Qué encuentras cuando sales del closet como genderfluid

Qué encuentras cuando sales del closet como genderfluid

De las identidades de género hay una que siempre confunde a la gente: genderfluid, genderqueer, non binary, o como quieras llamarlo.

Genderqueer sirve como término paraguas para designar una gran variedad personas que no se identifican exclusivamente dentro del espectro binario de “masculino” y “femenino”. Es de decir, están cubiertas personas que se expresan su identidad solapando ambos géneros, personas que no se identifican como ninguno de los dos (andrógenos y agenders, por ejemplo), personas que ven más de dos géneros y se identifican con varios, y personas que simplemente no quieren ponerle un nombre a su género.

Personalmente concuerdo con la teoría de que el género es performativo. Solo es algo que cumplimos de acuerdo a la sociedad. Por eso nunca me he sentido cómoda identificándome como mujer. De hecho, solo recientemente (as in en el último año) he dejado de sentirme horrible cuando tengo que referirme a mi misma usando adjetivos con terminación femenina. Cuando era niña me frustraba espantosamente sentirme atrapada en un cuerpo de niña, pero tampoco quería ser un niño.

Sí, soy mujer porque nací mujer. Pero no es para nada el género con el que me identifico más allá de la performancia. La gente cercana a mi y mi familia lo saben desde hace una década. Durante épocas me he vestido súper ambiguamente… con barba falsa y vestidos a lo Conchita Wurst. No me interesan los binarios en mi ni en otras personas. No me siento atraída hacia personas que se comportan como típicamente hombres o típicamente mujeres. Con el tiempo, he aprendido a sentirme cómoda expresando mi género en términos indiscutiblemente femeninos, pero solo porque sé que eso no significa que mi género sea 100% mujer.

Por otro lado, la gente que voy conociendo no, porque me veo como una mujer, me visto como una mujer y si no interactúan demasiado conmigo, también puedo pasar como alguien que se comporta como creen que se debe comportar una mujer. Si además saben que estoy en una relación heterosexual, es básicamente imposible tratar de tener una conversación sobre identificación de géneros con ellos. Hay cinco reacciones en particular que se repiten una y otra vez y cada vez son más molestas:

1. En realidad solo eres hétero, ¿no?

Si un heterosexual pasa años soltero, nadie le dice “oh, entonces claramente eres asexual”. Si un pansexual genderfluid tiene una relación “heterosexual”, inmediatamente empiezan las acusaciones de “ah, entonces en realidad eres hétero y cisgénero”. Es extenuante.

No, la persona que tienes al lado no define tu orientación sexual ni tu identificación.

2. Ya están los LGBT, ¿por qué necesitan más?

Esto jamás lo he entendido. No sé porqué a los cisgéneros heterosexuales les molesta que haya cada vez más identificadores. No sé de qué manera los afecta ni por qué les parece tan molesto que cada vez más personas encuentren una palabra que los ayude a definirse a sí mismos.

3. Pero solo hay dos géneros

No. Para nada. Es hora de superarlo.

4. Eso no existe

Ok, tú piensas que mi identificación es innecesaria e inexistente, a mi la heterosexualidad también me parece un disfraz. Estamos a mano.

5. ¿Por qué hay que darle un nombre?

Porque así funciona el mundo. Hace milenios la sociedad decidió que nos íbamos a comunicar verbalmente con unas cosas llamadas “palabras”. Los cishet tienen una para definirse a sí mismos, ¿por qué todos los demás no podemos tener una?