El "papaquiatra" y otras cosas que no sabías de Nacho Redondo - The Amaranta

El "papaquiatra" y otras cosas que no sabías de Nacho Redondo

Secretos sobre Chucho Roldán, el feedback de Emilio Lovera y mucho más.
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La Mega

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Entre la onda de comediantes venezolanos, se encuentra Ignacio Redondo, aka Nacho Redondo. Empezó su trayectoria en la comedia como escritor de Erika de la Vega, y posteriormente Luis Chataing. También acompañó a José Rafael Guzmán como su telonero en “No Quiero Show”, y recientemente lanzó su solo llamado “Dios No Vino”. Ah, y también trabaja en la Mega.

Como no obtenemos suficiente de Nacho por Snapchat, lo invitamos a la oficina para hacerle algunas preguntas. Así fue:

Tu approach hacia el humor es más ácido, ¿por qué?

Lo que pasa es que la gente lo interpreta como ácido. A mi me gusta creer que es comedia, lo que pasa es que la gente se “conflictúa” cuando le dices cosas que les parecen intocables. A mi me gusta encontrar ese lugar, porque son las cosas que pasan y no hablar de ellas no significa que van a dejar de pasar. Creo que al yo llevarlas a un plano de humor se “desmitifica” un poco la tragedia. Me parece más reflexivo en ese sentido.

O sea, ¿prefieres una risita incómoda a una carcajada?

Mil veces. Uf, rato largo.

¿Hay alguna influencia que hayas tenido en tu vida o de comediantes?

Bueno, a mi me crió mi psiquiatra que es como mi papá, es raro de explicar, no está con mi mamá ni nada, pero siempre ha sido como mi papá. Él tiene un humor bastante negro en ese sentido porque él ve unas cosas muy increíbles, las historias de terapia de psiquiatra son oscuras y divertidas al mismo tiempo, porque es precisamente ese balance de la tragedia en su máxima expresión- que es una persona hablando de todo lo malo que le pasa-, más el personaje que las asimila, las interpreta e incluso las califica, porque tienes que dar un diagnóstico. Por eso mi psiquiatra es una influencia super pesada.

¿Cómo convenciste a tu mamá de que ser comediante es un trabajo legit?

Nunca la tuve que convencer. Mi hermano es músico profesional y yo me dedico a esto. Entonces mi mamá entiende que sus hijos están locos. Siempre fue mucho de apoyo, evidentemente es la prueba máxima que una crianza que aupe las habilidades de tus chamos, las potencia. Yo le agradezco muchísimo a mi mamá la crianza de experimentar con mis locuras que me dan de comer.

¡Y le dan de comer a ella también!

¿Ella ha tenido alguna influencia en tu trabajo?

La misma influencia que ha tenido mi “papaquiatra”. Siempre ha sido una mujer con un sentido del humor bastante particular, grosera. Muy educada y al mismo tiempo es de esas mujeres que es católica pero se hecha una risa cuando digo una porquería sobre las estampitas que tiene en la cartera. Es una tipa muy permisiva, de hecho, cuando era chamo eso no me hizo bien, pero ahora tenemos una buena relación. Ella tripea. Le parece increíble.

Cuéntanos más de lo del “papaquiatra”.

Mi psiquiatra empezó a ser mi papá en una práctica muy irregular de terapia. Hicimos “transferencia”, como se dice en la psicología. Él se convirtió en mi papá, y yo me convertí en su hijo. Yo tengo un cuarto en su casa, su familia es mi familia. Es una circunstancia burda de extraña pero para mi se me hace muy natural porque es mi vida.

¿Hay un chiste que quisieras haber inventado tú?

Muchos. Uf. Hay uno de Anthony Jeselnik, que es uno de mis comediantes jóvenes favoritos, estudió letras y es muy bueno fraseando. Él tiene un chiste increíble que dice (en inglés): “Creo que mi amigo Jeff es gay, pero no sé, yo nunca he sido bueno con los nombres”. Ese chiste me parece increíble, tiene 5 millones de capas. Cuando lo escuché tuve que poner pausa al especial y decir: “Mierda, este carajo es un genio”.

