Sí, tu vagina sí es normal

Es hora de erradicar la idea de que no lo es

Las inseguridades sacan lo peor de uno, en especial cuando se trata del físico y pocas cosas afectan tanto a una mujer como sentirse insatisfecha con la manera en la que luce su vagina. Recuerdo una conversación que tuve con una de mis mejores amigas hace tiempo. Me dijo: «Sé que es un poco raro, pero siento que mi vagina es fea». Lo primero que hice fue pelar los ojos ante la pantalla de mi celular, impactada, no por lo inesperado de su comentario, sino por lo mucho que me identifiqué con él. Nunca había escuchado a alguien expresar tan abiertamente algo así de sincero sobre ese tema. Si mal no recuerdo, ese día nos enviamos más mensajes que los que nos habíamos mandado en todo el año. Entonces, como buenas mujeres intensas, investigamos. Empecé por recolectar pensamientos al respecto entre mis amigas, lo cual resultó en:

«Bueno, a mí no me gusta porque no es rosadita sino morada». -María, 22.

«Desde que usé unos leggings y un amigo de mi hermano mayor me dijo que tenía un ‘paquete enorme’, pienso que es gigante y me incomoda mucho». -Ana, 20. 

«Mis labios son muy grandes…». -Eva, 23.

«A la mía se le salen demasiado los labios, si pudiera los cortaría un poco». -Victoria, 22. 

Esas declaraciones son lo mínimo que se puede escuchar sobre la vergüenza que una mujer puede llegar a sentir por sus partes íntimas y me hizo concluir que todas en algún punto nos hemos preguntado:

¿Mi vagina es normal?

El momento en el que empiezas a dudar de tu propia belleza, comienzas a pensar en soluciones. Si te sientes insegura sobre tu barriga, piensas en ejercitarte, cambiar tu dieta o hacerte la lipo. Si piensas que tus labios no son lo suficientemente gruesos, quizás quieras rellenarlos al estilo de Kylie Jenner. Y si consideras que tu vagina es “fea”, pues tal vez explores alternativas. Hay mujeres que literalmente se someten a cirugías estéticas para desaparecer lo que creen que son defectos en esta área de sus cuerpos. Debo decir que en lo personal, quedé atónita cuando vi tantos casos en muchos videos y blogs. Lo más preocupante fue leer una noticia que habla sobre niñas de nueve años que dicen que “odian su vagina y buscan tener cirugía en un futuro”.

Según Research Gate, estas técnicas se aplican en pacientes que desean una mejoría estética para subir su autoestima. Puedo sentir empatía —y respeto porque es su cuerpo y pueden hacer lo que quieran con él, obviamente— por las personas que deciden tomar este camino, pero más que eso, quisiera eliminar todo aquello que las convenció de recurrir a este tipo de operaciones. No puede ser que estemos en el siglo XXI y no se haya normalizado que todas las vaginas son:

  1. Diferentes en todo el sentido de la palabra.
  2. Totalmente naturales y hechas para encajar en el cuerpo que las lleva.
  3. Perfectas tal y como son.

Uno de los motivos por los que una persona se puede llegar a sentir acomplejada con su «tierra sagrada» es el porno. Vi aproximadamente 15 videos distintos de tres páginas diferentes para verificar, porque la verdad nunca había visto tanta pornografía en mi vida. Efectivamente había un factor común que no pude ignorar. En todos salía el mismo prototipo de vagina, esa que sí, es bella como todas las demás, pero que es más mostrada por cuestiones de «estética». 

Consulté a la sexóloga Ysabel Velásquez, quien confirmó que la industria de la pornografía elige exponer vulvas rosadas con los labios internos escondidos. «Usualmente muy rosadas, casi infantiles», explica. «Esto no es real, hay demasiadas vulvas de distintas formas y tamaños. El porno prácticamente nos dice que unos labios prominentes no son bonitos y eso está mal», agrega. También hablamos sobre las consecuencias de dejarse influenciar por este tipo de cine, que incluyen convertirnos en personas acomplejadas y considerar cambiar nuestra propia anatomía. 

Según la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (Secpre), la popularidad de estos procedimientos ha subido increíblemente estos últimos años. Si todos supieran de los distintos tipos de vagina, quizás no habría tanta inseguridad sobre ellas. La sexóloga y psicóloga clínica Mariana Juárez explica que hay cuatro apariencias generales del área genital femenina externa.

  • La de Barbie, o como le digo yo, la «c*ca pornográfica». Está pegada a la pelvis y cubre los labios menores con los mayores. Será sorpresa para muchos saber que es la menos común a pesar de ser la más mostrada en el porno.
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  • La herradura. Los labios mayores y el clítoris están expuestos en la parte superior de la vulva, dejando la parte inferior más cubierta. 
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  • La de tulipán o mariposa. La doctora la describe como «una flor a punto de florecer». Los labios menores sobresalen de los mayores.
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  • La de las cortinas. Es la más común y sus labios menores sobresalen considerablemente de los mayores.
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Juárez hizo énfasis en que «no hay mejores ni peores, todas son igualmente receptivas al placer para darlo y recibirlo». No hay necesidad de sentirte cohibida por algo tan natural. Además, los tipos de vagina van más allá de cuatro modelos. 

Lisa Harvey para la BBC

La fotógrafa Lisa Harvey hizo un proyecto oespectacular sobre la problemática de esta preocupación en las mujeres y les tomó fotos a cien vaginas de participantes entre las edades de 19 y 101 para probar que no hay tal cosa como un modelo «normal». Esta iniciativa fue muy conmovedora, ya que muestra la realidad de la forma más honesta posible.

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