Más pruebas de que el diablo viste a la moda

“¿Cuál es tu película de terror favorita?” fue, por mucho tiempo, una pregunta que me sentía incapaz de responder. Y no, no era porque fuese fan del cine de terror y se me hiciera imposible escoger solo una; al contrario, no suelo ver películas de este género porque la gran mayoría recurre a los jump scares y no hay cosa que deteste más que que me asusten de forma abrupta, ¿oíste, Ellen DeGeneres?

No fue sino hasta que vi Rosemary’s Baby (1968) que pude responder esta pregunta. La primera película de Hollywood de Roman Polanski no solo es tan aterradora que me dejó pensando por días, también es increíblemente poderosa visualmente.

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Parte de esta riqueza visual recae en la dirección de arte y el vestuario. Ambos elementos son usados para contar una historia y, si eres como yo y tienes un ojo para el detalle, esto no pasa desapercibido en ningún momento. Sin embargo, si la sombra azul y los labios rojos de Minnie Castevet te distrajeron demasiado como para prestarle atención a esto, sigue leyendo.

Cuando conocemos a Rosemary, ella está usando un vestido blanco y, así como dos más dos es cuatro, sabemos que este color simboliza pureza, luz, inocencia y virginidad. No sé de brujería, pero Ro ya suena como la candidata perfecta para llevar no a un demonio, sino al hijo del diablo en el vientre. 

De todos modos, el blanco no es el color favorito de la protagonista. Luego de demostrar que su idea de remodelar un apartamento es poner cortinas amarillas, sábanas amarillas, flores amarillas y papel tapiz amarillo, me da la impresión de que su color favorito podría ser el azul.  

Mentira, es el amarillo, obviamente. ¿Y qué simboliza el amarillo si no alegría, calidez y felicidad? A estas alturas, Anthea Sylbert, vestuarista de la película, ya nos compró y nos convenció de que esta es una mujer que no merece todo lo que está a punto de sucederle. Sobre esto, ella comentó:

"Roman [Polanski] me dijo ‘Hagamos que piensen que están a punto de ver una película de Doris Day’. Él quería que todo se viera ordinario. La gente baja la guardia ante lo ordinario [...]. No quería que nada sobre esta película pareciera siniestro".

Y así como su vestuario suele mantenerse entre los amarillos y el blanco, los otros personajes también tienen colores que los representan. Guy Woodhouse, también conocido como “El peor esposo del mundo”, se inclina hacia los azules. El rojo se asocia con los Castevet: su apartamento es de tonalidades rojas y el primero en usar una prenda de este color es Roman. 

Aunque ninguno deja sus colores característicos de lado en ningún momento, a medida que la película avanza, los límites entre sus paletas de colores se hacen más flexibles. Cuando los Castevet adquieren mayor presencia en la vida de los Woodhouse, Rosemary comienza a usar azules y rojos en momentos clave.

El azul representa la pérdida de control que tiene la protagonista sobre su vida. El color siempre aparece en ocasiones que determinan que el futuro de Rosemary está en manos de los demás. Algunos ejemplos de esto son los siguientes:

Ahora bien, el rojo. Anthea Sylbert aprovechó el rojo al máximo e hizo una maravilla con él. El color que suele asociarse con el peligro, el erotismo y la sangre es esencial en los momentos que más tienen que ver con la presencia del diablo.

Esto empieza cuando Guy sorprende a su esposa con varios ramos de rosas rojas para proponerle tener un hijo y Rosemary, como buena Susanita de la época, se emociona y se prepara para tener una cita con él, sin saber que este la vendió al diablo y todo esto no es más que un engaño. 

Para su cita con el diablo —no, no estoy hablando de cuando aquel fuckboy te invitó a salir—, Rosemary usa un traje rojo que rápidamente se convirtió en uno de los más icónicos de la película. Su color alude al carácter maligno, peligroso y sexual del momento. Además, es la única vez que la vemos usar pantalones, ya que a mediados de los sesenta —época en la que está ambientada la película— la vestimenta formal de las mujeres no solía incluir pantalones.

El próximo y último look rojo de Rosemary es el que tiene puesto cuando siente al bebé moverse en su vientre por primera vez. “¡Está vivo! ¡Está vivo!” es lo que exclama mientras lleva un vestido rojo oscuro con cuello Peter Pan, aunque por como iban las cosas, también pudo haber celebrado con un "Hail, Satan!"

El outfit final de Rosemary, sin embargo, no exclama glamour necesariamente puesto que se trata de una bata de maternidad, pero sí es el atuendo con mayor simbolismo.

Esta imagen dura segundos y podría pasar casi desapercibida, pero es una de las que carga mayor simbolismo en la película

Esta imagen dura segundos y podría pasar casi desapercibida, pero es una de las que carga mayor simbolismo en la película

En la escena de esta foto, Rosemary se encuentra paseando por la ciudad mientras espera a su amigo, Hutch. En una de las vitrinas hay una figura de la Virgen y la protagonista, una futura madre, repara en ella por un instante. Segundos después, se encuentra a Minnie y la imagen de la Virgen es rápidamente olvidada. Este momento, lejos de durar mucho, podría pasar desapercibido, pero sirve como presagio para el final de la película.  

Es por eso que cuando Rosemary usa su bata de maternidad en la última escena, cuando ve a su hijo por primera vez y sucumbe ante el instinto maternal, podemos reconocer estos colores. , el famoso atuendo es azul y blanco, como la vestimenta de la Virgen María.

Rosemary viendo a su hijo por primera vez

Rosemary viendo a su hijo por primera vez

Fue así entonces como Richard Sylbert (director de arte) y Anthea Sylbert (vestuarista), cuñados en la vida real, lograron un resultado hermoso. Rosemary’s Baby es una obra maestra con mensajes que van mucho más allá de una simple historia de terror y absolutamente todas las personas deberían verla al menos una vez en sus vidas.

Su influencia en la cultura pop también es innegable: el corte pixie de Mia Farrow marcó una era, la canción Rosemary's Lullaby fue parte del soundtrack del desfile de Prada de la temporada otoño-invierno 2006 y, más recientemente, la serie Chilling Adventures of Sabrina (2018) hace varios guiños a la película de 1968.

Así que si no tienen planes para el día de hoy, ¿qué están esperando? ¡Vean este clásico!