El método ecológico para la menstruación que me enseñó a conocer mi vagina

Un intento no fue suficiente

Nunca pensé que sería tan difícil introducir un objeto en mi vagina hasta que lo intenté con la copa menstrual. Sí, seguro saben de qué va este método que sustituye a la toalla sanitaria y al tampón, pero para aquellas que todavía no lo conocen, les explico: simplemente se trata de una copa de silicón reutilizable que almacena el flujo menstrual y tiene múltiples ventajas para nosotras y nuestra comodidad.

También hay desventajas, pero todo depende de la perspectiva de cada mujer. Para mi estrecha vagina hubo varias, pero eso se lo iré contando poco a poco. En principio, es importante resaltar los beneficios de la superpoderosa copa, y es que hay una variedad verificable y demostrable. El objeto de silicón que viene en tamaño pequeño, mediano y grande, puede durar hasta 12 horas dentro del genital, por lo que no es necesario ir al baño cada veinte minutos o pedirle a una amiga que chequee si hay rastros de sangre en tu ropa.

No es un invento de ayer

Un estudio de la Universidad de Buenos Aires plantea que “la copa menstrual es una alternativa superadora, una herramienta de conocimiento y poder femenino” y hace mención al cuidado del cuerpo y del medio ambiente, ya que este método es ecológico porque se puede reutilizar cada vez que llegue el período y beneficia al genital femenino, manteniendo las paredes vaginales expandidas.

La copa menstrual no es algo novedoso para el mundo, ya que existe desde los años treinta, pero ahora es más cómoda e hipoalergénica y se ha popularizado. Infinidades de mujeres apoyan completamente y prefieren el uso de la copa en lugar de las incómodas toallas y los tampones, así como también algunas marcas han diseñado campañas para concienciar a las personas del daño que hacen los otros productos desechables al ambiente.

La empresa Ruby Cup, fundada por tres estudiantes danesas, creó una campaña bajo la consigna “Compra una, da una”, con el fin de ayudar a promover la salud menstrual en los países en desarrollo. Las personas que adquieren la copa Ruby Cup colaboran con su distribución gratuita en Kenia, donde las niñas no tienen acceso a los productos que necesitan para mantener la higiene durante la menstruación.

¿Por qué casi todas aman la copa?

Confieso que yo no la amé cuando la introduje por primera vez. En realidad, sufrí y mucho. Sin embargo, algunas mujeres adoran este método, sobre todo por las ventajas que la convierten en el producto ideal para la regla.

Aquí va todo lo que tienes que saber si deseas que la copa sea tu nueva mejor amiga:

  • Puedes economizar tu vida dejando de comprar tantos tampones y paquetes de toallas sanitarias, puesto que la copa de silicona puede durar hasta diez años y su precio está entre $15 y $30, dependiendo de la marca, así que merece la pena invertir en este curioso método.
  • La copa solo necesita ser retirada, vaciada y enjuagada con agua mineral cada doce horas.
  • Puedes dormir con ella. Créeme, no la vas a sentir. Hasta puedes olvidar que tienes un objeto de silicona en tu vagina.
  • A diferencia del tampón, la copa no reseca la vagina.
  • El medio ambiente nos agradecerá por utilizar la copa y no más objetos desechables que contienen plástico. Además, también se ahorra en residuos, como envoltorios y cajas.
  • Repito, no se siente absolutamente nada en ningún momento.
  • Es increíble, cuando ya la tienes dentro de la vagina.

Ya he repetido la palabra vagina muchas veces, lo sé, pero para empezar con este método tienes que conocer, amar y explorar tu poderoso órgano sexual sin miedo.

Ahora sí, les contaré acerca de mi experiencia casi traumática

Seguro voy a sonar un poco dramática, pero lo que leerán a continuación es totalmente cierto y no exagero ni un poco. Con esto se darán cuenta de que la copa menstrual y yo no hicimos clic en el primer intento ni en el segundo, ni en el tercero.

La curiosidad me mató cuando una amiga experta en este método me habló de los maravillosos beneficios y el proceso de colocarla y retirarla, así que compré la copa menstrual de la marca Playtamx y la probé cuando me vino la regla. Error.

