Dejen de señalar a las mujeres que no quieren ser mamás
mujeres que no quieren hijos

Tienen que dejar de señalar a las mujeres que no quieren ser mamás

Nacer. Crecer. Reproducirse. Morir. El ciclo de la vida reducido a cuatro verbos. Cuando crecemos y tenemos una pareja estable, “¿y cuándo vienen los niños?”, “¡ay, qué lindos se ven! Imagínense un bebé de ustedes dos” o “están jóvenes, aprovechen para que cierren la fábrica temprano” son tan solo algunas de las frases incómodas que recibimos por parte de una mamá ilusionada con ser abuela o de la típica tía que quiere opinar sobre todo.

Algunas de nosotras, aterradas por la constante presión social de tener que procrear pronto porque es parte del ciclo de la vida —o por la insistencia de unos padres desesperados por tener nietos—, sentimos que a veces solo nos queda soltar una risita incómoda y fingir que no estamos prestando atención. Otras, cansadas del mismo tema una y otra vez, soltamos la frase más temida por una familia que ama hacer baby showers y protege su descendencia más que a cualquier otra cosa: “no quiero tener hijos”. Este último es mi caso. 

La primera vez que dije que no quería tener hijos pude sentir miradas de incomodidad y desaprobación por parte de los que estaban a mi alrededor. Desde entonces, me han hecho preguntas como “niña, pero ¿te vas a quedar soltera toda la vida?”, “¿quién te va a cuidar cuando estés vieja?”, “¿por qué no quieres tener una familia?” y la verdad es que me parecen totalmente egoístas. Son frases que implican que traer un bebé al mundo es un ticket que te garantiza una familia estable y un futuro enfermero 24/7 para cuando estés vieja. No quiero que me malinterpreten, a mí me encantan los niños y en algún momento de mi vida sí soñé con ser mamá, pero traer un ser humano al mundo es una responsabilidad inmensa y, aunque suene trillado, es algo que debes decidir tú, no tus padres, no tu novio, no las personas que tienes a tu alrededor.

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En varias oportunidades en las que he compartido mi opinión acerca de tener hijos, me he dado cuenta de que personas de mi generación concuerdan conmigo, lo que me ha hecho preguntarme: ¿por qué los millennials no quieren tener hijos? ¿Será un tema generacional? 

Remitiéndonos a las cifras de un estudio realizado por Urban Institute, las tasas de natalidad disminuyeron un 15% de 2007 a 2012. Otra investigación realizada por Funcas en 2019 asegura que el 12% de los millennials tiene claro que no tendrán hijos, a diferencia de un 21% que aún no sabe si los tendrá o no. Las razones son mucho más profundas de lo que creemos; no se trata de una tendencia, sino de una generación que realmente se cuestiona lo que implica traer una vida al mundo y responsabilizarse por ella. En orden de importancia, entre esos motivos, encontramos:

La posibilidad de que el planeta se vuelva inhabitable dentro de poco tiempo es real  

El 82% de los millennials, según el estudio de Funcas, está realmente preocupado por el cambio climático. Si no se soluciona esta problemática o se toman acciones para revertir el daño hecho por nosotros mismos, el aumento de la tasa de natalidad significaría más contaminación, por no mencionar el hecho de que estarías trayendo al mundo a un niño que tendrá que enfrentar las consecuencias del cambio climático.

Sueldos mal pagados 

Las cifras indican que al menos el 52% de los millennials —una generación que, además, se preocupa mucho por la desigualdad de ingresos y la distribución de la riqueza— gana un salario que apenas le permite cubrir sus necesidades básicas, y por supuesto que traer un niño al mundo en estas condiciones no está bien.

Sus marcadores de éxito son distintos

Mientras que para generaciones anteriores comprar una casa y tener hijos son indicadores de haber conseguido el éxito, los millennials tienen como prioridad viajar, conocer el mundo y tener un impacto positivo en la sociedad, según un estudio de Deloitte.

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La vida profesional está primero

En un mundo donde las expectativas son cada vez más altas, estar preparados y ser los primeros en todo es clave para quienes pertenecen a esta generación que opta por formarse profesionalmente y obtener mejores trabajos antes de que procrear.

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Tener un hijo duele

Sí, parece broma, pero someterse a un trabajo de parto es una preocupación real para las mujeres de esta generación. La tocofobia es una patología descrita como el miedo asociado al momento de dar a luz, y afecta al 14% de las mujeres jóvenes que no han salido en estado. Aunque no hay datos comparativos, la Asociación Española de Psicología Perinatal estima que esto ha aumentado desde el año 2000 en adelante.

En resumen, estas son solo algunas de las razones por las que una buena parte de los millennials prefiere decirle que no a la paternidad, y las personas deberían aprender a respetar este tipo de decisiones. Concebir a un niño no puede basarse en complacer a los demás o en la visión egoísta de creer que tendrás asegurada tu vejez. Una vida es mucho más que eso. Existen más de 140 millones de niños huérfanos en todo el mundo, y UNICEF estima que aproximadamente diez mil niños son abandonados anualmente. Las razones varían entre los índices de pobreza, la relación entre el niño y la cabeza de familia, y el grado de formación de sus progenitores. Cuestionarnos la maternidad está bien y es algo que más personas deberían hacer para que no se den situaciones tan trágicas como estas. 

Si reproducirte es algo que no deseas hacer hasta que nos aseguremos de que el planeta siga siendo habitable, está bien. Si no estás preparada mental o económicamente, está bien. Si tienes otras metas que te gustaría cumplir primero, está bien. Si simplemente un hijo no es algo que se adapte a los planes de vida que tienes, está bien. Y si, por otro lado, ser madre es tu sueño, eso también está bien. Lo importante es que sepas que no tienes que hacer nada ni sentirte mal por la presión que otros ponen sobre ti y que, para tomar decisiones tan personales, la única persona a la que debes hacerle caso eres tú misma.

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