Como nos sentimos cuando los famosos terminan - The Amaranta
Qué ridiculez, pero pasa

Este es el comunicado que enviaron en conjunto la pareja Tatum-Dewan con respecto al fin de su relación como marido y mujer:

Posterior a esta publicación el mundo entero colapsó, en televisión se empezó a hablar del tema, los grupos de amigas se colmaron de comentarios al estilo “Vieron que Channing Tatum y la jeva terminaron?” y las páginas de internet empezaron a crear contenido para satisfacer a los lectores hambrientos por saber más información en torno a esta terminada de lazos amorosos.

(El último punto totalmente desligado a la existencia de este artículo :) )

Lo que inevitablemente nos lleva a reflexionar. ¿Por qué siendo mujeres inteligentes, cultas y capaces nos sentimos tan influenciadas y emocionalmente afectadas porque una pareja de famosos termine su matrimonio?

A fin de cuentas nos encontramos en un mundo que muere lentamente consecuencia del calentamiento global, hay guerras estúpidas, crisis de inmigrantes a ser resueltas, xenofobia, Trump, moneda e inflación de la que preocuparse y situaciones de nuestras típicas vidas de mortales de las que ocuparnos.

Sin embargo, es casi una respuesta natural sentir tristeza al ver que la pareja más Step-Up ya no estará más junta. Entonces ¿Por qué nos pasa esto y parecemos un video de Leave Britney alone cuando nos enteramos que las celebridades terminan?

Desde hace siglos las parejas famosas han servido como ejemplo y meta para la sociedad. Los reyes y duquesas, como hemos visto en infinitas películas sobre monarquía (tremenda referencia bibliográfica), debían poner a un lado sus deseos personales y tragarse problemas maritales para parecer un combo feliz en público.

Así María Antonieta estuviese completamente miserable porque Luisito no la tocaba y por ende ella no podía asegurar un heredero al trono, frente a la corte y la plebe debían ser sonrisas y cariño para ser el mejor modelo a seguir de lo que es una buena pareja francesa.

Obvio, terminaron decapitados y eso no es lo más #relationshipgoals del mundo, pero entienden el punto.

El mundo de la farándula es para quienes no participan de ella un universo paralelo dentro de lo terrenal en el que todo el mundo es bello, flaco y feliz. Y aunque sabemos que muchas veces eso es más bien biopolímeros, anorexia y perico, la ilusión de relaciones bonitas y perfectas se mantiene.

Aunque nos avergüence decirlo, nos dolió cuando Selena y Justin terminaron, y cuando Selena y The Weeknd terminaron y cuando Selena volvió otra vez con Justin y terminaron de nuevo.

El divorcio de Brad Pitt y Angelina nos ha pegado más fuerte que el de nuestros padres y no toleramos un mundo en el que John Mayer y Katy Perry no canten románticamente juntos.

Sí, es absurdo sentirnos por las relaciones ajenas, sobre todo porque no conocemos a estas personas y porque probablemente nunca vayamos a estar más de 50 metros cerca de ellos, pero el sentimiento de traición es el mismo que sentiríamos si las películas de amor siguieran luego del último beso.

Imagínense ver una película en la que La Cenincienta y el Príncipe estén en la corte haciendo la separación de bienes, o una en la que Ariel cacha a Erick siéndole infiel con un atún. No nos gusta pensar que las espectaculares historias de amor materializadas en la realidad que vemos en las celebridades, se derrumben frente a nuestros ojos y nos quiten toda esperanza de casarnos con un estríper bueno y honrado como hizo Jenna Dewan.

Así que como hijas de una generación millennial ridícula que idolatra famosas con líneas de maquillaje y que llora por relaciones que no tienen nada que ver con ella, veamos Mr. & Mrs. Smith y Step-Up 1 levantando nuestra bandera y escuchando el nuevo álbum de The Weeknd.