Gilmore Girls: A Year in The Life review - The Amaranta

Esperaba más de ti, GG.

Closure? I think not.
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Netflix

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Cada vez que se anuncia el revival de una serie épica de antes, sufro -al igual que muchos-, del inevitable miedo de que este nuevo capítulo de la historia no le haga justicia al show en su época.

En el caso de Gilmore Girls, sentí algo mucho más determinante que haber amado locamente u odiado con furia este nuevo revival: nada. La serie me trasladó por el tiempo durante cuatro capítulos de hora y media, y aunque hubo algunos pocos picos emocionales, lo vi con un estado anímico neutral.

Desde el punto de vista de una mega fan con el tough love que se necesita dar de vez en cuando, pienso que existen varias razones para esto: Primero, todo estaba exactamente igual. Considerando la naturaleza estáctica de Stars Hollow, esto tiene sentido y hasta podría ser un plus para algunos, pero a mí me causó ansiedad que después de más de una década el panorama sea el mismo, aunque esté claro que la muerte de Richard Gilmore junto a la partida de Sookie son factores que cambian la dinámica y línea de historia de la serie.

Por otro lado, hay casos como el de Michel en cual no quisiera que nada cambiase: su actitud, acento y rol en la serie me parecen una de las mejores definiciones de personaje dentro de GG, y debo decir que lo extrañé locamente.

Segundo, lo más interesante (pero no necesariamente lo principal) sigue siendo la vida amorosa de Rory, pero esta vez no necesariamente en la manera que hubiese querido. Aunque Rory sí tuvo ese resbalón con Dean hace unos años y ser “the other woman” no es exactamente nuevo para ella, la situación con Logan -el cual tiene cierto parecido con Christopher-, me incomoda un poco. No fue lo suficientemente hot and dangerous para que me pareciera sexy (excepto por la noche antes de su partida), lo que me dio a entender que no había gran romance tras lo que estaban haciendo. Llegué a sentir hasta lástima por la pobre mujer a la que le montaron cachos bajo su narices.

Tercero, la serie da a entender que sin importar cuanto tiempo pase, las Gilmore Girls nunca cambiarán, al igual que su pueblo natal.

En el caso de Lorelei, seguimos viendo las ataduras al odio hacia su familia, aun después de la muerte de su papá, así como su manera inmadura de cómo reaccionar al respecto. En los problemas con Luke y la falta de compromiso vemos la misma mujer indecisa de las temporadas anteriores. Tanto, que pensó que haciendo senderismo a lo Wild podría resolver sus problemas internos. Lorelei, para eso tienes que volver a nacer con una actitud diferente (aunque te quiera así).

Rory, por otro lado, parece no tener su vida amorosa ni profesional bajo control. La parte amorosa me la podría esperar, al saber su turbulento pasado y hasta perdonaría que Jess apenas apareció en los últimos 2 episodios; pero ver una vida laboral tan fallida como la de ella en la serie solamente logró desilusionarme. Aunque sé que es una situación real lo difícil que es pasar de adolescente a adulto (ergo, “The Thirtysomething Gang”), me esperaba mucho más del potencial de Rory. Me faltó verla geeky y apasionada con lo que le gusta, que es una de las cualidades que más me encantan de ella.

De alguna manera, es como si Rory quisiera apurarse para ser grande y Lorelei no está ni en camino.

Además, su relación. En vez de ser dos personas fusionadas en uno, ahora son dos entidades independientes que funcionan gracias a la otra.

Otro factor resaltante fue la diferencia de dirección de las últimas temporadas con el revival. Sabiendo que Amy Sherman-Palladino fue forzada a dejar la dirección de la serie original, se puede notar la continuidad que hay entre la última temporada que dirigió y este nuevo capítulo.

De hecho, se dijo que Palladino estaba segura de la línea que seguiría la serie y las últimas cuatro palabras que cierran la temporada.

En una nota más positiva, me pareció que Palladino sintió nuestra necesidad de ver qué era de la vida de los demás personajes. Disfruté de los cameos individuales de Paris Geller, quien definitivamente siempre se roba el show, y hasta Dean, quien cuenta un poco sobre su situación actual.

En pocas palabras, quería que este revival me sorprendiera de varias maneras, pero sobre todo me diera clausura sobre la vida de las protagonistas. No quería más dudas sobre la pareja de Rory, o sobre dónde iba a parar para dormir esa noche, y mucho menos quería esas cuatro palabras final que pretendían cerrar una temporada al abrir mil incógnitas y huecos en la historia.

Puedo decir lo que odio que mi mamá me diga cuando necesito escucharlo: esperaba más de ti, GG.