Después de seis años, he aquí el nuevo disco de Los Mesoneros

¡Al fin!
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Había una vez una niña que llevaba esperando casi seis años por un álbum que una banda tocaba periódicamente en conciertos pero nunca terminaba de sacar. 

La niña estaba obligada a descargar los videos en concierto de mala calidad. Hasta que un día, se levantó y se dio cuenta que esa banda -llamada Los Mesoneros- ofrecían que en vez de esperar cinco años, nueve meses y diez días, esperarían solo cinco años, nueve meses y siete días si el post en Facebook superaba los 1.000 shares. Claramente, la niña compartió la publicación como si no hubiese un mañana.

Alrededor de las tres y media de la tarde mientras disfrutaba de un ponquesito hecho en casa, las notificaciones llegaron como locas a lo spam. Ella y la comunidad habían logrado una publicación temprana. 

Se sintió así como cuando el delivery de pizza llega en media hora en vez de los designados 45 minutos.

Ya se habrán dado cuenta que esta niña soy yo, así que sin más que agregar, continuemos con la reseña:

La trayectoria de Los Mesoneros comenzó en el 2011 con un disco llamado Indeleble. En él, hablaban de amor y desamor (como todas las bandas y artistas musicales en la faz de la Tierra), sobre Venezuela con canciones como Sol Rojo y algunos otros temas en los que no entraré.

El sonido de la banda era, como ellos, muy adolescente. Sin embargo, nunca dejó de ser bueno. Su producción y ejecución siempre fue impecable y aunque eran unos niños, eran nuestros niños.

Ahora, casi seis años después, después de incesantes protestas en el país, quizás algunas ex novias y muchísima más experiencia, Los Mesoneros han vuelto con 11 canciones “pure gold”.

No es descabellado pensar que aquel sencillo que lanzaron en el 2015, “El Paraíso”, tenga una continuación de la historia en “Solo”, el nuevo sencillo con una producción increíble (y Asier de Caramelos de Cianuro como camarógrafo). Parecen estar hablando de la misma mujer, y la actriz en los videos se parece bastante. (Quizás soy yo haciendo conspiraciones, pero tomémoslo como una posibilidad.)

Sobre amor y desamor nos esperamos canciones como en cualquier álbum, y es que nos encanta escuchar de amor y cantarlo en la ducha; este álbum no es la excepción a la regla. En canciones como “Algo Bueno” notamos un desamor agridulce. “Pero ya no tengo más mejillas que poner”, canta Luis Jiménez en una parte de la canción. En “Juntos”, un tema de título engañoso, habla sobre dos personas que no están juntos porque alguno de las dos se va.

La canción “Luna”, con líricas que no dan rodeos, habla sobre aquel amor que en lo que te acercas se va, aunado con la metáfora de la luna. Una de nuestras favoritas sin duda.

Si comparamos Caiga La Noche con Indeleble, podemos ver la diferencia de sonido inmediatamente. En Indeleble, el espíritu rockero era mucho más agresivo y presente, lleno de tonalidades con guitarras. Por otro lado, Caiga La Noche deja que los silencios hablen por sí solos y hagan música; no todos los integrantes del grupo tocan al mismo tiempo. Hay veces que, como dice el viejo refrán, menos es más. Canciones como “Riesgo” y “Caballo Nuevo” reflejan esta nueva narrativa un poco más melancólica a lo que estamos acostumbrados a escuchar de Los Mesoneros. Es nuevo y nos encanta.

Al igual que muchos artistas venezolanos como La Vida Boheme y Rawayana, esta banda hizo un espacio en su nuevo disco para hablar sobre la situación contemporánea de Venezuela, y nos lo esperábamos. Honestamente, esta nueva música es la manera más catártica de vivir el presente si me preguntan a mí.

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Canciones como “Mientras” lo hacen de una manera más discreta. Un venezolano tanto adentro como en el exterior podría escuchar la canción y entender el trasfondo; para un extranjero, sin embargo, podría pasar como otra canción de amores fallidos. Esta sutil manera de tratar el tema me gusta, como un código secreto entre insiders.

“Caiga La Noche”, por otro lado, no pasa por debajo de la mesa. Mediante líricas brillantes expresan el autoencierro de los jóvenes venezolanos gracias a la inseguridad del país, esta canción describe la cuarentena que nos diagnosticamos a nosotros mismos a la hora de decidir si salir o no.

Todos estos son temas que a pesar de que son reales y necesarios de escuchar, ya los habíamos visto presente en otras producciones venezolanas; por eso nos sorprendió este nuevo twist que incorpora la banda en canciones como Sabana y Caballo Nuevo: referencias a Simón Díaz. Nunca hubiésemos pensado que una banda de rock de jóvenes rendiría tributo al Tío Simón, pero lo hicieron y de manera magnífica.

El título “Caballo Nuevo” es mucho más evidente, gracias a la canción “Caballo Viejo” de Simón Díaz, pero en “Sabana”, se tiene que escuchar más de cerca para notarlo, pero está ahí. A nuestro parecer, es una manera fantástica de hablar sobre Venezuela y sus antecedentes musicales sin necesariamente caer en los mismos temas que hemos escuchado en los últimos años.

Esta nueva faceta de su trayectoria musical redefine completamente a Los Mesoneros por su madurez tanto lírica como rítmica sin sacarlos de su género; este álbum explora las fronteras del rock y coquetea con otros géneros, incorpora nuevos temas y rinde tributo a otros. En líneas generales, es una fantástica producción por la que valió la pena la espera.

Lo único que pedimos es que no cuenten en años perro para sacar el próximo disco.