Haciendo del mundo un mejor lugar un chiste a la vez

Estamos en el 2018: hay mujeres presidentas, niñas a cargo de grandes compañías y mujeres en tarima haciendo reír a quien se le atraviese con críticas sociales disfrazadas de chistes.

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El mundo de la comedia ha subido su población femenina como quien no quiere la cosa, entre esfuerzos y una que otra comediante que se negó a desilusionarse por los chistes machistas gastados de 1930, el universo del entretenimiento ha sido dotado de mentes con superpoderes que dominaron el arte de hablar de problemas femeninos sin caer en el pozo de la intensidad.

Así que, por si alguna vez te has preguntado cómo se siente ser una mujer en el mundo de la comedia, te presentamos a La Nadia María.

¿En qué momento supiste que querías hacer comedia?

Creo que comencé a hacer comedia sin saber que hacía comedia. Mi vida era terriblemente normal, nunca estuve rodeada de nadie que hiciera comedia, ni que cantara, ni que bailara, ni que hiciera teatro, ¡nada! Mi mamá es psicólogo y mi papá era estadista. Yo estudié Relaciones Industriales en la UCAB, me gradué y comencé a ser la clásica gorda de Recursos Humanos, sólo que yo era un amor y no era amargada como las clásicas gordas de Recursos Humanos *risas*.

Entonces cada día era una tortura para mi ir a trabajar; sufría, lloraba en las colas (porque vivía en Los Teques y trabajaban en Caracas) me quejaba todo el día, me deprimía los domingos, era horrible. Estuve 5 años en IBM y luego me fui 1 año a Laboratorios Abbott y nada me hacía realmente feliz. Yo creo que era muy joven (o muy ciega) para darme cuenta que lo que realmente me pasaba era que estaba en el lugar equivocado. 

En el 2007 me comencé a conectar con el mundo artístico por casualidad a través del clown y de la “impro”, porque quería hacer cosas buenas por la gente y me inicié ese año como voluntaria de Doctor Yaso Payasos de Hospital (donde duré 11 años) y hacía impro súper informal con los mismos voluntarios de Doctor Yaso; luego hice Match de improperios 2 años; en todo esto trabajaba en clave de humor, hacía comedia y no lo sabía, creo porque se me daba tan natural que no entendía que lo que hacía porque así me salía, realmente era una “técnica”. 

Hasta que en el 2010 me llamó Jorge Parra, fundador de Improvisto, para ofrecerme entrenar con ellos. Era la segunda vez que me ofrecían esta oportunidad (la primera dije que no porque me daba miedo dejar mi quince y mi ultimo, que era bastante bueno en Abbott). Le dije que sí a Jorge y no sabía qué rayos iba a hacer con mi cargo y la empresa, así que me armé de valor, redacté mi carta de renuncia y me fui a hablar con mi jefa. 

En esa reunión mi jefa me dijo textualmente: “Antes que empieces a hablar necesito decirte algo muy importante y complicado, hay una reestructuración del departamento y tu cargo desaparecerá, así que sólo puedo ofrecerte dos opciones: ofrecerte un cargo en otro departamento de la empresa o liquidarte doble y recomendarte con todos mis colegas por tu excelente trabajo”. Ese día yo supe dos cosas: 1. Debía comerme la carta de renuncia y 2. La comedia había llegado a mi vida para nunca irse.

¿Alguien te dijo que no lo ibas a lograr cuando se te ocurrió?

No, por suerte la gente que me rodea no se mete mucho en mis decisiones. Estoy segura que sí lo pensaban ojo, como cuando terminas con un novio que no te conviene y apenas terminas todos te dicen “es que él no me gustaba para ti” pero esperaron 6 años a que terminaras para decírtelo jajaja. Yo soy tan determinante en mis decisiones que capaz les daba miedo comentarme algo. Por ahí mi mejor amiga me dijo: “estás loca, pero me gusta la idea”. A ella si no le da miedo decirme nada.

¿Qué es lo más difícil de hacer comedia siendo mujer?

Ser mujer jajaja. Las mujeres somos muy complejas, pero ni modo, nos tocó. Pero sin duda arrancar. Una vez que tienes un mínimo nombre y haces bien tu trabajo, eso te ayuda en tarima y a seguir creciendo. Pero arrancar la carrera siendo mujer es tres veces más difícil, cinco veces más si eres mujer y gorda.

En cada presentación tienes que demostrarle al público que no vas a hacer humor feminista, que tienes cosas que decir que nos pasa a todos. Que eres buena. Yo me subía a la tarima y tenía gente con brazos cruzados y caras de “ay es mujer qué fastidio”; pero con uno o dos buenos chistes de entrada me los ganaba.

También lidiar con la crítica, todavía a la mujer no se le acepta todo en tarima. Yo hago stand-up y hago impro; en ambas me he lanzado chistes y ocurrencias que gente cercana que me quiere me dice “no deberías decir eso siendo mujer”…yo respiro y sigo, le estoy abriendo camino a las mujeres que vienen detrás de mí.