¿Cómo te lanzas a ser comediante?

Es raro y cómico porque desde chiquito, (es burda de cliché pero al mismo tiempo no tanto porque a los chamos no les gusta el stand up), a mi me encantaba. Me parecía increíble controlar una masa a través de cagarse de la risa.

Me lanzo por recomendación de un ex jefe mío, cuando trabajaba en Plop. Audicioné para La Sopa, pero cuando esas grabaciones pasaron a mi oficina mi jefe me dijo: “Tú tienes que hacer stand up ya”. Entonces reservé una fecha y no he parado desde entonces.

Si tuvieras algo que decirle al Nacho de 18 años, ¿qué le dirías?

"Dale ya". Lo que pasa es que también el Nacho de 18 no sabía que existe un movimiento de stand up en Caracas; estaba medio metido en ese mundo, escribiendo para el show de Érika, pero el stand up si lo entrompé tarde como a los 25.

¿Qué te llevaste del trabajo con Erika?

Ella es increíble. Es una mujer insólita. Erika es la anti-mediocridad. Es demasiado humilde y amable y trata muy bien a su equipo de trabajo. La admiro muchísimo, es un privilegio haber trabajado con ella.

¿Te parece que se puede aprender a ser cómico?

Sinceramente, yo estoy en contra de ese tipo de vainas. Ok, no estoy "en contra".

O sea, ¿nunca darías un curso de stand up?

En mi vida daría un curso de stand up. Hay gente que está convencida de que hay una estructura, y definitivamente la hay pero esa estructura la diseñas tú. El stand up no es más que la venta de tu personalidad a través de unas historias.

Sí puedes aprender a ser cómico cuando te sueltas. Por ejemplo, Chucho Roldán. Lo conozco de antes que comenzaran los Chigüires y todo eso. Él era muy introvertido, y era muy raro. Compraba chucherías japonesas por internet. Utilizaba cadivi de internet para eso. Y hoy en día se ha convertido en esta persona que nadie se lo esperó. Siempre fue ingenioso y además me parece inteligentísimo, pero aprendió a ser cómico en stand up. El aprendizaje está en montarte, quitarte la cara y echarle bola.

¿Tienes que rodearte de gente para aprender?

Absolutamente. Esto es una comunidad demasiado sectaria. Los comediantes andan entre sí y prueban material “sin que te des cuenta”, pero sí te das cuenta. Es una dinámica sabrosa porque se basa en cagarse de la risa, incluso cuando le va mal a un amigo tuyo, uno se alimenta muchísimo de eso.

Además te pone en un ambiente medio mojoneado de “yo doy risa y tú no”, pero después se te quita la mariquera.

¿Y les dices que te diste cuenta cuando están probando material?

Siempre. Es raro porque por ejemplo, la semana pasada estaba almorzando con Daniel Pistola y me dice: “Mira esto que tengo” *switche* “Estaba el otro día en Facebook…”. 

Briceño sí te lo prueba sin anestesia. Ayer y que: “Nacho escúchame: el otro día apareció en la calle una vieja...”. El approach es distinto, pero siempre sabes cuando están probando.

¿Tu anuncias?

Me cuesta burda probar material así. Lo pruebo cuando no me doy cuenta y empiezo a hablar y elaboro una situación sobre algo que estoy diciendo. Pero me cuesta muchísimo buscar la aprobación ahí porque siento que lo vicia.

Pero evidentemente, hay que probar el material.

Claro.

¿Nunca saldrías sin hacerlo?

Sí me he lanzado. Eso es una cosa que aprendí de mi hermano, que sabe burda de música. Hay una cosa que me fascina de ella que es el jamming. Él siempre fue muy fan del jamming, porque es algo que se aplica al momento. Yo aplico siempre un poco de jamming a mis presentaciones.

Es más recíproco con la audiencia.

Claro, le das algo nuevo y te das algo nuevo. Puede funcionar, puede no funcionar pero no sientes que estás haciendo un disco rallado de lo mismo. Si le metes algo nuevo es más emocionante, mantienes el organismo vivo de tu rutina.

Si fallas un chiste, ¿cómo te recuperas?