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Primer intento con sangre en mi vagina

La desinfecté en agua hirviendo durante diez minutos y la dejé enfriar. Seguí todos los pasos de un tutorial de YouTube: desinfectarla, doblar la copa en forma de C y acostarse en la cama con las piernas bien abiertas. Pero al momento de introducir la copa, fracasé; no entró o yo pensé que no estaba entrando por el miedo que tenía. La regla principal es estar relajada, así la pared vaginal se expande mucho más rápido y, obvio, yo no lo estaba.

Creo que estaba más asustada insertando ese pequeño objeto de silicón en mi vagina que el día que perdí la virginidad.

Me frustré, pensé que tenía un problema en mi vagina y que no iba a funcionar. Además, estaba practicando con la menstruación, lo cual no es lo más recomendable. En otras palabras, parecía una escena del crimen.

Segundo intento fracasado

Llamé a una amiga, la misma que me recomendó que utilizara la copa. Me dijo que me relajara, que sí lo podía lograr, que lo intentara sin la regla y de cuclillas como una rana.

Por favor, no practiquen si tienen la regla. Será un desastre porque es posible que tengas que repetirlo varias veces y es importante que no haya rastros de sangre.

Tercer intento sin la regla

Me puse de cuclillas como una rana, bien abierta y empecé a introducir la copa. Esta vez le puse lubricante a la punta y a mi vagina para no sufrir tanto.

Es importante colocar el lubricante si estás tensa como yo lo estaba, así el objeto resbala con facilidad. Sin embargo, tampoco tuve éxito porque sentía que no pasaba, que no podía seguir empujando la copa. Realmente hay que hacer presión hasta llegar al punto donde la vagina la succione por completo.

Cuarto intento con la regla

Seguí el mismo procedimiento: limpiar la copa y lubricarla. Sin embargo, apliqué otra posición. Me acosté en mi cama con las piernas contra la pared, abierta y con los músculos relajados. Doblé la copa de otra manera para que la punta quedara más pequeña, pues en forma de C no entraba en mi vagina.

Introduje la copa un poco y luego la saqué de inmediato. Esto lo repetí como tres veces porque soy una cobarde. Claro, era el cuarto intento, es evidente que el miedo casi me vencía.

Finalmente lo logré y casi me desmayo porque no esperaba que mi vagina succionara la copa. De verdad, casi me desmayo. Fue terrible, aunque estaba demasiado emocionada por conseguir que el pequeño objeto entrara después de tantos intentos.

La copa no se siente ni un poco cuando está dentro de la vagina. Era como no tener nada, pero los pensamientos negativos no me abandonaron: solo imaginaba en cómo iba a retirar ese objeto de mi pequeña flor.

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El momento más trágico

Ok, puedo decir que para mí fue un trabajo de parto sacar la bendita copa. Grité, sudé y lloré.

También me acosté, me puse de cuclillas, levanté una pierna, y además me senté en la poceta. La última posición fue la que funcionó, pero estuve casi una hora tratando de sacarme la copa o, específicamente, parirla. De verdad, introducir dos dedos, pellizcar la copa para romper el vacío y empujarla hacia afuera mientras pujas como si se tratara de un bebé no es nada fácil al principio.  

Para tratar de relajar mi cuerpo, empecé a escuchar música mientras hacía todo el procedimiento, hasta que después de un largo rato y mucha valentía, llanto y apoyo de mi mamá, salió. Además, para sentirme más tranquila, coloqué un espejo justo frente a mi vagina para así visualizar el proceso.

Lo mejor de todo fue no haber hecho un desastre cuando el objeto de silicón salió como si hubiese retirado una copa de vino de mi vagina, con una buena porción de líquido rojo oscuro dentro. Un Cullen habría estado encantado.

A pesar de que el proceso para introducir y retirar la copa fue una odisea, el resultado fue un éxito y me di cuenta de que realmente funciona y todo es cuestión de acostumbrarse e ir practicando hasta que la vagina se adapte por completo. No sean tan cobardes como yo, que esto, definitivamente, no es para morirse. Es importante conocer nuestra vagina y este método me enseñó a familiarizarme aún más con mi increíble aparato reproductor.  

Después de todo, recomiendo que se aventuren en este viaje y conozcan las maravillosas ventajas de la copa menstrual desde su perspectiva. Recuerden: es saludable, ecológica, rentable y sostenible, además de ser segura, cómoda e higiénica para el organismo.

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