Tu relación amorosa vs. Netflix

Tu relación amorosa vs. Netflix

No es casualidad que Netflix and Chill se haya vuelto algo qué hacer, no es solo Netflix y no es solo chill, van de la mano tal como lo hacen las relaciones y las series. Estoy segura de que no soy la única que se sienta a ver sus comedias favoritas y siente que se ve a sí misma en la pantalla.

Pero no solo eso. Una relación avanza -casi a la misma velocidad- como una serie, y más si decidimos hacer binge watch de una serie que tenemos tiempo esperando. Y esa es la primera coincidencia: cuando es inminente el sentarse y no pararse hasta llegar al último episodio es porque teníamos marcado en el calendario el estreno, lo mismo sucede cuando una relación nos parece the one, queremos hacerlo TODO.

Vamos al cine, vamos a comer, conoce a mis papás, veamos una serie, comamos de nuevo, ¿hacemos un postre? El equivalente emocional a no mover un dedo cuando Netflix dice “el próximo episodio se reproducirá en 10 segundos”. YES PLEASE.

El primer episodio nunca dice demasiado, está ahí para presentarnos a los personajes, lo importante es el cliffhanger, el beso. La primera cita – o la tercera de acuerdo a tus estándares – nos introduce a la persona, sus gustos, alguna manía, nos emociona y luego nos atrapa o no. Si tu cita salió como Lost, significa que ese beso solo hace que quieras darle play al siguiente. “Guys, where are we?”

Luego continúa la exploración, el descubrimiento, las nuevas manías. Bien, ya Ted conoció a Robin, pero ¿hacia dónde va eso? ¿Lo va a lograr? Tienes dudas, tienes un poco de ansiedad, y una emoción palpitante.

Hace poco una amiga me comentaba “Hay tantas series, ¿cómo saber que no nos estamos perdiendo una mejor?”, eso te sucederá también en tu relación, has estado tan ensimismado en verla que de pronto recuerdas que hay más cosas, otros mundos -otras personas-, pero ella misma te hará reaccionar. El rey Robert regresará herido de su viaje de caza y necesitarás saber qué va a pasar, la idea de otras series te parece absurda en este momento. ¿Cómo pudiste pensar en ver algo más? Necesitas saber qué sucede y más importante aún: qué va a suceder.

Algo más pasa por tu cabeza. Tienes que darle un break, pero solo para analizar lo que has visto hasta el momento, para pensar por ti misma en posibles soluciones a los enredos en que se han metido tus personajes.

“Me dejó en azul, pero luego me explicó que se estaba bañando y se había quedado sin pila. ¿Le creo?”

Es lo mismo a ir a hacer cotufas mientras piensas por qué Ned Stark quiere decir la verdad, por qué su honor es tan importante. Esos momentos de pausa son igualmente importantes, te brindan calma. Podrías ver un video de YouTube que analiza la serie, o escribirle a una amiga para contarle cómo va todo en tu nueva relación. La perspectiva ayuda a apreciar mejor.

Mientras se acerca el final de temporada, crece la ansiedad. Ya tienen un buen tiempo saliendo, pero no han formalizado nada. No sabes si vas a ver las siguientes temporadas.

La cabeza de Ned Stark rueda, estás molesta y llorando. “¿Quieres ser mi novia?” estás feliz y llorando por dentro. Asintiendo aceptas el destino: ya estás enganchada a una serie basada en una saga de libros que no está terminada; empiezas una relación con alguien nuevo, hay mucho que conocer y explorar, puede que cancelen la serie en cualquier momento, en el peor cliffhanger, pero también te das cuenta que en esta historia tú también eres un poquito George R. R. Martin.

Es hora de escribir una serie que ganaría todos los Emmys. 

Por Rebeca Hernández

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