Fabiana Márquez nos cuenta un poco más sobre su arte en collages

Si eres de esas personas que se pierde dentro del museo posmoderno que es Instagram, seguro te has topado con la tendencia de los collages. Hay tanto analógicos como digitales. Sin embargo, a pesar de ser un arte que lleva décadas, siempre hay un toque que cada artista le hace distinto.

Esta vez hablaremos del “toque” suave y romántico de Fabiana Márquez en El Proyecto de Fabiana.

Fabiana es una joven que además de estudiar, dedica su tiempo a combinar texturas, conceptos e imágenes. Sus collages también son llamados “poesía visual” por evocar versos que solo son perceptibles a través del color y este conglomerado de significados. Y como a nosotras nos encantan esas mujeres que se la piensan para lograr hacer lo que les gusta y que les guste a los demás, tuvimos que hablar con ella para conocer mejor este proyecto.

Primero, ¿qué es ¡El Proyecto de Fabiana⁄?, ¿cómo nació?

El Proyecto de Fabiana es un emprendimiento personal e introspectivo en el que busco conocerme a mí misma y a mi inconsciente a través del collage. Poco a poco he desarrollado una habilidad y he hecho que las personas a las que les gusta mirar sean parte de este proceso.

Por otro lado, nació aproximadamente hace dos años cuando me encontré con un montón de revistas viejas que iban a botar en casa mi ex novio. Me di cuenta que había una mina de oro allí, así comencé a recortar y a rescatar imágenes. Desde entonces empecé a ser cuidadosa con todas las revistas que iban a ser desechadas, y en el proceso de recolección, comencé a combinar imágenes y a escribirles encima. Para ese entonces disfrutaba más escribir, por lo que pensé que Instagram podía ser una buena plataforma en la que podría recopilar cualquier cosa que saliera de mí. Y así fue. 

Dos años después le sigo siendo fiel a las revistas, pero me expongo un poco menos; en algún momento me tomé muy en serio lo de compartir “cualquier cosa que saliera de mí” y se me fue de las manos. Hace un año hasta intenté hacer un manual de cómo superar un guayabo porque quería hacer un “proceso de documentación en el que registrara mis acciones después de una ruptura”. Qué pena, menos mal maduré un poco y borré todo eso. Ahora sólo comparto mis collages y algún poema de cuando en cuando.

Hay un término que se está utilizando mucho para el arte del collage analógico, lo llaman "poesía visual". ¿Sabes de dónde nació el término? ¿qué significa para ti?

Para ser honesta, no sé de dónde nació. Hace tiempo estaba en la mitad del proceso de hacer un collage y dos frases se juntaron al azar y combinaron “es un misterio, una forma poética”, así que desde entonces comencé a describir con esas palabras lo que era el Proyecto de Fabiana, ya que no tenía definido de forma clara qué era y a dónde quería ir. En consecuencia, me pareció una analogía increíble decir que los collages eran poesía visual, puesto que me encantan los recursos literarios y poéticos y siento que hacer collages es lo más cercano a la representación de un poema, que a su vez está adornado con muchas sinestesias.

¿Cuál o cuáles son tus inspiraciones? y ¿cómo buscas inspirar a los demás?

A través del tiempo me di cuenta que usar imágenes del cuerpo femenino se convirtió en un patrón frecuente, por lo que considero que mi principal fuente de inspiración es la feminidad, mi propio cuerpo, los cinco sentidos, las hermosas mujeres artistas que me rodean y el empoderamiento femenino: todo se mezcla para transmitir visualmente cómo me siento siendo mujer.

Por otro lado, considero que el collage ha sido una técnica subestimada, así que considero que la mejor manera de inspirar es demostrando lo poderoso que puede ser crear una pieza de arte con revistas. Es por esto que saber que existen personas que se han sentido motivadas a incursionar en este mundo gracias al Proyecto de Fabiana es una de las mejores sensaciones que me ha dejado trabajar en esto.

¿Cómo refleja o presenta el proyecto las frustraciones de la situación actual?, ¿qué giro le das?

Nunca he sentido interés por hablar de política, mucho menos nunca me imaginé que terminaría haciendo collages referentes a todo este contexto, pero de un momento a otro, me he visto tan sumergida en todos los problemas cotidianos que vivimos los venezolanos, que mis recortes a veces no pueden expresar otra cosa más que lo que se siente tener que montarme en el metro todos los días, ver a tanta gente comiendo de la basura, sufrir la inestable economía y darme cuenta que muchas personas se están muriendo. Todas estas son razones de por qué me duele tanto la situación actual, así que cada collage referente al tema llevan consigo un grito singular de desesperación.

Y, para ti ¿qué significa tu arte para las mujeres?

Tomando en cuenta lo que algunas mujeres me han dejado saber, creo que principalmente se sienten conmovidas e identificadas con la Fabiana nostálgica y romántica que está presente en muchos collages, pero a su vez contagiadas por esa incesante búsqueda de amor propio.

¿Dónde has presentado ¡El Proyecto de Fabiana’ y cómo te gustaría que fuese su alcance en el futuro?

Hasta ahora solo en la Universidad Metropolitana, donde actualmente estudio idiomas modernos, en una iniciativa llamada Arte de Pasillo. Estuvo expuesto un mes nada más porque se lo robaron y eso me pone triste. Y también he participado un par de veces en Revista Desorden. Sin embargo, me gustaría estar un poco más activa con el proyecto, pero hasta que no termine la carrera no podré estar cien por ciento dedicada a esto que me apasiona tanto. Ansío con mi vida terminarla rápido para poder empezar a florecer en el mundo de los collages, luego veré qué rumbo tomo porque veo el futuro muy incierto en este momento, así que por ahora seguiré usándolo como medio para conectarme conmigo misma.

Y como siempre hacemos nosotras en nuestras entrevistas, te haremos una serie de preguntas rápidas:

¿Cómo tomas tu café? En esta casa se toma guayoyo.

¿Pedir permiso o pedir perdón? Tengo un máster en pedir permiso.

¿Qué comida te parece demasiado sobreestimada? La reina pepiada, lo siento.

¿Un libro que no dejes de recomendar? Últimamente Caracas Muerde de Héctor Torres.

¿Una canción que no te canses de escuchar? A veces Arizona de Kings of Leon, a veces Para Qué Sufrir de Natalia Lafourcade

¿El mejor refrán criollo? Nada más sabroso que usar un “ni lava ni presta la batea” en el contexto correcto.

¿Si tuvieses una valla en la Avenida Francisco Fajardo, qué diría? “Cuando te quejes de la cola, piensa en la gente que está montada en el metro”.

Mil gracias, Fabiana y que tu talento siga inspirando todo tipo de buenos sentimientos.