Que no sean Fifty Shades.

“Pene/Vagina”, en nuestros días de fresca pubertad, podían tener muchos y variados efectos. Desde ponernos rojas hasta hacernos reír como unas retrasadas a lo Dumb and Dumber. Sin embargo el efecto de ambas alusiones a los genitales humanos se ha visto cada vez menos evidente, y por lo tanto es más difícil distinguir quién ha probado la fruta prohibida y quién no.

Mi conclusión es que ya todos mis conocidos y amigos pasaron por eso hace rato, y que algunos aunque no lo hayan hecho,ya se han visto expuestos a otras experiencias que bien podrían recompensar su ignorancia hacia el tema. Hablo del sexo. Una palabra que era considerada una grosería a mis quince años, y ahora parece ser un requisito en una conversación de personas de veintitantos.

“¿No te gusta hablar de sexo? Bueno, tendré que pedirte que te retires del establecimiento”.

Tal vez no tan obvio pero se entiende. Y es normal. Demasiado normal y satisfactorio de hablar si esto se puede hacer o no, si tal o cual cosa de verdad te sirve o incluso si me puedes recomendar algún juguete en lugar de sufrir comprándolo en Caracas.

Así que como hemos llegado a una edad en la que, como bien se ha repartido entre las abuelas y los tíos verdes, nuestro cuerpo está menos llenos de pepas y aún no invadidos por las arrugas. Teniendo así la libertad de aprender tanto de él como de nosotros mismos.

Los panas, las películas porno, nuestra mamá jugando a ser ginecóloga y las creencias sociales nos han servido de diccionarios, y enciclopedias en cuanto a sexo se trata. Pero algo en lo que más me he enfocado particularmente son, como si fuera algo nuevo para mí, las novelas y las crónicas eróticas.

Significa redescubrir de la manera más pomposa pero a veces honesta de lo que otras personas, además de periodistas de revistas femeninas que no dejan de hablar de orgasmos, piensan de todo lo que ocurre alrededor del sexo. Y estas son algunas de mis favoritas.'

“Travesuras de la niña mala” de Mario Vargas Llosa

vargas llosa

Aunque es una novela un tanto resguardada y bastante sutil en cuanto a erotismo se trata, rodea la historia infinita entre dos ex novios, Ricardo y Lily. En realidad no es infinita, pero cuarenta años es considerablemente parecido. Y de cómo surgen los típicos problemas de volver con alguien, de extrañar los lugares comunes, etcétera.

Según el mismo Vargas Llosa esta fue su primera novela romántica, y aunque creas que se trata de una historia llena de melao pegajoso, te diré que no lo es para nada.

Es una exploración del amor desligado de toda la mitología romántica que lo acompaña siempre".

“Crónicas Sádicas” de Salvador Garmendia

crónicas sádicas

Me encanta cuando los títulos te dicen todo lo que necesitas saber, sin ilusionarte ni engañarte con adornos lingüísticos. Se trata de la recopilación de 28 ensayos y crónicas en las que las palabra “culo”, “peo”, “condón” y “totona” se vuelven frecuentes y hasta emocionante de la voz de Salvador Garmendia.

Sin embargo no son cuentos nuevos, pues todas estas historias fueron sacadas de una revista llamada “El Sádico Ilustrado” que tuvo su mayor circulación en la Caracas de los años setenta. Aunque este librito rosado nos demuestra que muchos de los temas siguen siendo vigentes y que nunca perderán su gracia.

Lo mejor es que todas estas palabras son usadas con el mayor elitismo e intelectualidad posible. Otra demostración de que nada es imposible.

Monsieur” de Emma Becker

monsieur

Debo admitir que la historia de este libro es un tanto particular y que a mí no me movió mucho el piso, pero las narraciones de encuentro casuales con un tipo por el que la protagonista, Ellie, estaba empepadísima me hacían el día.

Como cosa rara, está ambientada en París y es bastante actual. Pues no es una novela del siglo XIX donde se enviaban cartas subidas de tono y se veían una vez al mes a lo Gabriel García Márquez. No. Acá se envían mensajes de Whatsapp y de Facebook.

“Las edades de Lulú” de Almudena Grandes

las edades de lulu

Puedes mezclar en una licuadora a una niña horny de quince años y a un chamo llamado Pablo, le agregas una relación basada en sexo, otros 15 años y tendrás a una mujer posmoderna que ya no piensa en el tal Pablo sino en toda una vida de oportunidades.

Porque cualquiera que se llame Lulú dentro de una novela erótica no tiene por qué quedarse encerrada. Es una novela súper sexy pero no recomendable para niñas de quince años.

Niñas, estudien primero.

Y por supuesto, “El amante de Lady Chatterley” de D.H.Lawrence

lady

Porque cuando un papá del siglo XIX te dice que eres muy joven para estar casado con un hombre al que no se le para, y además te incita a conseguirte un “otro”; definitivamente tienes que saber más al respecto.

Es una novela que fue prohibida y hasta tachada de indecente en su tiempo, pues por qué solucionar problemas a la antigua cuando puedes tenerlos igual pero resolverlos a la postmodern way.

Novela clásica de sexo recatado y exploración erótica femenina que nos enseña que a la mujer sí hay que consentirla, pero solo nosotras sabemos cómo y con quién.

En lugar de engañarte y tragarte las mentiras del porno, mejor léete uno de estos libros que no están escritos por fans locas de Twilight, tal vez aprendas algo y lo puedas llevar a la práctica.