Quiero ser 007, así que "Hola, soy Pérez, Pedro Pérez"

La parte inmortal de James Bond.
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007-01

El pasado martes murió a la edad de 89 años en Suiza, Sir Roger Moore quien interpretó al famoso agente 007 desde 1973 hasta 1985.

El mundo entero llora su muerte y recuerda con cariño las actuaciones de Moore como uno de los 6 actores que durante 55 años han traído vida al mítico personaje de James Bond.

Cuando uno llega a este mundo hay cosas que no te acuerdas ni cómo las aprendiste. Los dinosaurios existieron, si corres con medias te caes, Los Beatles son una súper banda, si tomas algo muy caliente se te quema la lengua y todos los agentes secretos son ingleses, toman Martinis y se llaman James Bond.

Está grabado en el chip de nacimiento para todos nosotros jóvenes y adultos contemporáneos que si en algún momento te toca un ticket con el número 007, es obligatorio pensar que se te acaba de asignar una misión secreta, así sea que el ticket solo sirve para recoger el jamón en la charcutería.

Desde Sean Connery hasta Daniel Craig, durante 25 películas hemos sido educados como sociedad a crear un prototipo de lo que debe ser un agente secreto.

Elegante, usa traje, bebe Martinis de vodka “shaken, not stirred” (llamado Vesper desde Casino Royale), tiene los mejores carros, las mejores armas, una cuenta bancaria con saldo infinito, habilidades en artes marciales, una estúpida capacidad para aguantar golpes, dudoso respeto hacia la autoridad, archienemigos, la habilidad irresistible de levantarse las mujeres más bellas del universo y es inmortal.

Sin duda alguna, toda criatura medianamente racional sobre el planeta tierra sueña que el Servicio Secreto de Inteligencia Británico lo contacte para entrenar y ser por lo menos el sidekick de Bond, incluso si eres un latinoamericano bajito sin ninguna aptitud de destreza física, pero soñar es gratis.

Bond, James Bond ha logrado traer gloria no solo a Sean Connery, George Lazenby, Roger Moore, Timothy Dalton, Pierce Brosman y a Daniel Craig, sino para los ahora inmortales directores de sus películas, a Ian Flemming quien escribió al personaje en sus novelas en 1953, a las personas que desarrollaron los videojuegos y a toda la cultura que idolatra a los espías y que tiene al agente 007 montado en lo más alto de su altar.

Los carros de James Bond además de envidiados por todo hombre con un complejo por los motores, también ha congelado en el tiempo piezas de carrocería espectaculares como el Aston Martin DB5 de Goldfinger y el Rolls Royce Silver Shadow de A License To Kill.

También es inevitable que una mamá vea a su hijo vestido de smoking y no sugiera que se ve como James Bond, aunque el adolescente precoz parece un gancho de ropa mal vestido.

Las mujeres también han sido tocadas por el destello del agente británico, y digo “tocadas” con toda la intención sexual que la frase sugiere. Las actrices de las películas, también llamadas Bond Girls, se han convertido desde el momento que son elegidas para el film, en símbolos sexuales que tendrán la espectacular fortuna de aparecer en pantalla como el deseo más inalcanzable de todos los hombres del mundo, en algunos casos incluso para el mismo 007. Aunque este rasgo puede ser visto desde la óptica más misógina posible, en su mayoría, las Bond Girls saben usar armas, combaten el mal de la mano de James Bond y reciben sus golpes en el proceso, which is also pretty badass.

Ya hablamos del Martini o Vesper, y todos los fanáticos así sea una vez han intentado soportar el impacto estupefaciente del coctel solo para saborear lo que sería ser Bond por un instante.

Las películas por su parte, son la perfecta referencia filmográfica de 55 años de cine. En ellas se puede estudiar históricamente los avances de tecnología y filmación, así como eventos históricos, modas y tendencias. Todo esto apartando el hecho de que cada una de ellas es espectacularmente buena.

La música también ha jugado un papel importante en inmortalizar la franquicia, o viceversa. Las típicas largas introducciones de las películas, los gráficos e imágenes de mujeres desnudas introducen un perfecto balance entre arte y música para hacer que las canciones sean nominadas a Grammys y Oscars.

Y es que a diferencia de los fanatismos hacia las otras sagas como Harry Potter, Star Wars, Jurassic Park e incluso Twilight *traga de regreso el vómito*, ser fanático de James Bond no implica necesariamente una secta exclusiva de personas que sabe cada detalle de las 25 películas. Con que aprecies la elegancia, peligro y clase que implica el estilo de vida del agente secreto, puedes disfrutar del sueño de que en el mundo debe existir alguien que pertenezca a un MI6 y que sea igual de guapo.

Esperemos que nos queden décadas de ver al agente 007.

Roger Moore, Goodbye Mr. Bond.