Soy mujer y me gusta el deporte

Ilustración: Sasha Bograd

Desde que tengo uso de razón en mi casa se ve deporte. Amigos y familiares se reunían cuando era pequeña para sentarse a ver a través de una pantalla cómo jugaban y hacían historia deportistas en distintas disciplinas. Me encantaba cómo se transformaba el ambiente con los gritos, comida, frustración y felicidad.

Son la mejor excusa para reunirse. No se me olvida ver a mi papá explicandome el béisbol y obligándome que sea de los Tiburones de la Guaira (al final no logró su cometido. Soy de los Leones del Caracas igual que mi mamá).

De escuchar tantas discusiones de los comentaristas y conocidos, aprendí con el tiempo sobre el béisbol. Pueden llevarme a un juego y no voy a estar perdida, de hecho, analizo las jugadas.

Recuerdo que mi mamá, siendo extranjera, no estaba tan enamorada del deporte nacional como los demás. Viene de un país donde el fútbol es lo único que se ve. Tras aprender con mi abuelo viendo los partidos nacionales y de su equipo favorito (La U, de Perú), esto le permitió desarrollar una buena base. Se sabe todas las posiciones y sin duda puede hacer análisis de las jugadas.

Verla sentada, concentrada en el televisor era una experiencia única. Su mirada, sus dedos cruzados (para la suerte), sus berrinches cuando el equipo no jugaba bien y sus gritos con esa energía luego de un gol de su equipo hicieron que me acercara a este deporte.

Por supuesto, al comienzo con toda la paciencia del mundo ella me explicaba todo lo que tenía que saber. Posiciones, jugadas, faltas, nombres de los jugadores y reglas. Desde un principio me gustó seguir los partidos de ese equipo nacional.

Comencé a seguir los juegos y formé una relación con el fútbol. Nunca perdí la emoción de ver un partido y mucho menos de celebrar los goles. Aunque, lo dejé de seguir un tiempo para enfocarme en cosas de adolescente; qué se yo, en lo que estaba de moda en ese momento.

Hace unos años, cansada de no estar actualizada, sabía que nuevos jugadores y equipos habían llegado. Pensé: “quiero volver a ver el deporte que me conquistó de pequeña y al equipo que con su filosofía y deportistas logró mi lealtad absoluta”. Estoy hablando del Fútbol Club Barcelona, el mejor equipo del mundo. 

Sí, como lo leen, una mujer que es aficionada a un equipo de fútbol español. Al ver las Copas del Mundo con mis padres y amigos en el colegio sabía de sus máximas estrellas. Futbolistas como Gerard Piqué, Andrés Iniesta, Xavi Hernández y Carles Puyol me enseñaron que el balompié es un deporte único. Cada vez que jugaban juntos, alegraban a millones. El famoso “Tiki Taka” del Barcelona no es emblemático por nada, es el deporte en su máxima expresión. Una combinación de disciplina con estilo.

Pero, ha habido un solo jugador que ha llamado mi atención desde siempre, ese es Lionel Messi. Así como mi mamá idolatra al brasilero Pelé, yo idolatro al argentino. Es el mismo sentimiento, el mismo respeto, la misma emoción cuando los vemos jugar.

Lionel Messi es mi ídolo en el deporte, ese jugador es distinto a los demás. Es especial y luchó mucho por llegar donde se encuentra ahora. Él es el fútbol y controla la pelota con los pies como un Dios. Es simple, él es el sistema. Ese “enano” como le dicen muchos seguidores con tan solo estar en el campo te regala sonrisas y lo más importante, emoción. Sin mencionar que siempre sorprende con sus asistencias y goles, pero también es grande por su humildad. Messi no juega por la plata y fama, juega porque ama el fútbol. No sé cómo decirlo, Messi representa el deportista que muchos deberían ser.

Siempre me han gustado esos personajes influyentes que tras no ser aceptados al principio o tener un problema, no dejan de creer en sus sueños y no descansan hasta demostrar lo contrario.

Messi se preparó desde pequeño para convertirse en el futbolista que es hoy. Lo que más me gusta de él son sus ganas de seguir mejorando, su humildad y todo lo que ha hecho por el Barcelona.

A nivel futbolístico me regala cada partido una jugada fuera de este mundo, su estilo de juego puede enamorar a cualquiera. Es el mejor jugador de todos los tiempos.

En fin, sé muchas cosas del equipo catalán. Ya para mí es un equipo al que seguiré toda mi vida, me veo reflejada en todos sus aspectos. La conexión equipo-fanático nunca se rompe.

Como se deben imaginar, sí, veo casi todos los partidos, me sé los nombres de los jugadores y ex jugadores del club. Del mismo modo, también demuestro con gestos, gritos y groserías lo que estoy sintiendo cuando los veo jugar. Los defiendo a muerte y por supuesto, no se me olvida la gran cantidad de títulos y trofeos que poseen.

Tranquilas, les doy permiso para imaginarme viendo al televisor hipnotizada gritando muy fuerte a la pantalla o insultando al árbitro y a los rivales. Como cualquiera que sea un apasionado, yo entro en esa categoría.

Ahora, estos dos deportes no son los únicos que he visto. Gracias a mi hermano (un freak del deporte) aprendí sobre básquetbol y fútbol americano. Se lo que están pensando, estoy en todo.

