Reto: Una semana braless

Reto: Una semana braless

Siempre he admirado a mujeres tan seguras como Jennifer Aniston o incluso Bella Hadid que no tienen la más mínima porción de pudor cuando van a festivales y hasta alfombras rojas. Ellas son capaces de usar desde largos vestidos rojos hasta franelas de chicos sin tener que acudir a algún tipo de soporte en sus pechos. Más bien lucen atractivas e increíblemente sexys.

Suena raro que lleve tiempo fijándome en eso, pero todas lo hemos hecho (o eso espero para no sentirme tan extraña). Y si soy honesta, mis senos siempre han sido una de mis mayores inseguridades, por lo que siempre he prestado atención a todo tipo de vanguardias con respecto a esa zona. No soy completamente plana como para ser comparada con la tabla de Ed, Edd y Eddy; pero tampoco soy una Kylie Jenner operada. Son modestos pero dan mucho que desear, y ésa sería la mejor descripción que podría darles.

Entonces, todo esta admiración estaba muy lejos de adaptarse a mi día a día, donde los tipos no pueden verte con unos skinny jeans porque ya se ponen intensos como animales en celo en la calle. Pero en una de mis visitas a casa de mi novio, no pude evitar notar que mi concuñada (la novia del hermano de mi chico…no se me pierdan) considera el sostén como algo opcional, no obligatorio y su tamaño no era tan diferente al mío.

Esperando que ella nunca lea este artículo, les digo que me volví fan de su seguridad al usar vestidos, franelas y hasta camisas sin la más mínima necesidad de un sostén. Inspiración que me dio la idea para comenzar a hacerlo yo misma, y así tener la oportunidad de lanzar el pudor por la ventana y esperar que un carro lo atropelle.

Inocentemente lo anoté en mi lista de ideas para mi primera semana en The Amaranta, pensé que no era tan buena, pues sería más un reto personal que un reto al que a cualquier otra persona le gustaría leer. Pero en cuanto mi nueva jefa abrió sus ojotes y me dijo lo buena idea que era, me di cuenta de que en verdad tendría que exponerme a dejar de usar sostén por un semana. No lo había pensado en serio hasta ese momento. F*ck.

Así que, ahora sí. Primera y única regla:

  • Olvidarme completamente de la existencia de algo que pueda servir de soporte para mis ya mencionados pequeños pechos.

Martes, día 1: Ya las viejas del condominio dirán que soy una sinvergüenza.

Cabe destacar que vivo en un país donde las cosas no están estables, no lo han estado por más de 100 días de protesta y espero que siga así hasta que se caiga esta dictadura de sh*t. Pero volviendo al tema, esta inestabilidad no me permitió salir todos los días de mi casa para aprovechar la experiencia del reto.

Así que, aunque el primer día solo salí un momento a comprar refresco al supermercado, sí causó un impacto en la pobre cajera, los fruteros en el camino y mi vecina chismosa.

Llevaba puesta mi franela de pijama, y un jean. Sin embargo, me sentí patética. Pero a salvo porque estaba usando pijama, lo que significaba una coartada si me atrevían a decirme algo. Porque esa es otra cosa, sentía pánico a que alguien tanto conocido como desconocido me dijera algo como “¿sabes que existen sostenes?”. Pero menos mal que no pasó, solo fue mi cara la no existió para la mayoría de las personas que pasaron a mi lado.

Incluyendo los de la cola para pagar y mi vecina chismosa que notó la ausencia del bra en cuanto salí del ascensor, no me interesa realmente qué le dirá a mis papás en la próxima reunión de condominio.

Miércoles, día 2: Yo llevé las velas para el cumpleaños.

Este día tuve que salir a una reunión con los amigos de mi novio. Una de sus amigas cumplía años y él con el novio de la cumplañera me pasaron buscando. Mi novio fue el único que lo notó, pero no solo eso sino que dijo “¡Hasta que por fin lo hiciste!”. Al parecer estaba más orgulloso del reto que yo, porque exclamó esto solo 30 segundos después de haberme saludado.

Más que la vergüenza del día anterior, me sentí irónicamente sexy. Tenía una franelilla estampada y zarcillos largos, casi al nivel de Jennifer Aniston en una alfombra, no roja pero soñar es gratis.

Digo irónicamente porque era inevitable el hecho de sentirme considerablemente ridícula al mismo tiempo. No estuvo mucho tiempo torturándome en la cabeza, pues el alcohol y unos cuantos amigos y unos juegos de borrachos me hicieron sentir súper hippie y por supuesto, hot AF. Claro que además de mi incomodidad, vi que varios notaron más mi blusa que mi cara, pero esta vez no le presté demasiada atención.

