Una curadora mexicana explotando su talento en Caracas

“Mira qué horror esos rayones en las calles, puro vandalismo”.

Es lo que suele decir tu mamá cada vez que van en el carro y ven paredes grafiteadas. Como una buena doña criada en la Cuarta República tu mamá no sabe entender la diferencia entre un ocioso que escribió con pésima ortografía “bebe felis cuatro meses” en la Avenida Libertador, al trabajo de un grafitero profesional para una zona específica de la ciudad. 

Siendo el graffiti una de las artes más debatidas, pero a la vez de las más popularizadas, en Caracas nos encontramos actualmente con un tipo de arte callejero que no se había visto antes y que además está hecho para dejar un mensaje. 

Para explorar más en el tema, contactamos a una curadora involucrada en el arte venezolano desde muchísimos aspectos, pero además dejando su país natal, México, para venir a Venezuela a apoyar el talento. 

Les presentamos a Pamela Meraz y su experiencia artística en Venezuela.

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¿Qué te hace venir a trabajar el arte en Venezuela?

Llegué a Venezuela en diciembre del 2015 por cuestiones personales, el amor me trajo a este país. Pero desde que realizaba mis estudios de posgrado, Venezuela era una constante referencia de investigación, pues el trabajo que hicieron grandes profesionales como Miguel Arroyo, Sofía Ímber y Carlos Raúl Villanueva eran temas recurrentes de estudio en el aula. Además que tuve la fortuna de tener excelentes maestros venezolanos como formadores. 

A tu criterio, ¿qué consideras ‘arte callejero’? 

Es la intervención o conjunto de interacciones y de producciones que generan contenido visual en un espacio público. Es la apropiación de la ciudad, es el arte más incluyente que existe. El artista urbano se apropia de la ciudad y la hace su lienzo sin preguntarle a nadie, por lo tanto para mí es un arte muy honesto a pesar de ser ilegal en su mayoría. El artista urbano no solo conoce su ciudad, la camina, la vive, la sufre, es quien más la ama.

Actualmente hay más apertura a este tipo de arte y existen muchos proyectos que se desarrollan de manera legal bajo la curaduría y producción en conjunto con alcaldías o privados que quieren intervenir espacios.  

En lo personal como museóloga, que me dedico a la investigación, divulgación y conservación del patrimonio, tuve en el pasado ciertos conflictos con los grafiteros, pues hay algunos, en su mayoría los más jóvenes que inician, que no tienen el criterio de respetar ciertos inmuebles que son patrimonio histórico y al intervenirlos le hacen un gran daño a la historia y al patrimonio, pero fui entendiendo que es algo inevitable y a la vez es el deber ser que existan, pues eso nos dice mucho de una ciudad, las ciudades cambian y están en constante movimiento. Por ejemplo los graffitis políticos nos hablan de la contemporaneidad desde un contexto sociopolítico o simplemente ver un graffiti por mucho tiempo en un lugar nos detona cuando un espacio empieza estar en el abandono. El trabajar con artistas urbanos me hizo respetar y entender que es algo inevitable y comencé apreciarlos y a leer la ciudad desde otra perspectiva. El arte urbano hace que la ciudad hable y hay que ponerle mucha atención, hay que aprender a leer nuestras ciudades.  

¿Piensas que en Caracas existe esa cultura de “arte callejero” definida como en otros países de Latinoamérica? 

En todas las ciudades donde puedas ver graffiti existe, esta práctica no pertenece a nuestra cultura moderna, es una manifestación del ser humano desde siempre. El artista urbano venezolano Fabian Solymar DAGOR con quien actualmente colaboro como curadora, me dijo una vez que “todos nacemos grafiteros”, y tiene razón, desde niños tenemos esa necesidad de apropiarnos de una pared, de tomar un espacio y dibujar sobre él para dejar el vestigio de que estuvimos ahí, es lo más natural de la esencia del ser humano.

En Venezuela, específicamente en Caracas, el arte urbano tuvo una época muy fuerte, incluso hubo una exposición llamada ‘Caligrafía y Color’ en el Museo de la Estampa y del Diseño Carlos Cruz-Diez en el 2013 en donde participaron los principales artistas urbanos venezolanos. Actualmente debido a la crisis económica que está pasando el país en donde los altos costos y la escasez de materiales hacen que sea más difícil para los artistas urbanos expresarse. Sin embargo, encontramos a artistas como DAGOR, quien desde mi criterio, es ahora el principal representante en Venezuela de esta manifestación artística, y quien además continúa trabajando en el país no sólo con sus murales urbanos sino ya en producciones nacionales e internacionales de manera más profesional y de la mano de curadores y arquitectos.  

