Una breve historia del beso

Una breve historia del beso

¿Cómo fue tu primer beso? El mío fue súper extraño y a los diecinueve, un poco tarde lo sé. Un chico me había llevado hasta la puerta de mi casa y luego de algún comentario cuchi: bam, me sujetó la cara y la restregó contra la suya. No hubo fuegos artificiales como esperaba, pero sí fue bastante cool.

Mi mamá me había dicho que besar era como bailar, solo tienes que hacerlo con cariño y ritmo. Pero como mis capacidades de bailarina dejaban mucho qué desear, entré en pánico y aplacé ese momento especial lo más que pude. ¿Dónde pondría mi nariz?, ¿qué pasa si el otro tiene mal aliento? Eran dudas que mi puberta mente no podía dejar de tener.

Son cosas que pasan, supongo. Apuesto que tu primer beso fue algo incómodo y si no, mediocre. Sin embargo, uno mejora con el tiempo con las distintas que besas antes, durante y poco después de la adolescencia. Pues hay teorías que dicen que el beso es una costumbre aprendida, no algo natural e innato del ser humano. Y hay otros expertos que dicen todo lo contrario.

Eso se debe a que en muchas culturas, este gesto que implica el roce de los labios con los de otra persona no es aceptado como en la nuestra. También hay que considerar que el beso no tiene el mismo significado en todas las culturas y ciertamente no ha tenido la misma implicación a lo largo de la historia.

Porque, a todas estas, ¿cuál es la historia del beso?

¿Dónde se dice que nació?

Neel Burton dice en Psychology Today que muchos expertos creen que la simple acción de besar evolucionó a partir de una madre dándole de comer a su hijo, es decir, masticar la comida y pasarla a su cría de boca a boca. Sí, ya sé; asqueroso. Pero es increíble como de algo exclusivo para la supervivencia pasó a ser algo romántico y erótico para nosotros.

Solo que todavía falta mucho para eso.

Algunos le atribuyen “la invención del beso” a la India; pues se dice que su primera aparición, no como una madre dándole de comer a otro sino de un amante a otro, fue esculpida en las paredes de los templos de Khajuraho 2.500 años a.C.

Otros dicen que comenzó a aparecer en los textos de la India en 1.500 a.C, donde describían en sánscrito a personas besándose. Y en el 350 a.C, aparece todo un capítulo dedicado a los besos en el Kama Sutra. Pero lo interesante es ¿qué nos asegura que nadie se besaba antes de ser escrito? En ese aspecto el verdadero origen del beso permanece un misterio. Capaz los mayas buscaban la fórmula o el ritual secreto para encontrar la pareja perfecta y se toparon con la magia del beso. Luego vino un nativo de la India y se lo robó así como hacen hoy en día en Hollywood, ¿quién sabe?

Pero en la historia real sí pasó algo parecido. El beso llegó a nosotros gracias a Alejandro Magno, que aprendió este gesto luego de ir a la India, y bueno, se lo robó. Hoy en día podría ser demandado por apropiación cultural.

¿Para qué se usaba “el beso” en las distintas culturas?

Prepárate para el pasticho. Piensa en el beso como la moneda de cada país en la historia, porque en cada lugar tenía un valor distinto. Los cristianos, por ejemplo, hablaban del beso de codicia y otro de traición. El primero por ser el que le da Isaac a su padre Jacobo y le hace creer que es él su primogénito para quedarse con la herencia de la familia; y el de traición adivina cuál es: Judas besó a Jesús para vendérselo a los romanos. 

Los romanos, aprovechando que llegamos a este punto, dividían el beso en tres categorías. Osculum era un beso en la mejilla, Basium era un beso en los labios, y Savolium era un “beso profundo”, nosotros lo conocemos como “beso francés” que involucra a las lenguas.

Además de categorizarlo, muchos culturas le asignaron algo así como intenciones al beso, pues no cualquiera tenía el derecho a recibir uno. Los persas en la Antigüedad solo permitían los besos entre hombres y además del mismo nivel social. Los griegos se besaban pero únicamente entre padre e hijo, o incluso hacia hermanos o amigos muy cercanos.

Seguro te preguntas cuándo entra la mujer en el cuadro. Bueno, hay varios lugares y momentos a los que se pueden ir. En Inglaterra, un visitante tenía el deber de darle un beso a todos los anfitriones, el hombre, la mujer, los niños y hasta al perro. En Escocia, la novia tenía que besar a todos los invitados para recibir dinero o regalos.

Ya en el Renacimiento, darse besos en la boca era algo bastante común, pues en el siglo XV los nobles franceses le daban besos a cuantas mujeres quisiesen, heredando así la libertad de beso que impusieron los romanos siglos antes. No fue hasta 1950 cuando el artista gráfico Robert Doisneau le tomó una fotografía a una pareja besándose y de ahí nació el término “beso francés” que consiste en dos personas usando sus lenguas al estilo lavadora.

Ahora, ¿cuándo fue que apareció el muack muack en la pantalla grande?

Antes de ser registrado en las cámaras y pinturas, el beso se popularizó mucho a través de la literatura. Por ejemplo el de Romeo y Julieta (1597) fue uno de los más famosos y glorificados en la literatura, inspiración que sirvió a artistas como Francesco Hayez, el pintor de El Beso (1859), Auguste Rodin con una escultura del mismo nombre (1889) hasta llegar a la famosa pintura de Gustav Klimt de 1908.

Claro que la fama del beso tenía que llegar a eso nuevo que llamaban cine. El primero en escenificar uno en cámara no fue nadie menos que Thomas Edison en 1896, ahí se dio cuenta que grabar un beso era mucho más complejo que darlo. Captar su significado implicaba grabar a ambas personas por separado, con una luz decente y preferiblemente con una música cortavenas de fondo.

Ya luego en la década de los 1910 y los 1920, en el cine mudo, era común hacer que los personajes se besaran para manifestar el amor de ellos sin necesidad de diálogo. Sin embargo, andar besándose por ahí en público no era moralmente aceptado, no hasta la década de los 60 con la revolución sexual; cuando la audiencia ya se había cansado de ver besos los de Bergman y Bogart en Casablanca, el de Marlon Brando y Eva Marie Saint, el de Clark Gable y Vivien Leigh; sin poder hacer lo mismo.

Hoy en día, el beso en una película romántica lo espero mucho más que el propio sexo. El beso es algo mucho más íntimo, y los protagonistas se pueden acostar con quien les de la gana, pero solo pueden besar con pasión a ese personaje con el que van a vivir felices para siempre (las películas sí nos meten cosas en la cabeza).

El beso hoy

En la mayoría de las culturas occidentales, darse un beso casi siempre lleva una connotación romántica. Nunca vas a besar a alguien a quien odias o con quien no tienes ningún tipo de conexión. Imagínate dándoles un beso al que te vende aguacates en el supermercado, ¿lo harías? Supongo que depende del aguacate.

Con este gesto tan simple, hemos creado toda una cultura de mitos alrededor del beso. Por eso exageramos momentos como el “primer beso” o el beso que damos en nuestra boda (tradición de los romanos, por cierto).

El beso puede ser una acción aprendida o enseñada por la sociedad en que vivimos, pero la necesidad de manifestar cariño o amor mediante caricias y ademanes es enteramente innato del ser humano

Además besar disminuye la presión arterial, el estrés y los dolores de cabeza. Así que después de todo el cuento que te eché, ¿a quién vas a besar hoy?

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