Salir con niños de tu edad VS niños mayores

Ilustración: Sasha Bograd

No hay nada más bonito en este mundo que empezar una relación amorosa. Las sensaciones que invaden el cuerpo en todo momento son maravillosas. La necesidad de estar pendiente de ese otro a toda hora, que te escriban mensajes bonitos, conocer las cosas buenas y malas de tu pretendiente, darle tu corazón y tu ser, que los demás te vean embobada y podrida en amor, y que las solteras te miren feo.

¡Es un sentimiento bellísimo!

Así sea tu primera relación, o ya tengas un divorcio encima y vuelve otro personaje a echarte los perros, los sentimientos son los mismos; nos llega un simple Whatsapp y nos sonrojamos tal cual niñitas de 14 años.

Ya cuando vamos pasando la etapa del honeymoon y no todo es flores, escarcha y unicornios, hemos vivido junto a esa persona, que seguimos amando con toda la pasión del universo, experiencias claves detonantes del funcionamiento armónico de la bella relación. En palabras más simples, cuando conoce a tu familia, las salidas con los amigos en común, si se van de viaje, y así.

La cosa es que, en la etapa del sentimiento bellísimo que nombré antes, el desenvolvimiento de los detonantes varía por supuesto dependiendo del chamo con el que estés saliendo. Más allá de su personalidad y toda esa paja, me quiero enfocar en la edad; porque no es lo mismo empezar a salir con un chamo de tu misma edad, a uno mucho mayor.

Y si piensas que no hay diferencia, o el chamo de tu edad es de esos que se creen papás, o el viejo es de los que se identifica humanamente forever young.

Relaciones personales, de conocidos y de mis mejores amigas han sido ejemplos más claros que el agua para reafirmar que la sintonía de una relación no es la misma cuando las edades de la pareja difieren. Por lo tanto me tomé la molestia de presentar distintos casos científicamente analizados por el background estadístico del equipo The Amaranta para demostrar el objetivo.

Suficiente con las palabras rebuscadas y las exageraciones, aquí los casos:

Caso #1:

Fulano de 21 años – Fulana de 21 años

Ya se conocían, pero la cuestión empezó en una rumba en la playa luego de que se dieran unos besos jugando ‘cualquier juego que incluya retos y alcohol’ con unos amigos. Él le pidió el número, le escribió varias veces durante la semana, se vieron en fiestas los fines de semana siguientes hasta que la invitó al cine por primera vez. Tienen el mismo grupo de amigos y por lo tanto las salidas son de lo más armónicas. Ambos son sometidos por sus padres, así que la mayoría de los dates se limitan a verse en las fiestas, o a las mentiras a los papás de que voy a “una pijamada en casa de mi amiga Mengana, mamá”.

Caso #2:

Fulano de 26 años – Fulana de 18 años

Fulana estaba en su último año de colegio y conoció a Fulano porque es el mejor amigo de su prima mayor (o sea, la vio crecer). Fulano ya se graduó de la universidad y Fulana estaba en la etapa de pedir permiso para irse a Cancún de viaje de graduación. La relación empezó con Fulano echándole los perros a “la primita de su amiga” y ella fascinada porque un chamo tan mayor le estaba cayendo. Se empataron y la detonante estalló cuando les tocó presentarse a la familia como novios. A todos les pareció un horror (sobretodo al papá) pero la relación siguió y ambos se adaptaron a los planes y amigos de cada uno.

Caso #3:

Fulano de 20 años – Fulana de 19 años

Compañeros de pupitre en la universidad. Además de verse todos los días en clase, se veían en las tardes también. Las familias no entendían muy bien si estaban estudiando o visitando en la casa, y los amigos de ambos detestaban la intensidad de la pareja. La cuestión no duró mucho gracias a que Fulano tenía la madurez de un niño de 10 y bueno, Fulana no se lo caló.

Caso #4:

Fulano de 31 años – Fulana de 21 años

Fulana estaba cansada de salir con el mismo grupito de “toda la vida” y conoció a Fulano 10 años mayor que ella por Tinder; sí Tinder. Todas las primeras salidas maravillosas, ella encantada con su viejo, hasta que lo acompañó a un cumpleaños de un amigo donde el rango de edad mínimo era “recién casados”, “esperando un hijo” o “al borde del divorcio”. Se podrán imaginar las caras de los amigos cuando a Fulana se le ocurrió decir que estaba en segundo año de Derecho.

Caso #5:

Fulano de 24 años – Fulana de 17 años

Lo más cómico/relevante de este cuento es que, empezando su relación, Fulano invitó a Fulana para Margarita un fin de semana. Fulana inventó que se iba con la familia de su amiga Mengana. No pudieron salir de Caracas porque ella no tenía permiso de viaje para menores de edad.

LOL

Caso #6:

Fulano de 23 años – Fulana de 23 años

Se conocieron en un viaje y se enamoraron perdidamente. A la mamá de Fulana le parece que su hija necesita un hombre “más a su altura”; pero a ella no le interesa. Y la mamá de Fulano piensa que la novia de su hijo lo tiene dominado (lo cual es cierto pero a él no le importa). Se ven absolutamente todos los días y ya tienen planes de irse a vivir juntos luego de terminar la universidad.

Todos los preámbulos de una relación estable son distintos. No existe un manual escrito donde se explique cómo debe actuar el chamo que te está cayendo para que lo aceptes como novio; la cuestión es si al final las tácticas te convencen o no. Lo que sí está comúnmente distinguido en nuestra sociedad latina es que, lo que hace el chamo que me lleva diez años y sus amigos no es lo mismo a lo que planean mis panas un viernes por la noche.

El pasticho aquí es cuestión de gustos, pruébalos todos y saca tu preferencia. Créeme, cuando conoces los dos tipos, la diferencia es del cielo a la tierra.

Te acordarás de mí

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