Los nuevos “Wes Anderson” de Hollywood

Películas que pudo haber dirigido Wes Anderson
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Wes Anderson es uno de los directores más reconocibles de nuestra época: su codificación del color, epistolares impecables, corbatas elegantes, movimientos de cámara precisos, la configuración de la época y el amarillo canario. Sus marcas y firmas son tan marcadas, que se han vuelto un sello personal que se ha filtrado en la obra de una nueva ola de directores. 

Como pionero de la elegancia visual, Wes Anderson no esperaba convertirse en un maestro de la estética coreografiada, pero su influencia es más que obvia en algunos trabajos. Evidentemente, eso no significa que la intención de estos talentos sea derivar de Anderson, pero entre sus marcas, tienen estilos diferentes que fácilmente pueden hacerse pasar por una obra de Wes. Así que en nuestros momentos de ocio, se nos ocurrió juntar todas las películas que pudo haber dirigido Anderson, pero en realidad no lo hizo.

Me, Earl and the Dying Girl (2015)

In-cre-í-ble. De comienzo a fin, Me, Earl and the Dying Girl es impecable. Sobre todo porque es una película de cáncer que no raya en el sentimentalismo, y maneja un texto ingenioso que vio luz gracias a Alfonso Gomez-Rejon. Además de que es una experiencia de la secundaria contada de la manera más original y necesaria posible. Y aunque no es de puño y letra un trabajo de Wes, la habitación de la protagonista es prácticamente un sueño hecho realidad muy parecido a la versión Homebase de The Grand Budapest Hotel.

The Diary of a Teenage Girl (2015) 

Quizás es una versión mucho más indie de Wes Anderson, pero el trabajo de Marielle Heller coloca el sexo de menores de edad bajo una lupa entre cómics garabateados y una narrativa personal. Aunque Wes aún no nos habla sobre el libido sexual de una adolescente en ninguna de sus películas, si lo hubiese hecho, estamos seguras de que sería algo como The Diary of a Teenage Girl. Además, el arte de Minnie es prácticamente un guiño a la tipografía de Anderson.

Napoleon Dynamite (2004)

En un tono mucho menos comparable, la película del 2004 puede recuperar elementos de la firma del director estadounidense, solo que apunta más a una comedia tonta. El personaje principal es incómodo y con niveles de idiosincrasia que rayan en lo absurdo, pero no va más allá de eso. Es extraño, seco y te hace sentir bien.

Submarine (2010)

Una familia disfuncional, un niño ligeramente “arruinado”, fuerte enfoque en el color, gran banda sonora y un diálogo ingenioso, prácticamente los básicos de Wes. Incluso, Richard Ayoade, el director de la película, incluyó a Anderson entre sus “inspiraciones” en una de sus tantas entrevistas, por lo que varias de las escenas reflejan el trabajo de Anderson mezclado con la visión de Ayoade.

Aunque Wes Anderson no tiene comparación, sus films son una buena referencia en el mundo cinematográfico, y los nuevos talentos saben usar eso a su favor. Puede que no con la misma precisión, pero su debut en Hollywood es prometedor; esperamos que entre ellos se encuentre el próximo Wes Anderson.