajadores involucrados en la producción, para grabar de nuevo algunas escenas, o en el peor de los casos, toda la película.

Por más extrema que suene, la segunda opción es bastante común en los grandes films. Nada sale en pantalla si los ejecutivos de los estudios no dan el último “sí”. Para probar nuestro punto, te presentamos los casos en Hollywood que no pasaron la primera prueba pero igual terminaron siendo un éxito.

E.T. the Extra-Terrestrial (1982)

El final feliz de E.T. no siempre fue como lo recordamos; el guión que escribió Melissa Mathison terminaba con E.T. muriendo en un edificio gubernamental, pero las reacciones fueron tan negativas en las proyecciones de prueba que realizó Spielberg antes de lanzar la película al mercado, que Steven cambió el final a lo que conocemos ahora.

Back to the Future (1985)

Desde un principio los productores de Back to the Future querían que el protagonista fuese Michael J. Fox, pero como su agenda estaba llena con las grabaciones de la serie Family Ties, el equipo tuvo que elegir a Eric Stoltz para Marty McFly. A la cuarta semana de grabación, tanto como Stoltz, el productor, Steven Spielberg y el director Robert Zemeckisy se dieron cuenta que no era una buena decisión y Eric dejó el papel en buenos términos.

Paramount habló con la productora de Fox y llegaron al acuerdo de que Michael J. Fox grabaría Family Ties de día y Back to the Future de noche. El resto es historia.

My Best Friend's Wedding (1997)

Un año después de que terminaran de grabar la película, los ejecutivos y el público que fue a las proyecciones de prueba coincidieron que Rupert Everett, el mejor amigo gay, era demasiado bueno como para salir tan poco. Así que la guionista tuvo que escribir más escenas para el personaje y cambiar el final de la película para que Everett apareciera junto a Julia Roberts.

World War Z (2013)

Paramount suspendió el estreno de la película una vez que vio el resultado; según la productora, el final de la cinta era “abrupto e incoherente” y las escenas de acción rodadas por el director Marc Forster eran demasiado mediocres.

Al final contrataron al guionista Damon Lindelof para escribir el tercer acto del film y modificar algunas escenas. Brad Pitt viajó siete semanas a Budapest para actuar en las nuevas escenas y el presupuesto terminó elevándose a 190 millones de dólares. Aunque la cinta tuvo buena receptividad comercial, Paramount y Pitt decidieron no incluir a Forster en la próxima película.

Rogue One: A Star Wars Story (2016)

Disney no estaba feliz con el proyecto una vez que terminaron las grabaciones, así que decidió que el director Gareth Edwards tenía que volver a grabar hasta el 40% de la película. Además contrató a Tony Gilroy (el director y guionista detrás de Michael Clayton) para que creara un tercer acto y asumiera el puesto de supervisor para las nuevas tomas de Gareth Edwards. A cambio, Tony Gilroy recibió una modesta suma de cinco millones de dólares por su trabajo. 

Definitivamente hay muchas cosas que pasan detrás de cámaras que no conocemos, pero al menos la magia del cine puede cubrir sus errores de último minuto e igual agotar las funciones. Oh, hay tantas películas que desearíamos que hubiesen hecho eso.