Reglas básicas para tener sexo rudo sin traumatizar a los participantes

A diferencia de lo que el porno te ha enseñado, el sexo rudo no debería ocurrir espontáneamente mientras tiras con alguien que pensaba que todo iba a ser gentil y tierno. Hay ciertas reglas que deberías seguir antes de que alguien termine atado y de cabeza en contra de su voluntad.

Antes de empezar cualquier cosa tienes que saber si quieres ser un Dom (dominant) o un Sub (de submissive). Si eres un Sub, pues estás sumiso ante el dominante quien es el que hace todo el trabajo (de amarrar, ahorcar, vendar, etc). Y como hablar de Doms siempre es mucho más complicado, vamos a enfocarnos en los subs:

#1 Ten claras tus expectativas

¿Qué quieres exactamente? Una cosa es interesarte por recibir nalgadas y otra que te asfixien mientras te disfrazas de Tibisay y finges leer resultados electorales. Piénsalo en niveles, las nalgadas son nivel uno, y el roleplay de Tibisay es un nivel más allá de 50 Shades of Gray, no por lo rudo sino por lo perturbador e inquietante.

Solo enfócate en qué te gustaría y ten en cuenta que ponerte en una situación sumisa no significa que tienes que usar un collar de perro y ahora decirle a tu novio “amo”… a menos que eso es lo que quieras.

Si estás empezando, es buena idea quedarte en el primer nivel. Eso incluye atarte de manos, o vendarte los ojos.

#2 Comunícate

Si eres de los que no puede decir “vagina” sin sentirse incómodo y avergonzado, no deberías estar teniendo sexo. Y particularmente no deberías estar teniendo sexo rudo porque la clave de ese, está en lo que todo el mundo odia cuando se trata de sexo en general: la comunicación.

Para tener sexo rudo todos los involucrados tienen que estar 100% claros de cuáles son los límites. Y para saber esos límites, es mejor usar tus palabras que una bola de cristal y un gran deseo de ser clarividente.

Tienes que decir exactamente qué esperas y cómo lo espera. EXACTAMENTE. No se vale “oh sí, yo siento que medio lo entendió”, o “no lo dijimos tal cual, pero estaba implícito”. A lo mejor lo que para ti es light, para tu pareja es como pedirle un trío con satanás. A lo mejor lo que tu pareja entiende como “leve”, para ti se siente como estar tirando con Marilyn Manson. Todos tenemos límites distintos y es mejor averiguarlos antes con una conversación calmada, que cuando estés completamente atada guindando del techo.

Es una buena idea tener una palabra segura.

#3 Si no confías, no lo hagas

De nuevo, pocas cosas van a ser más importantes que tus límites a la hora de tener este tipo de sexo. Por eso es tan crucial que no lo intentes con alguien que no conoces mucho, o con el tipo al que le has dicho mil veces que no quieres sexo anal pero “casualmente” intenta hacerlo de todos modos cada vez que puedes.

Si no hay respeto lo que vas a tener garantizado es una experiencia incómoda y potencialmente traumática.

#4 Aprende a decir que no

Cuando necesites que deje de hacer algo, o cuando necesites que lo haga de otra manera, o más fuerte. No es que estés dando instrucciones, estás comunicando tus expectativas. Si no aprendes a decir que te gusta, te vas a perder siempre de tener sexo genial. 

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