Hay varias maneras. El mismo reconocimiento de que fallaste la gente se lo tripea. Dices: “Mierda, este chiste es una cagada”, y la gente se muere de la risa, y les pides perdón.

Sabes que ahora hay comediantes saliendo de plataformas como Vine, ¿qué piensas de ellos?

*suspiro* es muy difícil para mí no hablar mal de ellos. Los quiero mucho, los conozco personalmente. Siento que tienen una sensibilidad particular (le estoy poniendo palabras bonitas a la vaina) de encontrar ese punto de identificación. Respeto esa vaina porque el humor es una cosa muy subjetiva y la gente le gusta lo que le gusta. Lo que pasa es que los followers que tengan no significa que puedan ser trasladados a una tarima. Les deseo el mayor de los éxitos y me gustaría equivocarme al decir que no es lo mismo.

No me voy a poner con el purismo de “respeten el stand up” pero espero no se metan un golpe al ver que un stand up no dispara tan duro como su Instagram. Lo que no quiero es que se desilusionen cuando al principio le cueste burda, más bien que entiendan que es una escalera.

Ahora que estabas diciendo todo lo que has hecho, ¿tú te consideras integral o simplemente consideras todo parte de la comedia?

Es todo parte del stand up. Mi núcleo es ese y todo lo demás que hago es para nutrirlo. En la radio es velocidad de contenido e improvisación. Escribir, por ejemplo, para Chataing, te mantiene escribiendo y no eres un comediante si no escribes todos los días.

Obviando situación país, ¿qué extremos de la comedia te gustaría probar?

Yo sueño con pegar un Dramedy. Una comedia dramática muy a lo Louie. Hay una película nueva que está teniendo un buzz de Oscar y todo. Es la historia de un escritor de comedia que se tiene que regresar a su casa porque su mamá tiene cáncer.

Se llama Other People, y está escrito por puros comediantes y es un Dramedy profundo. Me encanta ese humor, yo quiero entrar ahí.

Muchos comediantes están haciendo humor de la situación país, ¿es difícil ser original con tanta gente haciendo material de lo mismo?

Es difícil, además porque la gente se lo espera. A mi lo más original me parece llegar y no hacerlo. De hecho en la nueva rutina le dedico a Venezuela 2 chistes.

Imitar a Maduro es que cómico pero muy fácil. Venezuela no es el centro del mundo.

Hace un rato hiciste una encuesta por Snapchat de los tópicos intocables, ¿cuál fue la respuesta?

Todo. Es comiquísimo, porque el criterio para saber lo que no debería ser tocable es demasiado elástico. Es como que “no hables del cáncer, pero sí métete con los negros porque me dan risa”. Entonces lo mejor es meterse con todo, es lo más horizontal que puedes hacer. Así no excluyes nada.

Hay una muy famosa de las que me escribió que dice: “No me gusta que te metas con los gays porque son muy delicaditos”. O sea, ¿utilizas el estereotipo de homofobia más cabilla de todos, defendiendo a los gays?

Mientras más rápido hablas de algo más rápido lo sacas del tabú.

¿Qué te quedó del problema con Maickel Melamed y el Boycott a Nacho Redondo?

Lo que aprendí es que no estoy para darle lecciones a adultos, prefiero explicarlo a chamos que crezcan con ese criterio que tratar de decirle a un señor: “A Maickel Melamed le sabe usted a mierda. Es millonario y tiene una discapacidad para ti, pero ha hecho cosas mucho más profundas que tú”.

Pero si de alguna manera tienes que tomar las opiniones de la gente para ver si el material sirve o no, ¿no se vuelve contradictorio?

No es tanto la opinión sino la risa, es inmediato. El problema también con Melamed es que la gente no escucha y se agarra de la discapacidad sólamente por decirla. Yo y que: “Él es raro” y la gente y que: “No digas eso”. ¡Coño pero es raro! ¡Míralo! La gente tiene un complejo horrible para enfrentarse a esas cosas y es divertido pullarlos.

¿Qué piensas tú que diferencia el humor inteligente del humor por hacer reír?

