#CuéntameMás: ¿Cuál es la peor forma en la que te han echado los perros? - The Amaranta

¿Cuál es la peor forma en la que te han echado los perros?

“Epa, flaca, tírame un hueso”
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“Echar los perros”, del léxico criollo que significa seducir a una persona, comúnmente conocido también como “caerle a alguien”, es al parecer una confusión en la sociedad tanto femenina como masculina. Pues existe una delgada línea entre tratar de impresionar a alguien y sonar increíblemente creepy, al nivel de querer llamar a tus papás.

Nos enfrentamos a esos peligros todos los días y en cualquier circunstancia. En el trabajo, en un bar, en la calle, o hasta por las redes sociales.

Es por eso que no podemos evitar utilizar una mala “echada de perros” como excusa para burlarnos con nuestras amigas de la infinita ocurrencia que tiene el sexo opuesto. Nos impresionan en creatividad, en persistencia y hasta en muy altas ilusiones.

He aquí nuestro espacio para hacerlo.

“Estaba bailando en fiesta de quinceaños y tenía a un hombre espectacularmente bello a mi lado. Todo iba bien hasta que se acercó y me dijo al oído ‘¡Cómo te llamas?’, cuando le digo mi nombre y le pregunto el suyo, me responde ‘me llamo Nicolás, más tarde estarás gritando mi nombre’. Y ya, para nada violador”- María Teresa.

“Eh, Bueno, saltándose toda la parte de ‘echar los perros’”- Ricardo.

“Una vez me monté en el metro y detrás de mí se montó otro chamo. Él se acerca y me dice que soy muy linda y que le llamé la atención. Yo, por no parecer grosera, le respondo que gracias y tal. Después comienza a caerme, me pregunta qué hago, qué estudio y eso. Le respondo todo sin dar detalles y le da de una y me dice ‘Será que me puedes dar tu teléfono, es que no me gusta Facebook, porque si la cosa no sale bien sería muy incómodo ver tus fotos y lo que publicas y eso’. Y sape gato, ni siquiera le había dado nada y ya estaba planeando nuestro matrimonio, el divorcio y todo. Le dije que no estaba interesada y me bajé en la siguiente estación”- Daniela.

“Llegaron a decirme: ‘Quisiera ser perrocalentero para meterte mi salchicha’” -Gabriela.

“Como en tercer semestre conocí a un chamo medio pana en la clase, a cada rato me comentaba cosas de la clase y cosas que decía el profesor y normal, pues. Luego se ofreció a darme la cola y yo pensé que era muy amable y acepté. Después de eso, el pana empezó con un discurso todo asqueroso de que todas las chamas son igual y tal, comenzó a hablarme paja de su ex (que por cierto yo conocía de lejos). Me dijo además que deberíamos salir, a dónde me gustaría ir que él me llevaba. En fin, ya estaba como intenso el pana. En todo esto yo me hacía la loca y respondía que no sabía y tal, porque ya me estaba empezando a dar miedo estar encerrada con él. Cuando llegamos a mi casa, no me dejó salir hasta que le diera un beso ‘bien’. UN BESO, o sea, el pana era burda de optimista. Le dije que no y el pana insistió que no me iba a dejar salir. Como ya estaba que le gritaba a ese c*ño de su madre, le dije que la única vez que lo iba a tocar sería para darle un coñ*zo en las bolas si no me dejaba salir. El imbécil se picó todo y me dijo que qué bolas, que él juraba que yo estaba loca por él. Más nunca le contesté ni un mensaje. Es más, lo bloqueé y ni lo saludo en la universidad”- Andrea.

“Un viejo me echó los perros por LinkedIn. Me pidió hacer conexión y yo la acepté pues, era un tipo todo arr*cho. Entonces me comenzó a escribir preguntándome cómo estaba la situación en Venezuela. Le respondí que estaba dura pero uno se acostumbraba a resolver, a lo que el pana me responde que debería irme a vivir con él. ‘You and me, think about it’. El tipo era de Estados Unidos, pero qué baboso. Le dije que estaba casada y que me iba a mudar, ahí fue que dejó de joder. Por LinkedIn, man. El tipo le echó bolas” - Carla.

“Estaba en un local con una amiga, salimos a fumar y mientras prendíamos los cigarros un tipo se acercó y que ‘¿Necesitas fósforos?’. Le mostré el yesquero, le di las gracias y me volteé para seguir hablando con mi amiga. El tipo caminó hasta ponerse en medio de las dos dándole la espalda a ella, sacó que si varios billetes, prácticamente se los lanzó encima y le dijo ve a buscarnos tragos’. Luego intentó como que buscarme conversación. Estuvimos en shock como por 3 segundos, luego cobramos el asshole tax, agarramos su dinero y lo gastamos en otro bar”- Beatriz.

En realidad es algo que tienes que pensar muy bien. Porque una vez que te sales de tu zona de confort e intentas seducir a esa persona que tan bella te parece (o incluso una que acabas de ver y ya), pueden pasar dos cosas: que de verdad lo logres o que tu intento quede en un artículo titulado “la peor forma en la que te han echado los perros”.

Pero bueno, es un riesgo que tienes que tomar.