La depresión en la televisión - The Amaranta
Como en la vida, a veces no nos damos cuenta de su presencia, pero está ahí

Todo el mundo tiene sus reservas con la definición de depresión. Algunos ignoran su presencia incluso si se encuentra participando activamente en la vida de sus amigos o familia. Otros, que no tienen ninguna relación con ella, la abrazan y la invitan sin obstáculos a su hogar, a sus muros de Facebook y hasta a su feed en Instagram. Gritan a los cuatro vientos sobre una condición que no tienen y de la que conocen poco, solo porque “es cool”.

Desde hace rato, los expertos están luchando contra los conceptos erróneos que la gente se lleva de este tipo de enfermedades mentales a partir de la televisión, del cine y la cultura pop en general. Porque además de no tratarla como una condición real y peligrosa, la muestran con un lente rosado y en otras ocasiones la parodian. Lo que eventualmente hace que termine como chiste en miles de memes, faltándole el respeto a las millones de víctimas de la depresión.

En el 2018, el entretenimiento ya no es algo tan ajeno a nosotros. Cada mes sale un nuevo show en Netflix que intenta retratar a sus personajes lo más realistas posible. Inevitablemente, alguno de estos personajes sufre de depresión. Y aunque muchas series y películas intentan crear conciencia con respecto a sus riesgos y límites, otras solo buscan entretener y “ver qué sale” de personajes con esta condición depresiva.

Precisamente por esta ligereza con la que se toma este tema en muchas piezas culturales, es necesario saber cómo luce ese enemigo invisible que tanto nos cuesta identificar. Luego nos toca definir cómo actuar al respecto en lo personal.

¿Qué conocemos como depresión?

De acuerdo con la American Psychiatric Association, la depresión es una enfermedad mental común y seria que afecta negativamente en cómo te sientes, cómo piensas y cómo actúas. También dicen que la condición es tratable, que causa sentimientos de tristeza, pérdida de interés y puede llevar a muchas emociones, problemas físicos y funcionales.

No es difícil de reconocer, ¿cierto? Es tan común tal vez como una gripe, pues no es difícil caer en ella. Pero a diferencia de una simple gripe, sí es bien complicado quitársela de encima. Es por eso que de alguna forma, nos hemos “acostumbrado” a verla en muchos ámbitos de nuestra vida. No podía faltar por supuesto, en nuestra fuente de ocio cotidiana que es la televisión.

De acuerdo con Eric Thurm en un artículo que escribió para The Guardian en el 2015, reconoce a la depresión como un “personaje más” cuando es retratado en alguna historia que pretende acercarse lo más posible a la realidad. Dándole carisma y profundidad. Lo que nos nos permite identificarnos fácilmente y hacer “click”.

¿En qué shows hemos visto a este personaje recurrente?

Thurm escribe sobre un sinfín de series y personajes que sufren de la presencia de este personaje adicional. Y son tantas que incluso me siento mal de no haberlo visto antes. Es tan evidente. Tan evidente como la depresión clínica (y otras condiciones) de Elliot Andersen en Mr. Robot, la depresión y baja autoestima del abuelo loco Rick en Rick & Morty, el estrés postraumático de Jessica Jones por su violación y Don Draper en Mad Men con su alcoholismo causado por la condición depresiva por llevar el rol de hombre perfecto de la época (y no es el único personaje con esos síntomas).

Y espera, hay más. Series como The Sopranos, Crazy Ex-Girlfriend y The End of the F***ing World son historias que tienen depresión en todas partes. Las sitcoms no se salvan. Series como It’s Always Sunny in Philadelphia, Community y Louie, abrazan la depresión como un punto en común para reírse cínicamente del hecho que las cosas salen mal. Haciéndole un guiño al natural impulso de sentirse deprimido por cuestiones cotidianas pero con un mensaje al final que dice “es una m*erda, pero siempre puede ser una m*erda cool”.

Este tipo de historias que combinan la tragedia de la vida con la comedia han adquirido el nombre de “sadcoms”, un término utilizado por Jenny Jaffe en un artículo para Vulture. También involucran a Unbreakable Kimmy Schmidt por el circo en el que convirtieron los medios a su secuestro y a BoJack Horseman, la sitcom animada de Netflix sobre un caballo ex estrella de porno.

Son historias tristes de las que no podemos evitar reírnos. Porque en la mayoría de los casos, son sobre personajes que como nosotros encuentran resplandores sutiles de un peligro al que deberíamos prestarle atención, pero que intentamos a veces llevar de la mejor manera.

Otras historias, sin embargo, no tienen idea de nada.

Por supuesto, no podemos dejar de hablar de ‘13 Reasons Why’

No sé ni cómo empezar a hablar de este monstruo. Recuerdo cómo nadie dejaba de hablar de esa serie hace poco más de un año. Todo el mundo me decía que tenía que verla y una vez que lo hice sin descanso durante todo un sábado, solo me dije “qué acabo de ver”. Las noticias luego responderían a mi pregunta.

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Los que aún no la han visto o tal vez eliminaron selectivamente de su subconsciente, se trata sobre una adolescente que se suicida y decide enviar a cada uno de los responsables (13) las 13 razones por las que decidió quitarse la vida, culpando a los demás de su trágica decisión. Fue una serie basada en la novela del mismo nombre escrita por Jay Asher en el 2007 y se convirtió en un New York Times bestseller.

El principal pecado de la serie, de acuerdo con Psychology Today es que romantizaron de una forma súper peligrosa el tema del suicidio y la depresión. Le dieron más importancia a las imágenes de escuelas decoradas por la pérdida y el tributo, recuerdo vívidos de la persona y la oportunidad de redención de las demás personas a través de la muerte de alguien. Pasaron por alto el hecho de que haber tomado esa decisión estuvo mal y peor, apresurada. Pues la depresión infantil y adolescente es demasiado común como para manifestar que el suicidio es la única solución.

De acuerdo con el artículo, el suicidio es la segunda causa de muerte más común entre jóvenes de 15 a 24 y la tercera entre niños de 10 a 14. Y la razón es porque el 90% de los suicidios es por una depresión no diagnosticada o no tratada a tiempo.

Entonces, ¿qué se puede hacer al respecto?

La depresión es una condición tratable, porque para ser tan común y relativamente fácil de caer en ella, hay expertos y profesionales que pueden ayudar a un tratamiento efectivo contra esta enfermedad mental.

Sin embargo, el hecho de que esta condición sea tan común da cabida para que la cultura pop, inevitablemente, se suene los dedos y comience a mostrar su opinión al respecto. Lo que está bien, pero no hay que tomar tan en serio.De nuevo, es solo televisión.

Ahora, lo que los guionistas, escritores, psicólogos y audiencia deben tomar en cuenta es que esta condición no puede ser malinterpretada. Con un pequeño error en su reconocimiento se puede crear un monstruo irrealista que aumente los riesgos de su concientización. Está bien reírse de vez en cuando de ella, al fin y al cabo es entretenimiento, pero lo que no está bien y nunca lo estará es subestimarla.