Jueves, día 3: Braless = Hot mamma.

Otro día de quedarme en casa, sin embargo no fue día perdido porque los estímulos de la sensualidad tuvieron su efecto. No usar sostén fue como probar una droga que me haría sentir como una top model. Carla Hadid me llamé ese día.

Ese día dediqué poco más de dos horas en probar como cada prenda de mi vestuario luce en mí sin el sostén. Me probé de todo, vestidos, camisas, franelas e hice anotaciones mentales sobre qué ponerme mientras cumplo este reto y qué no. Las prendas oscuras predominaron.

Pero en mi cabeza creo que prolongué este reto mucho más allá de los 7 días. Como una seguridad que debía cumplir en todos mis veintes, pues si no lo hago mientras estoy en el segundo piso, ¿cuándo lo haré? ¿Cuando estén todos caídos y arrugados? No, thanks.

Carla: 1 – Bra: 0.

Viernes, día 4: El pobre hombre no encontraba mi cara.

Ese día comprendí la parte retadora del challenge. Tuve que ir a la oficina, cosa que me llevaría un metro y un autobus de recorrido. Mientras más camino, más gente y más impresiones que experimentar. Ya para entonces me había acostumbrado a las miradas frecuentes y a mis incómodamente rebotantes pechos. Y no se crean, esta declaración de dudosa aprobación fue dada tanto por hombres como mujeres, pero más por hombres though.

Cuando por fin llegué, lo primero que me dijo mi compañera (que es mucho mayor que yo con una infinita sabiduría) y me dijo que me veía muy sexy. Puede ser la confianza que ya llevaba en lugar de un sostén o mi blusa delgada, casi transparente que pudo darle la razón a todos los que me vieron más de lo que mi confianza pudo ignorar.

En lugar de incomodarme, me reía o me molestaba de quien me veía con extrañeza y hasta odiosidad. Me reía porque algunos hombres con novia no pudieron evitarlo, y hasta en la parada del autobús había un tipo que miraba a cada parte de mi blusa esperando encontrar algo, fue cuando subió un poco la mirada que encontró mi cara de despectiva burla.

Me devolví a casa sosteniendo una revista contra mi blusa porque me pareció suficientes miradas pervertidas por un día.

Carla: 1 – Bra: 1.

Sábado, día 5: I just forgot.

Fue el día antes del último día de grabación del cortometraje de mi tesis (estudio Producción Audiovisual en la universidad, para ubicarlos un poco), por lo que una reunión con mis compañeros era justa y necesaria. Llevé una franela negra de una banda así que no se me notó PARA NADA el que no estuviera usando sostén. Todo mi día transcurrió sin la más mínima molestia ni incomodidad, pudo haber sido porque no pensaba que se notaba o simplemente porque ya estaba logrando lo que quería con este reto. Como sea que haya sido, me sentí a la vanguardia de cualquier crítica o expectativa.

Carla: 2 – Bra: 1.

Domingo, día 6: ¿Bra-qué?

Para los que no sepan, los estudiantes de cine siempre usan negro al grabar, no porque estén de luto por sus ahorros sino porque el color refleja luz y afecta el elemento grabado.

Entonces, para mi paz mental y física, tuve que volver a usar una camisa negra (distinta a la de ayer, claro), pero ya aprendí que con el negro, no se nota nada. Pero también aprendí que ya nadie veía, que la única que no dejaba de notarlo era yo.

Excepto por la parte del estrés que sufrí ese último día de grabación, no sentí tampoco ninguna extrañeza ni vergüenza. Todo lo contrario, estaba extasiada porque había superado al sostén en mi sexto día. Incluso fui a una obra de teatro con una extra que era mi mejor amiga y me sentí perfectamente relajada y hippie. Sentimiento que me encanta porque significa que no me importaban ya las miradas, si es que notaba alguna. Riri gets me.

Lunes, día 7: Gané.

Otro día de quedarme en casa, pero lo suficiente para seguir probándome ropa. Todo lucía distinto en mí sin sostén o capaz era porque yo ya me sentía ligeramente diferente. Mi último día, fue la continuación de mi reto personal.

Carla: 3 – Bra: 1.

No digo que una prenda sea capaz de cambiarte por completo, pero si te propones sacarle una paloma a las pretensiones de lo que debes usar, es posible que notes una diferencia en cuanto le des la espalda.

Por mi parte, pretendo seguir con el reto mientras pueda. Porque tengo 21, porque no se ve como algo fuera de este mundo y porque son los demás los que necesitan que me ponga un sostén, yo no.

Bueno, excepto cuando vaya a agarrar metro o irme caminando, esos días usaré un bralette porque en serio no quiero matar a ningún ojón.

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