Actualmente pueden visitar la exposición ‘VISUS’ en el Museo de la Estampa y del Diseño Carlos Cruz-Diez que estará hasta septiembre de 2018 y disfrutar de las últimas creaciones de este artista. En este proyecto mi principal objetivo como curadora fue llevar el arte urbano de DAGOR al museo, como anteriormente lo hicimos en marzo en el Centro de Arte los Galpones con la exposición ‘IMPULZUS’ del mismo artista. También pueden apreciar los diferentes murales que ha realizado últimamente en Caracas, como la fachada del Centro de Arte los Galpones y el recién inaugurado mural que hizo en el muro de la CAF en Altamira. 

Con respecto a los que dicen que el arte en Venezuela se ha deteriorado, como todo en el país, ¿estás de acuerdo? ¿cómo analizas personalmente el campo de las artes que se desarrolla en Venezuela actualmente?

Como extranjera tengo una lectura muy diferente hacia el fenómeno del arte en Venezuela hoy en día. Obviamente hay un deterioro, no solo en el patrimonio arquitectónico y artístico sino también en el consumo cultural, Venezuela atraviesa un momento histórico en donde hay muchas necesidades que atender, pero como nos ha contado la historia universal, en toda crisis las manifestaciones artísticas florecen porque hay tanto que manifestar, tanto que denunciar, que muchos artistas encuentran en su arte esa manera de expresar lo que están viviendo. 

En Venezuela hay mucho talento, es un país que tiene un pasado artístico que fue pionero en muchas corrientes y que ha sido y seguirá siendo un referente mundial. La situación económica hace que la producción artística se vea sumamente limitada, pero eso también ha hecho que surjan gestores culturales y artistas que se reinventan cada día demostrando su capacidad de afrontar los obstáculos, realmente es un trabajo asombroso.

En Venezuela todo aquel que se dedica a la producción cultural y artística, debemos verlos como los héroes de una resistencia cultural que es necesaria y fundamental, estoy convencida que el arte sí hace mejores ciudadanos y transforma contextos y pensamientos. En un país donde lo más importante es sobrevivir, que un artista no se rinda ante la adversidad y nos regale su arte en las calles o en exposiciones abiertas a todo público es un acto heroico. 

¿Qué es el proyecto @CcsCity450?

CCScity450 es un proyecto que propone una reflexión sobre el espacio público de la ciudad, a partir de un conjunto de actividades e intervenciones urbanas sobre diversos sectores de Caracas, por la necesidad de reconocer y valorar edificios, lugares y obras de arte, que forman parte de un conjunto de bienes patrimoniales y de valor paisajístico, arquitectónico y ambiental con el objetivo de exaltar la historia de la ciudad y sus tradiciones urbanísticas y arquitectónicas. Es producto de un trabajo de investigación dirigido por los profesores Aliz Mena y Franco Micucci de la Universidad Simón Bolívar y miembros fundadores de Fundación Espacio, junto a María Isabel Peña, de la Universidad Central de Venezuela, gracias al apoyo de una serie de instituciones públicas, asociaciones, agrupaciones y entes privados; así como la participación de profesionales, profesores y estudiantes de las dos casas de estudio.

A mi me llamó María Isabel Peña para formar parte de los curadores del proyecto, específicamente para la intervención del muro de La CAF en donde DAGOR fue el elegido por el comité de curadores para ser el artista encargado de hacer el mural homenaje a Burle Marx como parte del proyecto Reflorestando. 

Ahora cuéntame de tus demás proyectos en la ciudad

En Venezuela fundé junto con Rose Marie Aguilar, "Meraz-Aguilar". Despacho Museográfico, y desde el 2016 hemos venido realizado diferentes proyectos culturales y doce exposiciones de arte entre individuales y colectivas en alianza con diferentes espacios, museos y galerías de Venezuela. Actualmente estamos trabajando en la Biennale de Paris en Venezuela, proyecto que estamos generando desde el año pasado y que si todo sale bien en marzo de 2019 comenzamos a ejecutar. Este proyecto es muy importante porque la Biennale de Paris es muy diferente a las demás bienales pues trabaja bajo el concepto de “invisual art/arte invisual” y ha escogido a Venezuela como su próxima sede. Sin duda es un gran reto y una gran oportunidad poder traer este proyecto a Venezuela. 

Si tuvieras una valla en la autopista, ¿qué diría?

CONSUME ARTE.

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¡Mil gracias Pamela!