Una invitación a la expresión ‘qué ovarios’

Los testículos son parte del órgano reproductor masculino. Se encuentran en el escroto y descienden en la última parte de la vida fetal, o en los primeros días de nacimiento del bebé. Su función es producir espermatozoides, de la misma forma se encargan de segregar la hormona masculina conocida como testosterona.

Los ovarios por su lado, son parte del órgano reproductor femenino. Están a los lados del útero un poco más abajo del abdomen y son del tamaño de una almendra. Se encargan de producir óvulos que son las células reproductoras femeninas, además de esto secretan estrógeno y progesterona.

En esencia, ambos hacen relativamente lo mismo. Aportan su papel a la concepción de un humano y secretan hormonas indispensables para los hombres y para las mujeres.

Si esto es así,

¿POR QUÉ DIANTRES LAS MUJERES DECIMOS “QUÉ BOLAS”?

Hacemos referencia a los testículos cada vez que nos queremos referir a alguien con demasiado brío, osadía o atrevimiento.

Las “bolas” se le atribuyen a aquella persona que tiene los riñones de hacer algo que alguien más no se atrevió a hacer, a romper con el orden, a darle un giro al status quo, a desafiar el orden natural de las cosas.

Seguramente al primero que se comió un aguacate, le dijeron: “qué bolas tienes, eso no se lo comen ni los animales.”

Seguramente a los que se les ocurrió intentar volar, les dijeron: “qué bolas, yo ni de broma me echo al cielo en eso.”

Es probable que el primero en sugerir que las mujeres tenían razón en exigir su derecho al voto, le respondieron algo así: “ qué bolas tienes tú que se te ocurre decir tal barbaridad.”

Todo el mundo en nota de asombro y estupefacción grita sin ningún tapujo al aire una poco sutil referencia a los testículos masculinos, como si solo teniendo escroto fueses digno de realizar cosas sin precedentes.

Si no te imaginabas a dónde se dirigía este artículo (por más obvio que trate que fuese) mi tesis es la siguiente:

Usar la expresión “qué ovarios tienes” debe ser tan válida, sino más válida, que sugerir que todo el mundo tiene 3 partes exteriores en su órgano reproductor.

Como defensa de la misma, presentaré varios casos en las que las mujeres nos hemos ganado el puesto de que nuestros órganos almendrados formen parte del folklórico diccionario de ligeras expresiones obscenas.

  • Qué ovarios tenemos de pasar más de 3 horas en tacones.
  • Qué ovarios tenemos al suponer que el maquillaje waterproof se quita.
  • Qué ovarios tenemos cuando salimos de fiesta sin afeitarnos las piernas y en falda.
  • Qué ovarios tenemos que siempre terminamos haciendo el trabajo del compañero de clase flojo, porque es nuestro amigo.
  • Qué ovarios tenemos de pintarnos solo las 3 uñas que dejan ver nuestros tacones porque no nos dio chance de ir a la peluquería.
  • Qué ovarios tenemos de escribirle primero a un niño.
  • Qué ovarios tenemos cuando le invitas un trago a un tipo que no conoces y al rato te das cuenta que tiene un anillo.
  • Qué ovarios tenemos de salir de la casa con una cola cuando tenemos el pelo demasiado sucio.
  • Qué ovarios tenemos de no estar extremadamente bravas por el hecho de que tienes que comprar tampones y toallas sanitarias. Es como una tarifa de vida por ser mujer.
  • Qué ovarios Rosa Parks.
  • Qué ovarios Amelia Eartheart.
  • Qué ovarios Madonna.
  • Qué ovarios Rihanna.
  • Qué ovarios Virginia Woolf.
  • Qué ovarios Marie Curie.
  • Qué ovarios Frida.
  • Qué ovarios Santa Teresa.
  • Qué ovarios Floricienta.
  • Qué ovarios Diana.
  • Qué ovarios tener una vez al mes que sufrir dolores abdominales.
  • Qué ovarios tener que sufrir un cambio hormonal que afecta tu humor y que mitad de la población humana no lo entienda.
  • Qué ovarios llorar con facilidad y sin pena.
  • Qué ovarios tenemos de negar cualquier vello que salga de nuestro cuerpo que no esté localizado en las cejas.
  • Qué ovarios tenemos de gastarnos tanta plata en maquillaje.
  • Qué ovarios tenemos de gastar tanta plata en ropa.
  • Qué ovarios tenemos de saber que nunca es suficiente el dinero para el maquillaje o la ropa.
  • Qué ovarios que nos dejan por fuera de juegos amistosos porque “las niñas no son buenas en los deportes”
  • Qué ovarios tenemos cuando permitimos que se nos trate como un sexo débil.

Qué ovarios tenemos de no decir más a menudo “qué ovarios”

Trata gritar que tienes ovarios, porque son 2 y no son parecidos a las bolas. En lo más mínimo.

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