El Jorobado de Notre Dame es la película de mejor crítica social de Disney - The Amaranta

El Jorobado de Notre Dame es la película de mejor crítica social de Disney

Back off Frozen!
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Nos hemos regocijado los últimos años con los grandes logros de Disney.

La mega empresa de imaginación y más famosa constructora-destructora de sueños, jugó un rol tan importante en nuestras vidas de niños, que termina siendo un tema recurrente en nuestras conversaciones adultas.

Nunca va a ser un tema demasiado trillado hablar de nuestra princesa favorita, de lo que se sintió ver por primera vez la tercera película de Toy Story, lo buenas que son las canciones del Rey León y (más cercano al caso que vamos a hablar) la conversación sobre lo distinto de “el Disney de antes” y “el Disney de hoy en día”.

El Disney de antes, también conocido como “el Disney nuestro”, es esa era oscura de Disney en que lo vil del mundo relucía en caricaturas pintadas a mano. Nuestro Disney estaba colmado de historias tristes disfrazadas de musicales alegres e historias clásicas que con la excusa de ser “dibujitos” nos fueron alimentadas como películas infantiles.

Este Disney era genial, pero en su mayoría por supuesto, colmada de tramas y temas machistas en el que el rol de la mujer era bastante despreciado. Princesas que necesitaban ser rescatadas, perros que mostraban diferencias sociales y en general un rechazo enorme por tratar temas de la actualidad, casi siempre buscando historias clásicas porque levantaban poco conflicto en y entre el público.

Pero con la llegada de nuevas generaciones al panel de Disney y nuevas audiencias, la evolución de los temas de las películas ha sido abiertamente aplaudido por adoptar debates como el calentamiento global (Wall-E), princesas que no necesitan príncipe (Frozen), niñas que no son demasiado femeninas (Valiente) y la favorita de la época, la niña princesa preocupada por el bienestar de su isla que no es demasiado femenina, ni necesita un príncipe para lograr sus metas (Moana).

Miles de artículos reconociendo que por fin se hacen guiños a la comunidad gay, a la integración racial, a la oda al trabajo duro y honesto y otros valores que son tan preciados como poco empleados en nuestros días.

Sin embargo, husmeando en la galería de películas del maravilloso mundo de nuestro Disney me topé con una película que empolvada en nuestra memoria, esconde más crítica social que cualquier película animada de los últimos 5 años.

El Jorobado de Notre Dame, sin demasiado éxito en su época ni mucha presencia en nuestras mentes hoy en día, es el perfecto ejemplo que el Disney de antes no era tan desmoral ni retrógrado como comúnmente se pinta.

Basada en la novela de Victor Hugo, el Jorobado de Notre Dame de Disney cumple 21 años en el 2017 y creo que esa es la edad que hay que tener para volver a ver la película y realmente entender lo profundo de su temática y asombroso de su música.

“Quasimodo es mi personaje de Disney favorito” said no one ever.

Por esta razón olvidamos que la película animada de 1996 sobre un deforme campanero en París del siglo XV, es un increíble ejemplo para la lucha por los ideales propios, la batalla contra la tiranía, el rechazo al abuso, al bullying, a la xenofobia, a los prejuicios, al poder aplastante e incuestionable de la Iglesia en la época y al perdón.

Qué exagerado suena enlistar todo lo socialmente correcto en esta película, pero por si no la recuerdas muy bien, ahora te nombro todo lo genial de Quasimodo y su crew de piedra, gitanos y villanos católicos.

Frollo es realmente el peor villano de Disney

En la novela original era un personaje de alto rango en la Iglesia Católica, pero para evitar conflictos, Disney decidió convertirlo en una suerte de funcionario público con ropas religiosas.

El cuento es que Frollo es un enfermo obsesionado con la idea de deshacerse de los gitanos con varias políticas al estilo Trump. A lo largo de la película se ve que Frollo es alto creyente de la tortura, el desprecio de la vida de la “gente común”, se le ve despreciando a tanto ser vivo se consiga, cría a Quasimodo haciéndole creer que es un monstruo por su aspecto físico y básicamente manda a Esmeralda a la hoguera porque no se la puede coger.

Disculpen el color literario del tema de abusar sexualmente de Esmeralda, pero en la asombrosa canción Hellfire, que es el solo de Frollo, el villano dice explícitamente que “será de él o morirá en el fuego”.

Esmeralda es una feminista evidente

Bajo el velo de ser una gitana indomable, se encuentra a una mujer que a lo largo de la película no teme mostrar su sexualidad, incluso tiene una escena en la que hace pole dancing.

Esmeralda también se la pasa luchando porque las personas vean a Quasimodo más allá de su aspecto y por evidenciar ante el pueblo que están siendo dominados por un tirano intolerante. Todo esto lo hace en un discurso impresionante que termina en un revolucionario grito de justicia.

Como si fuera poco, Esmeralda lejos de dejarse seducir por los encantos y rubios pelos de Phoebus, realmente se enamora de él cuando el militar deja de asumir órdenes y lucha por proteger una familia de su casa en llamas. Demostrando que es atraída a un hombre de manera muy distinta a la ilusa de Ariel en La Sirenita.

Phoebus es el ejemplo de un militar con consciencia

A pesar de ser el personaje más chato de la historia, es la personificación de alguien que nota que es parte de un sistema errado y corrupto y decide enfrentar a sus mandatarios a sabiendas de las consecuencias.

Quasimodo da el mejor ejemplo de perdón del mundo

El pueblo entero lo desprecia y se burla de él, sin embargo no pierde fe en reinsentarse en la sociedad y de que esta pueda aprender de sus errores.

Se enamora perdidamente de Esmeralda y cuando descubre que esta no le corresponde, acepta tristemente la elección de su amada y le desea suerte con Phoebus.

Aunque el maldito de su criador lo tuvo encerrado por 20 años en un campanario, le hizo creer que su madre lo despreciaba, lo trataba como un esclavo, quiso matar a su enamorada, incendió mitad de su ciudad y además era un reconocido asesino, Quasimodo intenta salvar a Frollo de la caída de la fachada de la torre en la última escena. No logra rescatar al sádico enfermo, pero por lo menos lo intenta.

Antes de Olaf, vinieron las gárgolas

Igualmente graciosas, oportunas y bien intencionadas. Victor, Hugo y Laverne son los mejores amigos que Notre Dame le pudo haber ofrecido a Quasimodo. Son comprensivas, interesadas y alentadoras a los sueños del joven deforme que se presentan como buen equilibro para toda la parte oscura y religiosa de la película.

No solo por su relevancia histórica, ni por el kick ass soundtrack de coros eclesiásticos y orquesta sinfónica que suena durante toda la película es que El Jorobado de Notre Dame empezó a ser de mis películas favoritas de Disney. Esta película la deberíamos de volver a ver todos porque el Maui y sus poderes de semi-dios no llevan vida frente a Esmeralda y su súper cabra en el tema de crítica a todo lo malo de sus tiempos.