Preguntas que nunca deberías hacerle a: la amiga que tiene la regla

Sí, el mundo está lleno de comentarios innecesarios, pero en la misma categoría de irritabilidad, también existe un hoyo negro que le da la bienvenida a la estupidez humana con un cartel que grita “preguntas que nunca deberían salir de tu boca”. 

Hay interrogantes que nunca deben hacerse: ciertas preguntas cuya única función es causar contaminación sónica y para salvarte de ellas, creamos una serie de artículos bajo el nombre de Preguntas que nunca deberías hacerle a: *inserte cualquier rubro, condición, situación o desventaja que evoque interrogantes imprudentes.

En esta ocasión, reservamos la primera edición de esta serie de artículos para los típicos cuestionamientos que aterrizan en la amiga que tiene la regla y está cuestionando la existencia de cualquier espécimen que respire.

Según nuestras estadísticas, básicamente, me refiero a ti ciertos días del mes.

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ADVERTENCIA: esta serie de interrogantes pueden afectar directamente a personas que padecen o están sufriendo situaciones similares a las descritas anteriormente. No nos hacemos responsables por las consecuencias de practicar dicho sondeo en casa. Se recomienda discreción.

Además, puede que los comentarios aquí expuestos están contaminados por excesos de hormonas y un humor pésimo gracias a los cambios menstruales. Desde ya pedimos perdón por el lenguaje usado y la hostilidad exagerada.

¿‘Tas reglúa?

“¿Tienes la regla?”, “¿estás en tus días?” o cualquiera de sus derivados. De las 10 mujeres entrevistadas, 11 de ellas admiten que esta pregunta es un detonante para disminuir la sobrepoblación del mundo.

Primero, porque es un ticket a la irracionalidad sin boleto de regreso y segundo porque su uso puede causar, en la mayoría de los casos, peleas, rupturas y/o asesinatos.

¿De verdad vas a llorar por esa estupidez?

Claro, por supuesto. Esa es una acotación que le puedes hacer específicamente a mis niveles de serotonina, los bajones de progesterona y a las hormonas volátiles del ciclo.

Y es una que estaré muy feliz de hacerte una vez que pierda tu equipo de fútbol favorito o te den una patada en tu amiguito. Lo que ocurra primero.

¿Y por qué si te duele el vientre no te tomas una pastilla?

¿Has escuchado sobre el sadomasoquismo? Pues resulta que me uní a esa secta, pero como soy feminista y no necesito de nadie, me lo induzco yo misma y eso me hace feliz.

Me encanta sentir dolores casi tan insoportables como un ataque al corazón (según Quartz) por diversión. Dah.

¿No sientes que estás exagerando?

Por si la parte del ataque al corazón no quedó clara, la tolerancia al dolor está en su punto más bajo durante el síndrome premenstrual, y una vez que tu periodo comienza, recomiendan no ir al dentista o depilarse. Imagínate.

¿De verdad te vas a comer todo eso?

Bueno, ahora que lo mencionas también voy a comerme tu comida, una caja de chocolates, cambur con salsa de tomate, caraotas con azúcar y cualquier empanada que se atraviese en mi camino.

Mencionaría tus neuronas, pero ugh.

¿No deberías estar acostumbrada?

Entonces, ¿por qué si llevas veintitantos años siendo picado por zancudos te quejas todavía de su existencia?

Ahora, toma la irritabilidad que causan los zancudos, agrégales dolores menstruales, calambres, fatiga, hormonas y seres humanos que preguntan este tipo de cosas, y danos esperanzas para no rendirnos con la humanidad.

Básicamente lo único que puedes preguntar cuando la semana infernal del periodo llega, es de qué sabor quiero el helado.

Gracias por tu colaboración, ser humano.

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