El costo de la información sexual más deseada

El costo de la información sexual más deseada

Distintos puntos de vista han rondado por el tema de la publicidad en las páginas web y cómo plataformas de email y otras que tengan tu data, la comparten a compañías para que estas sectoricen su target por edad, búsquedas de internet, sexo, región, gustos e incluso poder adquisitivo.

No sé muy bien cómo funciona el contenido “sponsored” de Facebook e Instagram, pero por unos meses parecía que un hacker cibernético estaba intentado por todo medio posible que yo viera una página que se llama OMGYes!

Luego me di cuenta que posiblemente me estaban bombardeando con publicidad, porque una mega compañía tenía mi información personal sin mi autorización, me dio miedo el mundo contemporáneo y cerré mis 3 dispositivos con acceso a internet por el resto del día en asombro.

Pero es típico, unas veces le pasas por encima a la publicidad, luego empiezas medio a leer lo que dice, te enganchan unas palabras, y por último terminas cediendo a darle click a la página y esperar que el internet no se vaya para que por fin sacies la picazón de curiosidad que te implantaron estos publicistas al mejor estilo “Don Draper”.

Así me sucedió con la página que nombré anteriormente. OMGYes! engancha a sus visitantes con palabras como “orgasmo”, “mujeres”, “mejor sexo”, “data nunca antes recolectada”; y cómo por un pacto tácito me ha tocado escribir en The Amaranta sobre temas de los que las monjas de mi colegio me hubiesen bañado en agua bendita, decidí entrar por fines educativos y conocer más contenido para mi trabajo.

La presentación antiséptica de la página quita cualquier duda de que podrías estar en presencia de una página pornográfica, porque no lo estás.

El primer comentario que contemplas te vende el proyecto de la siguiente forma:

«En OMGYes vas a descubrir las técnicas del primer estudio a gran escala sobre los detalles del placer femenino. Combinando la sabiduría de más de 2000 mujeres de edades comprendidas entre los 18 y los 95 años».

¿Qué puedes deducir? Esta es una gente seria, que se preocupó por la satisfacción sexual femenina y además de recolectar data muy necesitada en este campo, la utilizó para que las mujeres compartieran sus experiencias y así creciéramos como una comunidad sexualmente feliz.

“Chica, que buen proyecto”. Me dije.

Escribiendo los artículos sobre masturbación, páginas pornográficas y otras cosas poco decorosas que he tenido el placer de redactar para esta revista, me he dado cuenta de algunas cosas:

  1. Hablar de sexo lo hace más normal y he podido abrir un foro con amistades y amigos, siempre respetuosamente sobre el tema sin que nadie esté incómodo.
  2.  A todo el mundo le gusta el sexo y estamos en una era en que las mujeres temen cada vez menos decirlo en voz alta.
  3. Hacer de estos temas tópicos fuera del tabú lograrán que futuras generaciones estén más educadas en el tema; evitando embarazos precoces, enfermedades de transmisión sexual y arrepentimientos estúpidos.
  4. No hay ni siquiera la mitad de data sobre la vida sexual de las mujeres en comparación a la que hay sobre los hombres.

Lo grato de OMGYes! recaía en el hecho de que todo lo que mencioné antes parecía que la página lo podía solucionar, apoyar o fomentar.

Indagué un poco por internet y me di cuenta que, para variar, yo estaba tarde en el tema. The Guardian lo calificaba como educativo, The Huffington Post se dedicó a investigar sus creadoras y llegar al fondo de su proyecto, Bustle lo redujo a 12 técnicas sexuales y Glamour logró hacer que Emma Watson compartiera el hecho de que es una vivaz fanática de la página.

Ahí estaba, legitimado por todas las páginas de contenido en inglés que leo y certificado por la reina (aunque yo no la adore) de las feministas Emma Watson.

“Aquí se esconde un buen artículo, voy a poder hablar de datos y cifras con base, y capaz recomendar una que otra cosa que planteen en OMGYes!”. Me dije.

Y como suele suceder, me equivoqué.

Para ingresar en OMGYes necesitas crearte una cuenta y afiliarte para tener acceso a todo el contenido exclusivo de la página.

Dicho contenido apunta a los orgasmos, la masturbación, el placer en pareja, sexualidad y sorpresas. En un acabado muy limpio, profesional y didáctico te presentan el manejo de la página que además de brindar testimonios de mujeres jóvenes, adultas y ancianas, ofrece un video en el que te explican las técnicas y por último te ofrecen un simulador para que practiques.

Algo así como: Susan cuenta su historia, Susan te muestra como hacer lo que te acaba de explicar y ven y practica en esta pantalla lo que Susan te enseñó.

Esta gente pensó en todo.

Me remito de nuevo a mi equivocación de que esta iba a ser la clave para el futuro de la liberación sexual de mi generación, porque cuando me fui a “afiliar”, me topé con el sensacional pago único de $40.

De verdad que esta gente pensó en todo, hasta cómo monetizar la idea milenaria que les pertenece. Así era cómo estaban pagando toda la publicidad que me llegó sin mi autorización.

Como era de esperar, no pagué los 40 dólares necesarios para abrirme al conocimiento sexual que está a solo un tarjetazo de lejanía. Pero bueno, considerando que son 360 mil en mi demoralizada moneda nacional, sigo pensando que fue una buena idea.

Aunque capaz será una buena inversión. Tendré que pensarlo más.

Lo cierto es que te brindan 1 solo video de un testimonio, curso y práctica sobre edging (estar a punto de llegar al orgasmo y parar la estimulación justo antes de llegar), que me pareció bastante serio y en extremo explícito. Definitivamente marca el tono del proyecto e invita a desear ver más.

Pero la devaluación de mi moneda, además de soportar dictaduras, incentivar la hambruna y financiar narcotráfico, nos deja cortos en el sexo.

¡I DAMN YOU DON DRAPER y todos los buenos publicistas!

Pero sobretodo maldigo, como de costumbre, a Maduro.

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