De Fondo de Bikini para el mundo.

Nuestros desamores, desamparos, descaros, desilusiones, desaprobaciones y aspiraciones de destrucción encontraron un cálido hogar en el Internet.

Aquellas personas criticadas por tener un “humor negro” antes marginalizadas por su vil carácter y comentarios sarcásticos, hoy en día son las personas que crean y más gozan del internet.

¿La fuente de tanto regocijo cibernético? Un maridaje perfecto entre ilustración o video viral y un soporte escrito que juntos -como la unión entre el anillo de Linterna Verde y ehm, su linterna verde- dan con un conjunto mágico con superpoderes que trasciende barreras, culturas e idiomas.

En un lenguaje más sencillo, son mejor conocidos como:

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La Web 2.0 nos ha regalado además de la opción de poder acosar a tu ex novio y saber dónde se encuentra en cada minuto del día; una comunidad remota de personas que se comunican, se ríen, se entienden y muestran sus papadas alegres a la luminosa pantalla del celular al mismo tiempo que ven un meme.

Una sensación de paz y pertenencia en un mundo de caos y rechazo, los memes han servido de consuelo para muchos y de actualización sobre los fenómenos de la cultura Pop para otros.

Según Thrillist, el primer meme fue el famoso dancing baby, pero para muchos “nuevo milenio” o generación X, este gif no es más que un bebé medio pervertido con futuro de estriper.

Porque ahí recae otro rasgo inminente de este fenómeno cultural, son obsoletos. Los memes inevitablemente pasan de moda porque el chiste se pone viejo, porque la foto cansa, o porque la noticia de la que deriva el meme, ya no es noticia.

Así sucedió con Willy Wonka:

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Con “Howbow dah”:

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Con el chamo burda de feo en su foto del anuario:

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Con la negra que no entiende nada:

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y hasta con Salt Bae:

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Todos quedaron en el olvido, tras meses de fama, risas y ser objeto de inspiración creativa para personas alrededor del mundo, finalmente terminaron en una parte desamparada del internet en el que divagan almas en pena como la del video de La Caída de Edgar.

Sin embargo, uno solo de ellos ha perdurado en el tiempo, consolidándose como una especie de Madonna de las redes sociales. Viejo, alterado, con experiencia, sabio y a veces abusado. Irónicamente ambos tienen los dientes separados, son amarillos y tienen sexualidad dudosa.

Sí, es Bob Esponja.

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Su anatomía cúbica, aspecto inocente y escenas absurdas que salieron al aire en Nickelodeon por más de 18 años, han demostrado ser fuente infinita de recursos para que aquellas personas que crean memes (de existencia tan mística como el mismo internet), lo elijan como su favorito.

¿Por qué? Pues además de tener casi dos décadas de dibujos para inspiración, Bob Esponja siempre jugó con un límite entre lo aceptable para un niño y chistes profundos de contenido altamente sexual y de crítica social, solo comprensibles para adultos.

Por años fue criticado por su narrativa ambigua y en muchas ocasiones fue calificado como una serie infantil que producía daños psicológicos en los niños. Al final puede que esta acusación amarillista tenga razón, porque el hecho de que yo esté escribiendo un artículo de memes sobre una esponja que habla y que tú hayas llegado hasta aquí para leerlo, habla mucho sobre el contenido psíquico de nuestra generación.

El punto es, nadie nunca se cansa de ver cómo los ojos ingenuos del producto de limpieza más noble de Fondo de Bikini, rima a la perfección con los aconteceres y dilemas de la vida contemporánea. La actitud de Bob Esponja, si nos sentamos a analizarla, juega en un umbral de adolescente malcriada y la de un joven universitario con muy mala suerte. Tal vez ahí se afinca el amor a este tipo de memes, la identificación con el personaje.

Bob nunca consiguió su licencia de conducir, trabajaba con gente que lo despreciaba, tenía un mejor amigo imbécil pero noble, estaba friendzoned por la ardilla más cool del océano, le tenía miedo a cualquier cosa que no fuese su pueblo, amaba las hamburguesas, admiraba los superhéroes, le costaba levantarse en la mañana, y en actividades rutinarias siempre encontraba un conflicto mínimo que lo llevaba a una crisis existencial.

Los memes de Bob Esponja no pasan de moda porque él es como tu y como yo, conflictivo, incomprendido y netamente millennial.

Por esta razón, mientras exista internet, existirán memes de gente que vive en una piña debajo del mar.