Porque al hablar de cine venezolano no pueden faltar nuestras directoras

A estas alturas, resulta casi imposible convencer a la mayoría de una generación de venezolanos de que existe algo llamado cine nacional, que va mucho más allá de Papita, Maní y Tostón y comenzó mucho antes de Azul y no tan rosa.

Pero no importa, aquí seguimos intentando.

Llegamos al tercer capítulo de esta serie sobre mujeres venezolanas que han pisado firme en el ámbito cinematográfico, y nos encontramos con Solveig Hoogesteinj.

 Solveig Hoogesteinj

Solveig Hoogesteinj

Nacida en Suecia en 1946, Hoogesteinj es una reconocida escritora, productora y directora de cine venezolano. En la década de los setenta desarrolló estudios en la Universidad de Cine y Televisión de Múnich, Alemania. Tras lo cual regresó a Caracas para especializarse en Arte y Literatura en la Universidad Central de Venezuela. Es considerada una de las mayores referentes del cine de ficción y del cine femenino en el país, junto con Fina Torres. 

A lo largo de su carrera ha participado en la dirección y producción de distintos proyectos audiovisuales, entre los cuales destacan el documental Puerto Colombia (1975), el largometraje de ficción inspirado en el cuento homónimo de Gabriel García Márquez, El mar del tiempo perdido (1976), y la cinta basada en hechos reales Macu, la mujer del policía (1987), siendo esta su producción más reconocida junto con Maroa (2005).

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Hablemos de ‘Macu’

Macu, la mujer del policía (1987)

Macu, la mujer del policía (1987)

Este drama estrenado en 1987 relata la historia de María Inmaculada, conocida como Macu, una adolescente que se encuentra casada con un hombre veinte años mayor, quien prácticamente la forzó a huir con él cuando apenas tenías once años. Como cualquier joven, con el tiempo Macu no puede evitar enamorarse de un muchacho de su edad, tras lo cual Ismael, su esposo, decide asesinar a este chico junto a sus dos mejores amigos, solo para que no quede rastro de los motivos que impulsaron el homicidio.

Esta historia está inspirada en un hecho de la vida real que en su momento fue bautizado por la prensa como El caso Mamera.

En mi opinión, esta película pertenece a un tipo de cine al cual la mayoría de los jóvenes actuales no estamos acostumbrados. Al verla, quizás nos sea más fácil asociarla con una telenovela que con una película, precisamente porque estamos hasta cierto punto habituados a ver este tipo de historias en la pantalla chica. Pero eso no resta para nada la importancia que la pieza tuvo en su momento y que, por ende, sigue teniendo hoy día.

Más que en sus técnicas estéticas, me gustaría enfocarme en la naturaleza de la historia. Macu era una niña de apenas once años que vivía con una familia de escasos recursos; mientras que este sujeto, Ismael, era un policía de más de treinta años que la manipuló de todas las formas posibles para “convencerla” de escapar con él y convertirse en su esposa; cabe señalar que tanto su abuela como su madre estuvieron de acuerdo con esto en cuanto Ismael dio señales de querer ayudarlas económicamente, demostrando así la poca protección que realmente tenía en su propio hogar. Un par de años después, Macu es madre de dos niños pequeños y en su manera de comportarse y expresarse se nota la ausencia de una educación propia para su edad. 

Luego, cuando los tres jóvenes están desaparecidos y su esposo es el principal sospechoso, es interesante ver como la prioridad de la policía y los medios en todo momento parece ser indagar en si Macu había sido amante solo de uno o de los tres. Tanta es la insistencia de todo el mundo por saberlo que da la impresión de que este fuera el verdadero crimen.

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Solveig Hoogesteinj y su faceta de cineasta

Solveig Hoogesteinj y su faceta de cineasta

Así, Solveig Hoogesteinj nos da un pequeño atisbo de cómo era la mirada de la sociedad sobre la mujer en aquel momento; y a su vez, tomó una postura reivindicadora al hacer que su protagonista sea quien mueva absolutamente toda la historia, despojándola un poco del carácter contemplativo o de relleno que solían tener anteriormente muchos personajes femeninos en la gran pantalla. Un rasgo que seguramente heredó de sus antecesoras y colegas Margot y Fina. 

Cuando esta película fue estrenada en las salas de cine la receptividad del público fue impresionante. Lo cual pudo haber sido el resultado de una inteligentísima estrategia de marketing donde se vendió la historia como si Ismael fuera una pobre víctima, herido y frustrado por la infidelidad de su mujer. Para que cuando el espectador se topara finalmente frente a frente con la trama, descubriera todo lo contrario.

Macu se convirtió en la película venezolana más vista en todo el país y su récord taquillero permaneció intacto durante al menos veinticinco años, hasta que fue desplazado por el innegable boom de, adivinen qué, Papita, Maní y Tostón.

Otros aportes de Solveig

Solveig Hoogesteinj

Solveig Hoogesteinj

Pero los logros de Hoogesteinj van más allá de haber escrito, dirigido y producido uno de los íconos más importantes del cine femenino en Venezuela. Ella es, además, co-fundadora y actual Directora General de la Fundación Trasnocho Cultural. Un pequeño pedacito de cielo que ha contribuido enormemente a que el cine, el teatro y la cultura en general no hayan perecido a manos de la dictadura.

En diversas ocasiones se le ha interrogado sobre cuáles han sido las limitaciones que la situación política y socio-económica de los últimos años han tenido sobre el Trasnocho; tras lo cual asegura que ha sido difícil, pero “mientras más dura es la cotidianidad, más necesitamos alimento para el alma”. 

Actualmente, Solveig tiene 72 años y vive en la ciudad de Caracas.