Antes de los teléfonos inteligentes existieron “Las Chicas del Cable”

Otro culebrón pero con aires feministas.
Author:
Publish date:
culturamas

Netflix es adictivo, entretenido, amplio e ilimitado. Así tu internet sea más lento que tu abuela mandando un Whatsapp (dícese Venezuela) mi nuevo mejor amigo Netflix no te va a dejar morir.

Como probablemente eres latino y ya tienes un usuario y una contraseña (o usas la del primo de la tía de la ex de tu mejor amigo) estás claro del universo paralelo que esconde este maravilloso invento.

Maravilloso invento porque, a pesar de que su fuerte no son las películas ni buenas ni conocidas, puedes lanzarte un maratón de cualquier serie vieja o nueva nonstop.

No parece la gran cosa, pero personalmente empecé a ver Grey's Anatomy desde cero hace dos meses y me la he devorado como si fuese una droga.

Y bueno, apartando las películas pésimas del 2010 para atrás, y tomando en cuenta que las nuevas series son perfectas para un domingo de Sunday Blues y ratón, me topé con la serie española Las Chicas del Cable.

Dentro del paraíso de Netflix se encuentran algunas series españolas bastante buenas que valen la pena seguir. Velvet, Gran Hotel y El Tiempo Entre Costuras son las tres programaciones españolas más conocidas con -casualmente o no- características de plot bastante parecidas.

  1. Las tres se desarrollan durante los años cincuenta o más atrás.
  2. Hay una historia de amor romántica e imposible por diferencia de clase social.
  3. La protagonista es mujer.

Las Chicas del Cable, la más reciente, también cumple con esos tres pilares; pero hace énfasis en un aspecto bastante atípico y controversial para la época. La lucha de los derechos de las mujeres durante los años veinte están resaltados en el guión de manera explícita. Se habla de una España a principios del siglo XIX donde la mujer no opinaba ni por el atuendo que se iba a poner. Por lo tanto el plot de esta nueva serie, además de la historia romántica entre la protagonista y el presidente de la empresa de telefonía más importante de Europa, es la lucha que presentaron las mujeres en España exigiendo trabajo, opinión y más que todo libertad.

laschicasdelcablecar

Blanca Suárez interpreta a Alba/Lidia, la protagonista de la serie, quien mediante una inteligencia y audacia fuera de lo común en una mujer para la época, logra escabullirse de problemas de su infancia y se encuentra en una constante lucha contra obstáculos que le impiden su libertad.

La protagonista, a través de una falsificación, consigue un trabajo como telefonista en la compañía de cable más importante de España. Allí hace un grupo de buenas amigas, cada una con una historia bastante peculiar que contar, reflejando en sus vidas, los problemas cotidianos y no tan cotidianos, por los que pasaban las madres y mujeres en la Europa de 1920.

Homosexualidad, violencia doméstica, mujeres con ideologías, amores prohibidos, y sobretodo machismo en su auge máximo, son los tópicos que enfrentan las Chicas del Cable durante los cortos ocho capítulos de la primera temporada. Dejándonos al final con una tragedia típica de las series españolas y con las ganas de saber por qué carrizo los protagonistas que de verdad se aman, y están hechos los unos para los otros, nunca pueden terminar juntos.

Es una serie de televisión, duh.

1491475825_965875_1491476148_noticia_fotograma

La cuestión con esta serie es que, además de ser la primera española producida por Netflix, se ve una diferencia en las acciones feministas que toma el grupo de protagonistas, a diferencia de las demás historias donde la niña o niño pobre se enamora del hijo o hija del dueño de algo importante y la serie se enfoca en cómo hace la pareja enamorada para desafiar las reglas sociales clasistas y proclamar su amor verdadero al mundo.

Claro, Las Chicas del Cable también desarrolla una historia imposible de amor y todo ese cuento propio de nosotros los hispanos, pero también toma en cuenta el verdadero maltrato hacia la mujer y lo difícil que fue aparecer al lado y no por debajo de la figura masculina en absolutamente todos los aspectos sociales, culturales y políticos.

Personalmente me encantan las novelas cursis españolas; y a pesar de ser más de lo mismo, en esta se ve algo más allá que la niña rebelde sometida por su familia, ya que la misma niña es promotora de controversias y rebeliones dentro de un país conservador.