Tips para salir a comer sola

Hay gente que nació con la capacidad de sentirse cómoda pase lo que pase. Pueden dormir mientras la vecina tiene a Becky G a todo volumen, no les importaría ir en alpargatas al Met Gala y entran con confianza a cualquier restaurante diciendo “mesa para uno, por favor”. Los demás, somos bolsas de incomodidad moldeadas para parecer cuerpos humanos. Para nosotros tener el valor de sentarnos solos en una mesa requiere enfrentarnos a una montaña de ansiedad y sobrepensar todo. De ahí, esta guía de cómo hacerlo la primera vez:

Estudia el lugar

La idea es evitar la incomodidad. Ya hacerte la idea de ir a comer sola en un restaurante es densa. No hay que agregarle más presión escogiendo el primer lugar que encontraste para darte cuenta que es un sitio exclusivo de parejas. O terminar en un sitio de puros grupos grandes pensando que el mesonero te odia porque estás ocupando una mesa en la que podría sentar a una pareja que le dejaría más propina que tú.

Googlea, observa, estudia. Pon el mismo empeño de cuando intentas averiguar la vida entera de tu crush a partir de solo su primer nombre. Hay lugares a los que van personas solas todo el tiempo y nadie se siente raro.

Pendiente con las cantidades

Tu primera vez no puede durar cuatro horas ni prolongarse hasta que te sientas incómoda. Por las dudas es mejor saltarte la entrada, el postre, el café, y el bajar la comida durante 45 minutos aplastándote en la silla. Además, también es importante evitar ese limbo en el que ya no puedes seguir con un plato, pero no has dejado lo suficiente como para pedirlo para llevar. La única solución sería ser la persona creepy e incoherente que se lo ofrece a la mesa de al lado, y nadie quiere ser esa persona.

Lleva un libro

No sé quiénes son esas personas que pueden sentarse frente a un plato mientras ver al infinito y se sienten perfectamente bien con lo que están haciendo. Sé que existen porque los he visto, pero creo 100% que son reptilianos y en contraste, nosotros los humanos necesitamos una segunda actividad para acompañar el acto de comer.

Claro que podrías llevar solo el celular y ver Instagram o Facebook, pero es mucho más aburrido que llevarte un buen libro.

No pienses en las otras personas

Nadie está pensando que eres rara por estar comiendo sola. Si por casualidad hay alguien que sí lo está haciendo, es probable que sea un idiota de esos que solo tiene fotos sin franela en Tinder y en vez de bio pone “¿qué buscas por acá?”. Es decir que su opinión no cuenta, en nada. Si los aliens nos invadieran y decidieran matar a los humanos más inútiles, ese tipo sería el primero en morir.

En fin, nadie está juzgándote por comer sola porque en realidad hacerlo no significa nada. No define quién eres como persona ni delata nada sobre tu vida.

Invéntate un personaje

Uno de mis mejores amigos solía alentarme a jugar un juego de roles. Y ha sido uno de los mejores consejos que he aplicado en mi vida. Si no te sientes cómoda siendo tú la que está yendo a comer sola, sé otra versión de ti misma que sí se sentiría bien.

Tal vez eres tu versión de un universo paralelo en el que eres una empresaria japonesa que no tiene tiempo que perder almorzando con minions que solo saben tener conversaciones aburridas y básicas. A lo mejor eres una detective privada con superpoderes y problemas de confianza que evita comer con otras personas para no crear lazos con nadie. Si tú no puedes hacerlo, seguramente hay una versión de ti que sí podría, sé esa versión.

A veces se nos mete en la cabeza que todo hay que hacerlo en pareja o grupos porque estar solo significa que “nadie te quiere” o alguna loquera de esas. Pero esperar a siempre tener un compañero es inconveniente. Tus amigos trabajan, tu pareja tiene compromisos, no siempre va a haber alguien disponible. No tienes por qué dejar de disfrutar algo solo porque tienes que hacerlo por tu cuenta.

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