Nadie nunca le quitará el protagonismo a Eleven

Si fuiste una de esas personas en comerse toda la nueva temporada de Stranger Things el fin de semana pasado en lugar de respirar o vivir una atmósfera que no fuese ochentosa y de Halloween, entonces estamos en la misma página. Y si no, sabes que te hubiese gustado o estás trazando tu plan para hacerlo, tarde pero seguro.

Para ellos, advierto de un mayor spoiler.

El hecho fue que esta temporada me enamoró aún más de todos los personajes. Ya no son unos simples niños, ni unos pobres desubicados que no saben con qué están lidiando. Esta temporada sí lo sabían y aunque no, fingieron que sí y le dieron con todo.

Pero algo que me hizo pensar dos veces fue la inclusión de personajes nuevos. La primera vez que lo pensé, los odié a todos por cambiarme la dinámica que ya se había establecido con amor en la primera; pero la segunda vez que lo pensé, entendí la función de ese cambio de dinámica. Y darle la razón a los guionistas me deja un sabor a vinagre en la boca, a cualquiera realmente, pero ese es otro asunto.

Uno de estos nuevos personajes fue Mad Max, sí, llegó con un nombre poderoso a tomar protagonismo de todo. Strike 1.

Mi dilema con Maxine, la nueva pelirroja que busca desesperadamente ser la nueva integrante del grupo de niños “cool a su manera” de Mike, Will, Lucas y Dustin. La chama de verdad quería estar ahí y por lo tanto los perseguía de un lugar a otro y no dejaba de preguntar cosas que nosotros como audiencia ya habíamos sufrido y curado. Cosa que me irritó muchísimo.

Porque si se dan cuenta, ese personaje no hizo absolutamente nada en esta temporada. NADA. Solo clavarle una aguja a su hermano para doparlo, que en primer lugar no habría sido necesario si toda la estirpe de su existencia en la serie fuera descartada. Strike 2. Ese fue mi primer pensamiento, porque además Max tiene una actitud de “ruda” que no combinaba con la vibra de los chicos.

Ahora, creo que además de dopar a su hermano, sí hizo un par de cosas. Lo que la salvó de considerarse prescindible y ponchada en la serie:

1. Es una herramienta coherente y ficticia para hacer crecer a Dustin y a Lucas. Pubertad is coming.

2. Resalta lo estrictamente necesaria que es Eleven en el combo, es como decir “¿querían una niña? Aquí tienen una, Pero ah, no es lo mismo, ¿verdad?”.

Cuando llega Maxine, hay dos personajes que babean por ella a lo largo de toda la temporada: Dustin y Lucas. Lucas consigue ganar este primer round, y convertir a Dustin en un chico que es capaz de luchar por la atención de las chicas. Así fue podemos que Max fue quien cerró esa puerta de infancia inocente y nos abrió una llena de posibilidades adolescentes y tal vez adultas para nuestros consentidos.

Con Max se confirma que no terminaremos con Stranger Things hasta tener una noción más completa del gang ya mayor y maduro. Y que definitivamente, lo que nos queda por ver estará increíble y nos dejará locos

Estás perdonada, Max.