GLOW, la nueva serie de Netflix, nos habla de feminismo y los estereotipos - The Amaranta

GLOW nos habla de feminismo y los estereotipos sin ser muy intensa

Y no es porque su trama se basa en la "lucha femenina".
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Uno siempre es más fuerte cuando tiene que emitir juicios de valor; en mi caso, me convierto en la epítome de la crítica de cine frustrada y sin amigos cuando tengo que escribir sobre series y películas. Y cuando me topé con GLOW, la nueva serie de Netflix, el sentimiento se multiplicó porque la lucha libre no está precisamente en mi lista de gustos. Ni cerca.

GLOW, creada por Liz Flahive y Carly Mensch, y producida por Jenji Kohan, la creadora de Orange is the New Black, es una historia ficticia inspirada en Gorgeous Ladies of Wrestling (de ahí el nombre), un show televisivo de los 80’s que duró cinco temporadas acaparando todos los ratings del momento por mostrar a modelos, actrices y bailarinas peleando en un ring.

GLOW nos presenta a un grupo de doce mujeres coordinadas por un director de cine de serie B que busca, en medio de infortunios, producir un programa de televisión con un grupo de trabajo que no tiene idea de nada de lo que tiene que ver con lucha libre. La serie en sí recupera bastantes elementos del show original, pero se abre paso con un tono de comedia ligera, minado de esquemas predecibles y una receta que ya hemos visto antes.

El diverso elenco de personajes sigue la fórmula de Orange Is The New Black, pero con solo 10 episodios de media hora y una larga lista de temas por tocar, nada realmente se desarrolla como debería. Surgen suficientes conflictos como para opacar la trama central, pero muchos se quedan en el aire y nunca nos ofrecen un cierre. Además, puedes predecir cada trama, su desarrollo y desenlace, sin ahondar mucho.

Y es aquí cuando agradezco que cada capítulo solo dure 30 minutos, porque aunque la ví en un binge watch de día y medio, no consumí los capítulos por intriga, el final no me despertó interés; solamente seguí reproduciéndola porque era fácil de ver y no requería que tuviera que prestarle demasiada atención (además de que tenía que escribir sobre ella)

Al final, no existen momentos dramáticos brillantes ni el crecimiento revolucionario que caracteriza a las series de este tipo. Pero en su camino a ganarse el título como una visión fría y despreocupada de los problemas que en realidad son complicados y sí requieren más de 30 minutos para ser tratados, GLOW se burla de los estereotipos, el nacionalismo, el racismo y los sistemas de pensamiento poco pragmáticos.

Desde las primeras escenas, nos venden el feminismo sin que siquiera nos demos cuenta.

Estamos acostumbrados a que los intentos de tramas feministas sean demasiado obvios como para que las personas no los tachen de “feminazi”, mientras que GLOW lo hace ver algo tan normal en un contexto como el de los 80’s.

Y no nos referimos al feminismo porque “las mujeres luchan en un ring de boxeo”, sino porque el guión juega con sub-tramas como la menstruación, el aborto, el aborto espontáneo, los cuerpos post-nacimiento y las relaciones femeninas: desde la rivalidad hasta el apoyo mutuo.

Es justo la dosis adecuada para hacernos reír con una versión irónica y satírica de los problemas femeninos sin que el feminismo sea una bandera o el aspecto más atractivo de la serie.

Sin embargo, GLOW está lejos de ser perfecta; es un contraste a veces innecesario o excesivo, pero en líneas generales, si no estás buscando una serie demasiado profunda y reflexiva, es una buena opción para ver.