Spoiler alert: vas a llorar

Este es el show que debes ver si sientes un fuerte odio consumiendo tus entrañas cada vez que ves a un señor usando un jean de papá. 

Queer Eye es el reboot de Netflix de Queer Eye for the Straight Guy (2003). La fórmula del original se mantiene, un grupo de 5 hombres gays, the fab 5, buscan a un hombre y le hacen un makeover a los 5 frentes más importantes de su vida, su clóset, su casa, su comida, su pelo, y su autoestima.

El original se estrenó en una época en la que el enfoque de la representación LGBTQ+ estaba en la tolerancia. Después de más de una década la lucha es por aceptación y te lo dejan saber desde el primer episodio. Casi como si nos hubiesen visto a los fans de la primera generación poner cara de asco y preguntarle al vacío ¿por qué necesitaríamos un nuevo Queer Eye?

La pregunta viene no porque no haga falta mejorar la representación LGBTQ+ en la televisión, sino porque el Queer Eye original presentaba al Magical Queer, como un estereotipo que los heterosexuales podían entender. El gay bitchy que como era gay automáticamente sabía de moda y podía enseñar a los pobres hombres heterosexuales. Aunque era útil para la época, hoy es tan cliché que ofende. Afortunadamente Queer Eye no juega con eso, al ser más sobre aceptación que tolerancia, se centran en formar puentes entre héteros, en su mayoría rednecks, y la comunidad gay del 2018.

Lo bueno

Los fab 5 on tan adorables y profundos como un makeover show permite que sean. Son los que hacen que sea algo fascinante en vez de otro Style Me Famous.

Tan France

Un pakistaní experto en moda, con un acento británico súper atractivo y la necesidad constante de doblar las mangas de todas las camisas que compra.

Bobby Berk

The whitest man alive. Es un diseñador de interiores criado en un ambiente súper conservador y religioso.

Karamo Brown

El tipo que podría seducir hasta al cura que te dio catequesis. Su título oficial es “culture”, lo cual es lo suficientemente ambiguo como para que a lo largo de la temporada se encargue tanto de cosas que haría un life coach, como lo que haría una firma de relaciones públicas.

Antoni Porowski

El chef que hizo que todos nos enamoremos de él. Después del tercer episodio, cada vez que le enseñaban a algún tipo a cocinar, mi respuesta automática fue “oh sí, Anthoni, cuéntanos cómo te gusta cortar zanahoria”. También quería bañarlo en aguacate, pero eso es otra historia.

Jonathan Van Ness

El estilista que totalmente ganaría America’s Next Top Model si alguna vez quisiera participar. Y también el animador de Gay Of Thrones, el mejor recap de Game of Thrones que puedes encontrar.

La manera en la que los 5 se relacionan unos con otros, junto con sus historias de vida, es lo que hace que sea un programa tan reconfortante. Verlos cambiarle la vida a un montón de rednecks es como enrollarte en una cobija con un helado después de una mala ruptura. Frecuentemente están resaltando las similitudes entre ambos bandos lo que resulta en mucha más empatía que comentarios bitchy.

Lo no tan bueno

Por otro lado, ahora es un show millennial, y como todo millennial intenta tener discusiones políticas que no siempre tienen el mejor de los resultados. Queer Eye está en Georgia, el sur de los Estados Unidos. Donde es socialmente aceptado tener banderas confederadas y votar por Trump.

Al menos 3 de los protagonistas de los makeovers, son personas que esperarías ver en un rally en contra del matrimonio igualitario, no en el medio de un abrazo grupal de los fab 5. Al menos 2 de ellos, son personas que sigues esperando ver en ese rally después del makeover.

En el primer episodio el makeover es para un señor que se identifica como un completo redneck, y tiene la casa para confirmarlo. Pero a lo largo de su experiencia con los fab 5 lo vemos cambiar, y para el final cuando él está llorando y Jonathan está llorando, tú también termines llorando (true story).

Es bastante contrastante con el siguiente episodio cuando van a ayudar a Cory, un policía que votó por Trump. Antes de llegar, un amigo de Cory para el carro mientras Karamo va manejando, es obvio que producción pensó que sería súper gracioso… pero Karamo es negro y después de #blacklivesmatter, no es una situación graciosa. Eventualmente eso lo vuelven un “momento de aprendizaje” que parece sacado de Fuller House. Pero todo el asunto se ve plástico. Cory tiene un sombrero de Maga en su closet, una señal pro Trump para el jardín, y esa mirada de “aceptaré tu homosexualidad pero siempre serás un otro”. Sí, al final los invitó a quedarse, pero ¿qué hay de toda su parafernalia pro Trump? ¿Va a seguir apoyándolo? Si vamos a hablar de cambiar vidas y tender puentes, ¿por qué no hablar del elefante anaranjado en el sótano de Cory?

Lo peor de todo

El séptimo episodio. Básicamente podrías saltártelo y tu vida sería mejor por haberlo hecho. El protagonista es aburrido y ligeramente estúpido y básicamente no hay nada en el mundo que lo pueda salvar.

Lo que hace que todo valga la pena

Dos letras: A.J.

Queer Eye brilla cuando se enfoca en las emociones y no trata de hacer un comentario sobre la sociedad. El segundo episodio se trata sobre A.J. un hombre gay que no se siente cómodo identificándose como tal. Para cuando los fab 5 lo dejan, está saliendo del closet con su madrastra. A.J. lloró de esa manera que nadie está acostumbrado a ver en cámara. No un ugly cry tipo Homeland. Ese tipo se lanzó a híperventilar y moquear sobre su madrastra mientras yo hice lo mismo con mi almohada.

Otro episodio resaltante es el que tienen con Neal, un programador hindú con una barba tan fea que huele a cigarros y mocos a través de la pantalla. Neal es tan incómodo como cualquier programador del mundo. No hace contacto visual, se siente nervioso ante cualquier interacción fuera del internet, detesta que lo abracen, se paraliza ante el contacto humano, tiene bronceado de monitor, etc. Para cuando terminan con él se ve como todos los directores creativos de California. Por un segundo pensé que iba a sutilmente ofrecerme un trago y hablarme de su cuenta bancaria. Además, les pide un abrazo grupal y no entra en pánico mientras lo tocan.

Además está Jonathan quien seriamente debería pensar en tener su propio reality. No solamente está cómodo en cámara sino que se ve como si auténticamente estuviese divirtiéndose. También es el único que está cumpliendo con el estereotípico Magical Queer, pero lo hace como diciendo “si quieres mi magia queer, también quieres mi ser queer”. No está disculpándose por ser chillón, usar trenzas en el cabello, faldas, o ser gay. Además su interés por ser entendido parece ser proporcional al interés de los demás por entenderlo, algo que Queer Eye en general podría aprender.