And not in a sexy way...🙅🏽

Ilustración por: Sasha Bograd

Si les dijera que me obligaron a ver Fifty Shades Darker, es mentira. La verdad es que estaba intrigada. Pensé que no podría ser tan grave, y que quizás Jamie Dornan y su espalda iba a ser lo suficiente para soportar casi 2 horas de esta interminable porquería.

Sí, sé que llego tarde a este tema. Lo que ocurrió es que lo traté de suprimir por años hasta que inevitablemente caí. Y sinceramente me arrepiento de haberlo hecho.

Verán, soy una persona sumamente orgullosa que le gusta pensar que tiene un gusto musical, literario y cinematográfico impecable. Pero la realidad es que el criterio que sigo para consumir cualquier tipo de entretenimiento se basa en un research extenso en donde leo tanto sobre algo, que me apropio a los pensamientos de los demás. Suelo basarme únicamente en los críticos, las páginas de ranking y los artículos de revistas para generar una opinión, y pocas veces me pongo a prueba para decidir si algo vale la pena o no ver, leer o incluso escuchar.

Ahora que conocen mi criterio insoportable entenderán por qué nunca leí la saga de E.L. James ni vi Fifty Shades of Grey. Mi mente obstinada no me permitió formar parte de las adolescentes curiosas que como historial de lectura habían ojeado únicamente Twilight (cabe acotar que también lo hice) y Pretty Little Liars; esas niñas que a escondidas leían las palabras de una fanática que decidió escribir una versión erótica de los personajes de Bella y Edward. Tampoco iba a ser una más de esas que se enamoraba de un personaje tan sádico, misógino y perverso como Christian Grey.

Recuerdo haber leído críticas de cómo “el lenguaje es muy básico”, lo único que decía Anastasia era “Oh My”, y que básicamente me alejara del Kindle de las madres que se lo habían leído.

Ah, y recuerdo vívidamente como mi mamá preocupada una tarde en el carro me suplicó que nunca viera la película. Mi angustia no era que me dijera que no podía ver un filme casi pornográfico, sino que pensara que perdería mi tiempo viendo una película tan mala como esa. El nudismo no era el problema le dije, películas como Ninfomaníaca y The Wolf of Wall Street las podía soportar porque merecían ser vistas así sea por cultura general. Pero Fifty Shades, nunca, pero NUNCA la iría a ver.

Falso.

Estos carnavales fui a la playa con mis amigas en plan de tener un “girls week”. Una de esas mañanas en las que nos costó levantarnos por la rumba de la noche anterior, decidimos tener una tarde más “chill” e ir al cine. Fui yo quien buscó en las carteleras qué ver, y como no había escuchado ni una de las películas que estaban dando (y comenzar a buscar el ranking en tanto Rotten Tomatoes como IMDb iba a terminar en insultos y volteadas de ojos por parte de mis amigas) decidí comentarles que podíamos ver Fifty Shades Darker. Instantáneamente todas dijeron que sí.

¿Qué tan mala puede ser? pensé. 

Decidí mantener una mente abierta y pasarla bien.

Al comenzar la película, automáticamente mi mente se cerró. Era peor de lo que me imaginada. Si me piden una sinopsis de la película, la resumiría de la manera siguiente:

Había una vez un video musical sobre una mujer solitaria llamada Anastasia, que pronto es acompañada por sus amigos y un mal diálogo. Luego se reencuentra con su ex-novio multimillonario “Christian” de 27 años quien la invita a cenar, y la mujer accede porque tiene “hambre”. Cuando por fin piensas que hablarán los personajes, la cámara corta la toma porque me imagino que la actuación fue horripilante y nos encontramos en una escena pornográfica. Después se intercalan constantemente unos 4 videos musicales con unas 7 escenas de sexo, hasta que el “clímax” (supongo) llega y el personaje principal casi muere en un accidente aéreo. Pero como el hombre es Superman, pocas horas después reaparece con una cortada en su brazo y le pide matrimonio a su novia quién como respuesta muerde su labio.

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Ah, no mentira. Ya le había pedido matrimonio, después del accidente ella dice que sí. 

Pero en fin los personajes se encuentran felices, porque finalmente Christian deja que Anastasia le toque su pecho. Además, en algún momento ella pasa de ser asistente a editora por ninguna razón aparente.

Pasan tantas cosas insignificantes que ni lo recuerdo bien, además pasé un 40% de la película viendo mi celular. El punto es que el filme trata sobre sexo. Todo lo demás era un simple relleno para poder mostrarla en la misma sala de cine que Moana.

¿Qué me gustó?

La música

¿Qué no me gustó?

La película

¿Qué moraleja puedo sacar de esto?

Prefiero seguir siendo insoportable y confiar en lo que leo.

Si porno es lo que el mundo quiere, pornografía puede conseguir en muchas partes. Pero dejen las salas del cine para los que buscan crear algo más.

Admiro a quienes crean obras maestras como Sophie’s Choice; también a los que intentan hacer películas artísticas y no lo logran (*ahem* directores de Cloud Atlas); así como a los genios detrás de Wedding Crashers y a los que nos hablan de sexo de una manera diferente como Lars von Trier.

¿Qué no admiro?

Frases nefastas como como "Take me to the red room."

Mi reacción cuando Christian dijo “You taught me how to f**k, but Ana taught me how to love.” 

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