Cómo empezar a leer poesía - The Amaranta
Esa puerta de la literatura a la que tenía miedo de entrar, hasta que un día se abrió

Las novelas siempre han sido mis partners in crime. Lo único difícil de entender permanecía oculto y preparado para descubrirse en la misma historia y en los personajes participantes. No había ninguna complejidad de además, en ciertos casos como Alejandro Rebolledo, Ernesto Sábato o incluso Gabriel García Márquez, la forma de contarla.

Pero la poesía me parecía demasiado difícil.

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No puedo decir que no lo intentaba porque al menos una vez cada par de meses me encontraba cara a página con un poeta, me parecía demasiado cursi y no lo entendía o no lo quería entender. Me frustraba y lo dejaba de nuevo.

Luego, más adelante en mi adultez no pude evitar mirar a mi alrededor y ver que todos leían poesía con una facilidad envidiable, hablaban de autores, de qué quería decir o no con tal poema, pero yo seguía sin entenderlo. Ya tenía una especie de predisposición, era simple: capaz no me gustaba la poesía y ya.

Pero después de una pequeña introducción, llegué a pensar que probablemente era a mí a quien no le gustaba la poesía aún. Pudo haber sido el autor que al que me enfrentaba de niña o tal vez porque no había llegado al estado mental necesario para entenderla. El punto es que por fin llegué y ya no me quiero ir.

Por supuesto que fue gracias a un novio. Al principio, él no sabía que no me gustaba (ahora prefiero decir que no la había leído bien), pero más bien porque no lo dejé saberlo. Me gustaba leer todo lo que él me escribía más por la intención que por el hecho de ser un poema. Hasta que por fin, me presentó a America de Allen Ginsberg y quedé fascinada.

Comencé a leer solo a los que me gustaban porque entendí que si no me siento conectada con un autor, es casi imposible que lo entienda y mucho menos que lo disfrute. Porque la poesía se trata de eso, de encerrarte a ti misma y meterte en un p*o que sabes que te va a dejar por las nubes. Después de Ginsberg, me metí con Charles Bukowski y sus veinte poemas y luego con Roberto Juarroz y sus Poesías Verticales y Rafael Cadenas con sus Poemas Escritos a Máquina.

Sin embargo, ese fue solo el comienzo.

Si quieres meterte en este extraño, pero increíble mundo de la poesía; no te puedo dar una lista para dummies ni mucho menos obligarte a que leas algo solo porque es un clásico. Lo que le gusta a alguien puede ser odiado por otro y eso en la poesía es muy delicado. Es un arte muy pasional y más que todo personal, la idea no es que corras de la poesía sino hasta ella, que vayas descubriendo autores que te gustan poco a poco.

Solo te daré unos consejos que me hubiese gustado que me dieran, en lugar de anclar mis rodillas al santo sabelotodo de Google:

Si eres medio “analfabeta poético” como yo lo sigo siendo (todavía me queda mucho por aprender) deberías comenzar por leer ensayos sobre poesía. Deja que otros autores te acompañen en tu travesía para que no sientas que te comen después. Cómo leer poesía de Hanni Ossot es tremendo lugar por donde comenzar.

Y poco a poco déjate llevar por los autores que más te gusten. Si alguno no te llega por completo, déjalo por un tiempo, capaz aún no estás listo para leerlo. No leas lo que no te haga sentir identificado.

Otros poetas que podrías considerar son: e.e. Cummings, Pablo Neruda, Rubén Darío, Trilce, Octavio Paz y T. S. Eliot.

Ya no digo más y como si fuese un roll, solo déjate elevar.

Por cierto, el poeta que no podía leer de niña era Pablo Neruda, sin embargo aún me encuentro sin poder entenderlo. Pero ya es algo personal, así que no pretenderé dejarlo por un rato.