Solo necesitas 66 días para romper un hábito

Solo necesitas 66 días para romper un hábito

Si aún estás mirando fijamente la balanza de peso, preguntándote por qué después de una semana libre de refrescos no has logrado bajar los 7 kilos de más que engordaste en diciembre, no te preocupes.

A pesar de que todas nuestras esperanzas estaban concentradas en comenzar el año como personas totalmente nuevas, una semana sin ingerir bebidas altas en azúcar no es suficiente para considerarte una persona libre del líquido gaseoso. (Y no, porque lo hayas logrado en 7 días, no tienes pase libre para tomarte un vasito extra como “recompensa”).

Así no es precisamente cómo funciona.

Aunque el 2017 solo lleva 28 días, es fácil ilusionarse pensando que la reconstrucción de nuestros nuevos “yo” puede tener éxito en solo unos cuantos días. La mala noticia, es que tendremos que suspender momentáneamente el trabajo, porque convertirnos en las personas que queremos ser toma 66 días, no 28.

Según los investigadores de la Universidad College en Londres, un nuevo hábito tarda 66 días en formarse. De igual manera, toma 66 días en desaparecer, siempre y cuando no haya adicción física involucrada. Antes de empezar a sacar la cuenta y tachar todos los días en el calendario, es importante que saquemos a relucir nuestros conocimientos sobre la creación de malos hábitos en primer lugar.

Cada uno de nosotros tiene una especie de circuito para reforzar y darle forma a nuestros hábitos, que podemos llamar el “habit loop”; un lazo neurológico que gobierna sobre cualquier costumbre que tengamos. Él de por sí, tiene tres elementos principales: las señales, las rutinas y las recompensas.

El proceso comienza con una situación o sentimiento que te desencadena a iniciar un comportamiento no deseado. Por ejemplo, cuando tienes una lista interminable de cosas por hacer pero aun así decides que la mejor opción que puedes tomar en ese momento es pasar dos horas compartiendo videos de gatos en Facebook. O comerte una caja de chocolates porque…bueno porque siempre es buena idea. El hecho de que estás estresada desencadena la idea en tu cabeza y ocurre el segundo paso: tu cerebro te dice que “por supuesto” mereces una caja de chocolates, así que no te queda más remedio que obedecer (no aplica si tienes autocontrol).

El tercer paso es la recompensa. Una vez que caes en el mal, debes obtener alguna satisfacción de él. La recompensa no siempre tiende a ser buena o inteligente, pero sí es algo que va a complacer a tu cerebro. Si procrastinas en Facebook puedes llegar a olvidar lo que te estaba molestando por un tiempo, y si te comes la caja completa de chocolates, vivirás más y serás más feliz, obviamente. Para bien o para mal, estas recompensas aumentan las probabilidades de que repitas el comportamiento.

Una vez que has repetido el comportamiento suficientes veces, el circuito se vuelve automatizado; al punto de ni siquiera piensas en él. En lugar de tomar la decisión de procrastinar, Facebook será la primera página que abras cuando te sientes en tu escritorio. Y buscarás por chocolate antes de darte cuenta de que estás estresada.

Cuando el comportamiento llega a esta etapa, es mucho más difícil de romper. Por eso es que probablemente no has logrado tachar ninguna de tus resoluciones de año nuevo y sientes que estás fallando. Necesitas 66 días para deshacerte de él. Suena como mucho tiempo, pero en realidad hay ciertas etapas que tienes que quemar para que el proceso se sienta mucho más corto.

Del día 1 al 10: autoevaluación

Es común que tus malos hábitos ocasionen la mayoría de tus discusiones y problemas actuales. Si ya identificaste cuales son los comportamientos que quieres cambiar, el verdadero desafío radica en conocer sus desencadenantes. Estos días son cruciales para explorar y comprender sustancialmente la fuente del hábito. Sino, no hay mucho que puedas hacer para romperlo.

Del día 11 al 40: cuéntale a todo el mundo

Si quieres que este proceso realmente tenga éxito, tienes que compartirlo. Tal como nos contó Mafe, en el camino a vencer su vicio muchas veces estuvo tentada a recaer, pero unas cuantas jaladas de brazos la hicieron conservar su meta, por más de que no fuese fácil. Es imperativo que crees una red de apoyo, cuéntale a todo el mundo qué quieres lograr y muéstrate dispuesta a aceptar su ayuda cuando te sientas tentada.

Del día 41 al 66: prepárate para cometer errores

Es probable que recaigas algunas veces, le pasa a todo el mundo. Lo importante es que identifiques realmente cuáles son los detalles comunes que te llevan a cometer estos errores. Si no quieres pasar horas procrastinando, no abras Facebook, si no quieres comer chocolates, no vayas a tiendas de chocolate. Tienes que hacer sacrificios hasta que estés segura de que el mal hábito a desaparecido completamente. Fin de la historia.

Día 67: otro tipo de recompensa

Por supuesto, puedes celebrar que rompiste el hábito, solo no lo hagas cayendo en el hábito por el que trabajaste tanto.

Recuerda que en todo camino hay obstáculos (ugh, aquí viene la parte de autoayuda) y existen factores psicológicos que hacen que el proceso sea un reto para cualquier persona. Como consuelo, la misma ciencia detrás de estos hábitos encuentra métodos para romperlos, así que mientras te concentres en un solo comportamiento a la vez, tus probabilidades de éxito son motivadoras.