Profetismo paranoico ¿Cuándo deberías creerle al loco de la esquina?

En cada esquina de cada calle, de cada caserío, pueblo, o ciudad del mundo hay un loco paranoico con quien todos evitan hablar. Es el tipo que con solo verlo cerca del ascensor del edificio hace que no te importe subir 5 pisos de escaleras. Cada vez que lo escuchas hablar quedas más convencido de que el tipo hubiese sido el fan #1 de Nostradamus y que su primer trabajo involucró pararse en un semáforo con un pedazo de cartón que decía “EL FIN ESTA CERCA. DESPIERTEN, OVEJAS”.

La cosa es que no todos los paranoicos son iguales, y hay unos que tienen cosas interesantes que decir ¿Cómo reconoces a los que valen la pena? Estas son tus opciones:

1) Cuando es extrañamente parecido a Morgan Freeman

Hace 6 años estaba saliendo de la facultad donde estudiaba Letras Clásicas, cuando un tipo idéntico a Morgan Freeman me detuvo. Tenía puesta una bufanda de plumas fucsias y un chaleco negro con tiras de cuero en la espalda, y hablaba con un tono entre “matón de película de Tarantino” y “estereotipo de gay estilista”.

Luego de contarme que se llamaba Vicente, me reveló que había perdido su casa 35 años antes porque su familia no aceptaba sus poderes de profeta. Había pasado la mayor parte de su vida tratando de ser normal y además heterosexual y de hecho tenía una hija cuya foto guardaba en su cartera aunque no la había visto en casi una década. Una vez que no pudo seguir fingiendo terminó en la calle.

Le invité un café para que me mostrara cómo hacía dinero: Básicamente le das tu fecha de nacimiento y su conexión con el universo le da información pertinente que deberías conocer. Cada una de las cosas que me dijo Vicente se cumplieron. Poco a poco se fue convirtiendo en el profeta de todos mis amigos. Casi todo el mundo se lo fue encontrando en alguna plaza de la ciudad o afuera de alguno de los bares llenos de universitarios y a cada uno de los que hablaron con él, les dijo algo increíble que casi nadie podía haber sabido.

A veces cuando salía a comprar algo o me regresaba a mi casa después de haber estado en algún bar Vicente me acompañaba y me contaba sus teorías sobre la vida. Exactamente las mismas que encontrarías en ciencia ficción. Para él había un universo paralelo parecido al que vemos pero con pequeñas diferencias, y él podía verlo en simultáneo con el que todos vemos. Además percibía el tiempo de una manera bastante particular, como que el presente, el pasado y el futuro suceden en paralelo como en una gran espiral de tiempo y no una línea recta.

No digo que Vicente haya tenido razón o sus profecías fuesen reales o que sus poderes vinieran de su parecido de Morgan Freeman. Pero tampoco creo que sea casualidad que fuese idéntico a un actor que el mundo conoce como Dios.

2) Cuando está respaldado por estudios y/o números

Las peores teorías conspirativas son las de las personas que solo se dedicaron a hacer una historia rebuscada y demasiado larga basada en algún miedo infundado que tienen. Como las personas que le tienen miedo a la tecnología y por eso inventan que los celulares nos volverán zombies a todos llevándonos al fin del mundo y la sociedad como los conocemos.

En contraste, los profetas paranoicos más agradables son los que se dedicaron a respaldar lo que sea que creen. No les bastó con pensar que las piñas son instrumentos hipnóticos sembrados por extraterrestres cuando visitaban a los Mayas, sino que decidieron estudiar toda la historia posible de las piñas, los Mayas y los extraterrestres hasta encontrar cómo justificar sus teorías.

3) Cuando no esconde xenofobia casual

Es muy fácil encontrar un loco que te intenta vender una teoría que en realidad sólo es un manifiesto homofóbico, racista o misógino.

Mientras los escuches hablar, asegúrate de darte cuenta si su discurso está convenientemente apuntando a una minoría como culpable único de un problema grande. Si no es así, siéntete libre de quedarte y escuchar, puedes haber encontrado el loco que estabas buscando.

4) Cuando veas 4 jinetes prendidos en fuego

Porque siendo sinceros, si estás en un momento en el que el mundo parece una escenografía apocalíptica, no deberías ser picky con los profetas. Créele al primero que encuentres.

5) Cuando te devuelvan la esperanza de un futuro

Como cínica profesional me cuesta muchísimo aceptar el poder de la positividad. Pero hasta yo soy capaz de aceptar que la negatividad absoluta y la desesperanza, son ingredientes claves de la inacción. La profecía de un futuro distinto, venga de donde venga, puede movernos a la acción y nada más por eso, vale que las escuchemos.

Cuando vives en medio de una situación que lentamente se está convirtiendo en una dictadura brutal y descarada en la que se violan los derechos humanos de toda persona disidente, es importante no perder las esperanzas. No la esperanza de que el próximo líder autoproclamado nos va a sacar de esto, ni de que una marcha más significará el regreso a la democracia.

La esperanza de que eventualmente habrá una resolución y no moriremos en las calles a manos de un inhumano uniformado.

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