¿Cuál es la clave para meter temas serios en una rutina?

Yo necesito sentirme cómoda con lo que estoy diciendo y no obligada por una moda o algo. Por ejemplo, hay una tendencia ahorita del humor burlesco, yo no tengo problema con ese humor, lo hago, lo consumo, lo disfruto. Pero nunca podré hacer chiste de personas con discapacidad. No porque me parezca malo, porque lo consumo, pero no es mi estilo de humor, a pesar que me he reído con muchos comediantes con temas así. No puedo burlarme de personas que no pueden hacer nada al respecto por haber nacido así. 

La incomodidad se nota, por eso hay tantos comediantes que intentan hacer humor negro porque está de moda y no se dan cuenta que no se les da.

¿Dónde se te ocurren la mayoría de los chistes?

Cuando me estoy quedando dormida o cuando me estoy despertando. Agarro el celular bien sonámbula, escribo la idea y cuando me despierto, la reviso, la desarrollo y la guardo.

¿Qué es lo peor que te ha pasado en un stand-up o en la radio?

En Improvisto una vez me estaba metiendo con Franco (el de Franco y Oscarcito) y la estadística me ganó y al terminar el show, Franco estaba en el público. Por suerte es un chamo que entendió perfecto que se trataba de un buen chiste y hasta me abrazó.

En stand-up creo que lo más horrible que me ha pasado es la clásica de “mi chiste no dio risa”.

En la radio hasta ahora no he metido la pata. Por ahora…jajajajaja.

¿De qué se ríe más tu público?

De los chistes que hago sobre mi. Me meto demasiado conmigo. Me burlo de mi todo el tiempo, pero luego me reivindico. Eso lo disfrutan enormemente. Todo eso luego me da licencia de burlarme de ellos en vivo y eso también les encanta. Cuando era host del Mic Abierto (primer circuito de comedia de Venezuela en Teatro Bar) la gente iba todos los lunes y llevaban amigos nuevos y me decían “Nadia traje unos pana para que te metas con ellos”. 

Recuerdo que una vez un chamo llevó a su mamá y era ella y como seis chamos, cuando hablo con la señora me dice que los seis eran sus hijos, y dice “de papás diferentes, pero hijos míos al fin” y yo le respondí “entonces usted lo que es es rolo de gozona, no deja para nadie”. 

La señora, los hijos y todo Teatro Bar rompió en risa; era una señora de unos 60 años, cuando solté la perla me dio miedo, pero estaba segura de lo que hacía, ya había hablado lo suficiente con la señora como para saber que no se iba a molestar y yo me sentía cómoda con lo que iba a desarrollar. Con todo el que me meto (que me encanta) al final lo reivindico para que la gente aprenda también.

¿Cómo haces para no parecer una loca intensa cuando hablas de tus problemas femeninos?

Comencé al revés. Cuando arranqué a hacer stand-up e impro tocaba temas más comunes, cuando sentí que ya la gente me quería y me reconocía comencé a hacer crítica social feminista con mi humor. No soy Malena Pichot y nunca lo seré, pero sí siembro la semilla. Es importante apoyar el empoderamiento de la mujer. Lo trabajo más con el ejemplo de lo que soy, más que con chistes del tema. En la tarima se me nota lo feminista sin decirlo. 

Ahora bien, en el día a día, lo lamento, pero no dejo de parecer una loca intensa con el tema jajajaja.

¿Crees que ser mujer en tu área es un factor relevante? ¿Alguna vez te has sentido aludida por algo?

Sí es relevante porque no hay muchas mujeres haciendo comedia. En Venezuela se cuentan con dos manos las mujeres comediantes, desde la Radio Rochela hasta la actualidad, te alcanza con las dos manos. No hay. Unas se rindieron, otras seguimos trabajando. Y otras siguen haciendo chistes machistas, mal, muy mal. 

Mientras sigamos siendo pocas seguirá siendo relevante ser mujer. Mientras sigan diciendo “yo creo que Nadia María es la mejor comediante mujer que hay en Venezuela” y no “Nadia María es uno de mis comediantes favoritos” (metiéndome en la misma lista de los hombres) seguirá siendo relevante ser mujer en la comedia.

Nunca me he sentido aludida en la comedia por ser mujer. Me he sentido aludida cuando critican el tipo de humor, pero no por ser mujer. Gracias a Dios.

Si pudieses elegir hacer una presentación para cualquier persona que desees, vivo o muerto, ¿para quién la harías?

Me encantaría que mi papá me hubiera visto haciendo stand-up y teatro porque su humor era increíble. Pero honestamente me encantaría abrirle una función a Sarah Silverman o Chelsea Peretti, y ya morir en paz.

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Muchas gracias, Nadia; por hacer del mundo un lugar más fácil para las mujeres. 

Y para las gordas.