Es que depende de los gustos. Yo conecto con un humor que la gente considera inteligente. Jamás diría que es inteligente porque sería muy pretencioso pero me gusta el humor que te reta. Que digas: “que arrechera, me da risa eso”. Pero no está mal el humor por humor tampoco. ¿Por qué debería haber una forma correcta de hacer comedia? Yo era muy prejuicioso con eso y que: “¡Ese es el anti stand up!”. Pero aprendí dos cosas que me calmaron el alma: Uno, que me sepa a culo, que es importantísimo porque no debería afectarme. Y la otra es que es válido también y hacer lo que te de la gana mientras no jodas a nadie.

El Conde del Guácharo es el mejor ejemplo. Puedes decir lo que quieras pero no hay forma de que lo veas y no llores de la risa. Así sea Aristóteles, va a llorar de la risa. Las mentes más brillantes van a llorar de la risa con las cosas más estúpidas. Es comiquísimo. O un carajo como Emilio. Es como un titán. Emilio Lovera es el mejor comediante en español del mundo. Ni mexicanos, ni españoles, ni argentinos, no hay nadie que se compare con él, y él tiene humor inteligente y humor de peluca. Es muy subjetivo. Me encantaría algún día ser algo como él.

¿Haces algo antes de montarte en tarima?

Ponerme ridículamente nervioso. Y bueno, hay una oración que vienen arrastrando los Hijos del Ocio (Briceño, Led, José) que cuando entré a trabajar con José la recitábamos todas las funciones. La recita el protagonista del show. Esa oración se la enseñó Briceño a los muchachos y José me la enseñó a mi y por primeras vez la hice yo con él. Creo que la voy a arrastrar por el resto de mi vida. Es a San Juan de la Cruz, que es el patrón de artistas y comediantes. Es cómico porque soy bastante ateo en ese sentido.

¿Cuál es? ¿O es secreta?

Es medio secreta. María Teresa Chacín se la enseñó a Briceño, Briceño se la enseñó a José y José me la enseñó a mi.

Es como una herencia.

Exacto, y al final tiene una cosa muy linda que dice: “..., y al Profesor Briceño por habernos enseñado esta oración”. Yo dijo: “..., y a José Rafael Guzmán por haberme enseñado esta oración”. Y en algún momento alguien dirá: “..., y a Nacho Redondo por haberme enseñado esta oración”.

Y una superstición es que cuando voy a estrenar un show tengo que usar unos zapatos nuevos. Es raro, pero es así.

Cuéntanos tu peor pálida en el escenario.

Cuando me presento con Chataing. Él tiene un mensaje pro-Venezuela ahorita y cuando vengo yo a precisamente no hablar del país, no lo logro nunca. Y el llora de la risa de mi fracaso. Se escuchan los vasos y las toses de la gente. A mi siempre me ha dado risa que cuando algo no da risa se escucha tos y gripe, y escucho es a Chataing muerto de la risa.

¿Cuál es el mejor feedback que te han dado y quién te lo dio?

Emilio Lovera, cuando estaba empezando. Probé material, me fue bastante bien y le pregunté a Alejandra Otero si le había gustado y me dijo: “Coye no te escuché”, y se volteó Emilio a espaldas de Alejandra tipo película y que: “Yo sí te escuché, y me encantó”. Fue como el Dramatic Chipmunk y que:

Giphy

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¿Sabías que eres igualito a Simbad?

¿El rapero?

No, *le mostramos a Simbad*

Hay gente que me compara con Aladdin. Pero bueno, si hay alguien vecino de Aladdin es Simbad.

¿Qué te llevarías a una isla desierta?

Discovery de Daft Punk y mis DVDs de Louie para verlos mientras como arena, o lo que haga uno en la playa.

Dinos 3 verdades de la vida según tú.

  1. Nadie sabe qué pasa cuando te mueres.
  2. La gente es ignorante generalmente.
  3. Nada es como cagarse de la risa.

¿Te ofendes fácilmente?

Cuando me ofenden o me retan me gusta llevarlo a las últimas consecuencias. Depende de cómo esté yo anímicamente. Una vez un carajito me robó unos tweets por Twitter y averigüe donde vivía. Sí soy medio picado pero soy picado sano, a menos de que me agarres en un día como el del chamo de Valencia.

