Exigimos más Versace

Para una serie con “Gianni Versace” en el título, no hemos visto ni rastro del tal Versace en las últimas semanas. Este es el segundo episodio consecutivo en el que se descarta por completo la historia del diseñador de moda, su familia y las consecuencias de su asesinato para exponer la matanza y las motivaciones de Andrew Cunanan.

La semana pasada nos distrajimos un poco gracias a que Judith Light interpretaba a Marilyn Miglin, pero ahora extrañamos a Gianni y estamos contando los minutos para verlo de nuevo.

Principalmente porque nuestro honor patriótico exige buenas noticias y mejor aún si vienen en forma de Édgar Ramírez. 

Parte del atractivo de esta serie, al menos con base en los dos primeros episodios de la temporada, fue el ‘Versace’ de todo: la ropa exuberante, los ornamentos en las habitaciones y los niños semidesnudos corriendo en la playa.

Al igual que los paralelismos entre Versace y su asesino; pero eso parece haber terminado. O al menos por los momentos.

En cambio, estamos viendo un asesinato brutal en un loft en Minneapolis. ¿Dónde están todas las medusas y ropa dorada que nos prometieron?

Lo peor del asunto, es que en los monstruosos crímenes previos a Versace, aún no tenemos respuesta de por qué Andrew hace lo que hace; ni a Gianni ni al resto de sus víctimas. Lo que lo hace aún más turbias sus acciones.

Con cada nuevo crimen que conocemos de Andrew Cunanan nos damos cuenta de que quizás Versace tuvo suerte con la forma en la que lo asesinó; porque sus venas de asesino pueden ser un poco creativas y mucho más dolorosas que un disparo.

Sin embargo, aún nos queda un gran camino que recorrer para intentar entender qué pasó con el caso Gianni-Andrew.

Pero primero, investiguemos el transfondo de lo que realmente ocurrió y no ocurrió en la vida real.

“House By The Lake”: ¿qué es real y qué es mentira?

Sí, dijo lo del Titanic

Cunanan tuvo una cena con Madson y algunos de sus amigos del trabajo; uno de los que recuerda claramente que Andrew mencionó que de niño montaba un Rolls-Royce y que estaba montando una fábrica en México para hacer sets de películas pre-fabricadas, de ahí el comentario del Titanic.

La identidad de la víctima

Tal como en el episodio, la policía si tuvo una confusión inicial sobre la identidad de la víctima. La compañera de trabajo y el gerente abrieron el apartamento y vieron mucha sangre, supusieron que era de Madson.

Cuando la policía llegó, encontró un martillo ensangrentado en el desván y comenzaron a cuestionarse si Madson era cómplice o rehén.

También es cierta la parte de que los vieron pasear el perro (que en realidad era un dálmata) y un vecino dijo que escuchó gritos y alguien que dijo "vete a la mierda".

No se supo nada de Madson

Sí escaparon; pero no se sabe a ciencia cierta qué fue de Madson entre el martes y el viernes de esa semana, se desconoce si Cody intentó alejarse de Andrew, o cuantas veces lo hizo.

Sin embargo, un testigo recordó haberlos visto a los dos en una cena cerca de Rush Lake, a una hora en carro al norte de Minneapolis.

La relación

En el episodio, un nostálgico Cunanan recuerda cómo se conocieron años atrás en un bar de San Francisco. Esto ocurrió en la vida real, hasta Andrew le invitó un trago y pasaron la noche juntos.

Después de esto, mantuvieron una relación a distancia por un tiempo, hasta que las cosas se enfriaron.

El asesinato de Madson

Aunque toda la conversación es imaginada, el cuerpo de Madon fue encontrado a lo largo de la orilla del East Rush Lake el sábado 3 de mayo, con heridas defensivas en los dedos. Más tarde, las pruebas demostraron que le dispararon con el arma de Trail.

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Esperamos que el próximo episodio le rinda tributo al título de la serie, porque si seguimos así, no tendremos “verdaderos” o “falsos” en la historia de Versace.