Sanos límites: la clave para fortalecer nuestras relaciones y mejorar nuestra autoestima
sanos limites

Sanos límites: la clave para fortalecer nuestras relaciones y mejorar nuestra autoestima

“Las personas que mejor saben poner sanos límites en sus relaciones suelen ser las más compasivas”, afirma Brené Brown, psicóloga de la Universidad de Texas en Austin y autora del libro Rising Strong (2015), quien explica que aprender a decir “no” y hacer saber al otro lo que está y no está bien para nosotros es un elemento básico para amarnos a nosotros mismos y a los demás, ya que de lo contrario corremos el riesgo de sentirnos drenados, maltratados y desilusionados en nuestras conexiones más importantes. Si bien es en relación a otros que podemos conocer quiénes somos, es el saber nuestro valor y lo que nos hace sentir a gusto y lo que no lo que justamente va a permitir que nuestra interacción con otros fluya de manera más armónica y sea productiva para ambas partes. 

sanos límites
Pinterest

En su libro Rising Strong, Brené Brown define los sanos límites simplemente como “la lista de lo que está bien o mal para nosotros”. La autora explica que cuando tenemos el coraje de ser vulnerables en nuestras relaciones, lo hacemos con la certeza de que nos sentimos seguros, y para ello es esencial crear las condiciones adecuadas para que ese intercambio funcione sobre la base del reconocimiento mutuo. Los sanos límites no implican distanciarnos de los demás; son, en cambio, una herramienta para construir relaciones —no necesariamente de pareja, sino también entre amigos, familiares y compañeros de trabajo— en las que la tolerancia y el respeto mutuo sean considerados la base de la dinámica. Además, nos hacen más atractivos, puesto que la capacidad de establecer sanos límites en nuestras relaciones es un indicio claro de que somos conscientes de nuestro valor personal, fortaleciendo de este modo nuestra autoestima y la imagen que proyectamos al mundo. 

Según el doctor Stephen Porges, pionero en el área de la neurociencia, tanto nuestro cerebro como nuestro cuerpo están programados para sentir seguridad. El sistema nervioso es el encargado de mediar esas sensaciones de confianza e intimidad, y es cuando interactuamos con otras personas que procesamos situaciones de peligro que atentan contra esa necesidad de estabilidad. Si experimentamos inseguridad en nuestro intercambio con otros, la señal que enviará el sistema nervioso al cerebro será de tensión, desconexión y desconfianza, poniéndonos a la defensiva, quebrantando nuestra salud emocional y, en última instancia, generando deterioro en la relación. Cuando, por el contrario, nos sentimos seguros, la disposición de nuestro cerebro será más colaborativa, creativa y empática, lo que ayudará a fortalecer el vínculo y nuestra apertura hacia el otro. 

via GIPHY

De este modo, los sanos límites juegan un papel importante, ya que son el eslabón que permite que nos sintamos seguros y confiados en nuestras relaciones más cercanas. Al establecer lo que podemos aceptar o no de otros hacia nosotros, evitamos caer en resentimientos y en conductas agresivas que desgastan nuestra salud mental y nos hacen sentir constantemente desilusionados en nuestras relaciones. Tener la compasión de dirigirnos hacia los demás desde una posición que asuma que el otro está haciendo lo mejor que puede ayuda a que nuestras palabras sean bondadosas sin que ello suponga la pérdida de la propia integridad. Es una manera, según explica Brown, de honrar lo que somos sin vernos en la necesidad de agredir al otro para defendernos, porque, de nuevo, establecer sanos límites no implica distanciamiento ni rechazo, sino más bien respeto mutuo y empatía. Así, asumir que la otra persona está haciendo su mejor esfuerzo nos concede ese regalo de ver el mundo desde una perspectiva menos amenazante, mucho más saludable y tranquilizadora para nuestra mente. 

¿En qué situaciones no estamos honrando nuestro valor propio y necesitamos establecer sanos límites?

Esto sucede cuando tememos el rechazo de la otra persona al ser nosotros mismos o cuando nos sentimos obligados de algún modo a complacer al otro por encima de nuestra integridad, perdiendo parte de nuestra personalidad para mantener un vínculo codependiente con el otro y permitiendo dinámicas de manipulación y chantaje emocional que nos drenan y afectan nuestro sentido del valor personal. No podemos ser generosos hacia los demás si no conocemos lo que está bien o mal para nosotros; entregarnos al otro —sea en pareja, familia o nuestro espacio laboral— mientras ponemos en riesgo nuestra salud mental y estabilidad emocional no es generosidad, pues no estamos estableciendo sanos límites. Esto hace que los demás abusen de nosotros o que nos sintamos agotados y empequeñecidos en la relación, lo cual tiene como resultado el resentimiento y el rencor hacia el otro. En su libro The Gifts of Imperfection, Brené Brown explica: “Cuando no establecemos límites y responsabilizamos a las personas, nos sentimos utilizados y maltratados. Es por eso que a veces las atacamos, lo que es mucho más doloroso que abordar un comportamiento o una elección”. 

via GIPHY

¿Cómo establecer sanos límites en nuestras relaciones para fortalecer nuestros vínculos y nuestra autoestima?

En primer lugar, es necesario superar el temor al rechazo del otro. No estamos obligados a caerle bien a todo el mundo y mucho menos si ello compromete nuestra integridad y salud mental. Debemos ser conscientes de que al establecer los sanos límites estamos siendo bondadosos con nosotros mismos, ya que es un acto de amor propio que nos va a permitir comunicarnos mejor en nuestras relaciones, estar menos estresados y  sentirnos expansivos y llenos de vitalidad con los demás. Es importante, entonces, mantener una actitud firme pero a la vez flexible al momento de establecer lo que está y no está bien para nosotros, es decir, estar dispuestos a negociar con el otro sin que eso signifique que pueden faltarnos el respeto. Establecer límites no implica cerrarnos al mundo sino estar abiertos a él, comprendiendo que cada dinámica es distinta y asumiendo, además, que todos estamos haciendo lo mejor que podemos. 

via GIPHY

Ser fieles a nosotros mismos y tener consciencia de nuestra propia individualidad es la base del respeto mutuo, pues la empatía no implica abandonar la sensación de valor propio para acompañar al otro, sino todo lo contrario: el entendimiento supone un estado de autoconsciencia tal que desde el amor propio seamos capaces de ser compasivos como individuos, como personas completas e íntegras. Solo desde nuestra propia sensación de abundancia y completitud seremos capaces de ser generosos hacia los demás y la clave para lograr eso son justamente los sanos límites. 

TheA logo
Más artículos
¿Cómo se siente celebrar el 14 de febrero a distancia?