En un intento de seguir expandiendo mis conocimientos y luego horas de explicaciones logré dominar los dos. Aprendí jugadores, reglas y jugadas como los otros.

Y es que, nunca vi raro que una mujer le interese tanto el deporte. En mi salón y en el colegio escuchabas a niñas hablar con los niños sobre fútbol (espero que mi colegio no sea el único) y sobre sus jugadores favoritos. Cada quien elogiando a su equipo de preferencia. Sabían porque lo jugaban o les interesaba, digamos que el equipo de fútbol sala femenino se destacaba.

Sin darme cuenta, la vida me demostraba que era algo normal. Cuando entré en la Universidad, la primera amiga que hice todavía quiere convertirse en periodista deportiva. y aunque sigue al equipo rival (El Real Madrid) no tengo ni la menor duda de que sabe todo sobre el deporte, de hecho, puede argumentar con cualquier persona sobre fútbol. Le encanta y nunca ha temido demostrarlo.

También, cuando estaba haciendo un curso de locución, una de mis compañeras, menor que yo demostró su talento para narrar y comentar sobre fútbol. Me impresionó su habilidad para detallar y narrar tan rápido un partido.

No se me olvida cuando nos contó que se ponía a hablar con su amigos por horas y que de hecho, le gustaba poder comentar libremente con ellos. Hoy en día no tengo dudas de que se convertirá en una periodista muy respetada en un futuro cercano.

Sin embargo, no dejes que te engañen estos casos. Más de una vez me ha pasado que quiero comentar algo y al mismo tiempo debato en mi cabeza si debo hacerlo o no. No debería ser así, no debería tener miedo de comentar sobre fútbol. Por ahora, ninguna de mis amigas se ha puesto a la defensiva cuando les hablo de fútbol pero la sociedad me ha demostrado que se puede llegar a juzgar rápidamente.

Cuando le dices a un hombre o una mujer que ves fútbol pueden haber tres reacciones típicas: se sorprenden, se confunden y piensan que probablemente seas lesbiana o marimacha (no sé por qué). No es que tenga ningún problema con la última reacción, no me incomoda que la gente piense eso aunque ese estereotipo es errado. Estamos en el 2017, todo ha cambiado.

Por suerte, he experimentado solo las dos primeras. Mis amigas lo han tomado de la mejor manera, de hecho, en ocasiones me preguntan cosas relacionadas si se da la ocasión. Para ellas, es solo un hobbie que tengo.

Lo que sí me ha parecido interesante es las reacciones de mis amigos o hombres con los que he conversado en la calle. Los ojos les saltan, su boca se abre en gesto de sorpresa y por último, se avecina una sonrisa.

Los comentarios que más utilizan son:

¿Qué tanto sabes?

¡No lo puedo creer!

¡Qué increíble!

Ahora tengo otra persona con quien comentar y del sexo opuesto.

Pensé que a las mujeres no les interesaba eso.

Los típicos comentarios, ustedes saben.

En las redes sociales sí podemos ver el lado feo. A algunas mujeres, las insultan o denigran por creer que el sexo femenino no puede opinar sobre acontecimientos deportivos. Creen que su voz no vale nada y que están equivocadas. Dudan de sus capacidades, aunque, al mismo tiempo periodistas y tuiteras han demostrado que no es así. Tienen miles de seguidores, opinan y toda la información que necesitamos se encuentra allí, en sus cuentas.

Y no solo ellas, también las deportistas. Deyna Castellanos es mi ídolo también y yo solo tengo dos.

Deyna, a estas alturas no creo que esté al tanto de lo que ella significa para el fútbol femenino que pide a gritos ser reconocido a nivel mundial. Tan joven y ya es una crack, una leyenda. Me encanta verla jugar.

Se ha subido el nivel y se ha demostrado. El equipo sub 17 femenino solo me ha llenado de orgullo y emociones indescriptibles. Ni hablar el equipo femenino del FC Barcelona.

Ver deportes no ha cambiado ni mi forma de ser, ni de hablar ni vestirme. Soy la de siempre.

¿Si me destaco de otras mujeres porque veo deporte? No lo creo, cada una tiene talento e intereses distintos. Ver deporte me gusta y me apasiona, aunque decida trabajar en otras áreas. Es algo que viene conmigo que no va a cambiar.

Ahora, ya me conocen un poco más, era necesario dejar en claro la experiencia de las mujeres que sintonizan estos deportes tan populares.

Admito que todavía no me siento cómoda admitiendo este hecho, a veces nos preocupamos por el qué dirán. Sinceramente, no voy a dejar de amar el fútbol ni ningún otro deporte porque la sociedad me lo prohíbe o lo ve mal.

Seguiré demostrando mis conocimientos y mi interés, es todo lo que me queda. Hay un hecho y es que las mujeres ven deporte (la gran mayoría) porque quieren, no porque desean atraer específicamente la atención de los hombres.

No necesitas ser de un género, raza o cultura específico para disfrutar el deporte. A las mujeres como mensaje final, quiero animarlas para interesarse en estos temas sin temor. ¡Que viva el fútbol! 

Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed
Más artículos
Rituales de Año Nuevo alrededor del mundo