Cuéntanos un poco de Dios No Vino.

Es una obra mía de stand up clásico, lo que hice fue tener un concepto de que Dios No Vino bajo la premisa de que Él no está aquí y le digo que se vaya para poder decir lo que quiero decir. Es una combinación de mis greatest hits con material nuevo con el fin de grabar un especial.

Fue tanta la preparación previa que sentí como una depresión post-parto cuando me bajé. Estuve dos días en cama y que: “Se acabó, que cagada”.

¿Y tenías el plan de vender el especial a Netflix?

Esta es la idea, el sueño máximo. Es un longshot, pero creo que los longshots se pueden lograr. Hay gente que te dirá que no se puede y de repente vas y lo logras, o no lo logras, pero me gusta creer que se puede hacer. Si vas y dices: “tengo estas credenciales, quisiera poner esto en Netflix”, y te dicen que no, dices ah ok, y te vas para tu casa triste. Haces otro el año que viene y lo intentas otra vez.

Flash Round:

¿Super héroe favorito?

Batman. Soy fanático chimbo de Batman.

¿Opiniones de Batman vs. Superman?

Me encantó. Vi las dos, y me parecen arrechísimas. Entiendo por qué no le gusta a la gente pero me encantó.

¿Artista favorito?

Ricky Gervais.

¿Proyecto que se esté haciendo que te llame la atención?

El movimiento de improvisación. Lo tenía completamente subestimado y me sorprendió.

¿Con cuál serie estás mal pegado?

Mr. Robot.

¿Qué tal el nuevo álbum de Red Hot Chili Peppers?

Está muy bueno pero no es el mejor.

Fuck, marry, kill: Gente Famosa.

Mataría a Donald Trump facilito, me cogería Emily Ratajkowski, y me casaría con Natalie Portman.

Top 3 bandas:

(En ningún orden en específico)

  1. The Strokes
  2. Foals
  3. Bon Iver

¿Talento oculto?

Sé tocar batería burda de bien. Gané el primer Kikiriwiki. Es raro eso pero tenía una banda y ganamos.

Top 3 películas:

  1. Fight Club
  2. Matrix
  3. The Dark Knight

Ah bueno y cualquier película de Tarantino excepto Django y Jackie Brown.

¿Actriz favorita?

Natalie Portman.

¿Actor favorito?

Gary Oldman.

¿Reina pepiada o pelúa?

Reina pepiada.

¿Culos o tetas?

Culos porque soy un carajo de piernas, y cuando tienen buenas piernas generalmente tienen buen culo.

¿Prefieres The Office inglesa o gringa?

Me parece arrechísimo que podamos disfrutar las dos. Es humor gringo y humor británico. Las dos me han hecho llorar de la risa.

¿Sitio preferido para comer fuera de Venezuela?

Cualquier lugar de Ciudad de México. Ahí todos los lugares tienen la particularidad de que son el pequeño secreto de tal vaina, entonces es y que: *acento mexicano* “aquí son las mejores carnitas” y tú y que: “Mentira”, y te las comes y dices: “Puta, claro que lo son, ven acá para besarte”. En Miami también hay un restaurante de sushi que se llama Moshi-Moshi. Y es imposible que no vaya a Shake Shack. Es como mi cuota de marginalidad venezolana. Pero la mejor hamburguesa que me he comido fue el Umami en Los Ángeles.

¿Sabes hacer algún cóctel?

No, soy muy malo con el tema de cocina. Una vez compré un fondant hecho y lo volví mierda. Lo metí en el microondas más de lo que debía y terminó siendo como una sopa de fondant. Estaba cenando con una jeva y yo y que: “Es sopa de fondant”, se cagó de la risa y yo y que “ves, reir es lo que yo sé hacer”.

¿Qué libro regalarías?

Eating the Dinosaur de Chuck Klosterman.

Si tuvieras una valla en la Francisco Fajardo, ¿qué diría?

Me sentaría a diseñar algo tipo: “Si matar fuera legal, ¿estuvieras vivo?”. Y que la gente se quede y que: “Mierda”. O alguna pregunta de esas malditas filosóficas.

¡Gracias, Nacho!