4 mentiras que me hacen odiar el evangelio del 420

Tengo un problema súper fuerte con los marihuaneros. No el mismo que tiene mi abuela que les dice “¡drogadictos!” con desprecio mientras los mira en la distancia culpándolos de todos los problemas de la humanidad. Siempre trato de abogar por un uso responsable de cualquier droga (excepto la cocaína porque los cocainómanos apestan).

Mi total intolerancia hacia los stoners es porque me han mentido:

Usando la cultura 420 para enmascarar personalidades unidimensionales

Todos conocemos a alguien que pareciera estar aferrándose con todo su ser a una característica específica con la que quiere ser asociado por siempre y para siempre. Puede ser alguien que se esfuerza por mencionar que es la persona más fitness del planeta y que nadie jamás ha sido tan fit desde que se inventaron los cuerpos. O el tipo que quiere que todos sepamos que siempre está de fiesta y es básicamente la reencarnación de Dionisio.

Pero también puede ser el stoner incapaz de decir una sola palabra que no esté relacionada con fumar weed. Todo lo que sale de la boca de esta persona está absurdamente relacionado con la marihuana. Preguntarle cómo está es darle una excusa para que te diga su nivel de intoxicación, absolutamente todos sus cuentos empiezan innecesariamente con “…Entonces estaba yendo a comprar…”, y ninguno de sus chistes es sobre algo más aparte de las consecuencias de fumar weed. Porque es un stoner, bro, y no se avergüenza de serlo lo que significa que cada vez que le hables tienes que estar consciente de que la marihuana existe en el mundo y es súper genial.

Alegando que son “chill” pero moviéndose más que un candy raver promedio

Yo soy súper floja. Sería feliz si todo el mundo estuviese hecho de escaleras eléctricas hacía las cuales pudiese arrastrarme, y colinitas de grama de las cuales pudiese rodar. Me molesta tener que apurarme y tener que moverme demasiado de un lugar a otro por razones arbitrarias.

El estereotipo del marihuanero es un tipo súper relajado y tranquilo hablando sobre algo que nadie entiende, pero es completamente falso. Pasa una semana con un stoner y vas a sentir que estás con un niño hiper cafeinado que constantemente te hace moverte de un lugar a otro. No hay nadie más nervioso y anti chill que un stoner porque cada cierto tiempo tiene que salir a conseguir más weed y los dealers son notoriamente fastidiosos, tienes que llegarles a una hora en específico y aparecer en una esquina en específica y verificar que no esté pasando nada raro y que mercurio esté en acuario y ya de tan sólo pensar en eso me cansé. Es demasiado esfuerzo.

Y ok, digamos que estás con un stoner de alto presupuesto que siembra su propia marihuana o tiene suficiente dinero como para sólo comprar una vez al mes todo lo que va a consumir. Aún no estás a salvo. Sí, no vas a tener que hacer el ritual del dealer, pero vas a tener que hacer el ritual de “acompáñame a ver dónde le puedo sacar dos”, el cual es aún más fastidioso. Sobre todo porque el momento en el que le quieren sacar dos siempre es cuando te sentaste cómoda con una birra y no tienes intenciones de moverte durante los próximos 140 años.

Haciendo acrobacias de lógica para justificar su consumo

Hay algo que hay que aceptar sobre el consumo de cualquier droga: Si estás usando una droga, estás drogándote. Eso no te hace automáticamente drogodependiente y no significa que estás haciendo algo terrible y espantoso.

Casi todo es droga, incluyendo el café, las aspirinas, el alcohol, y Game of Thrones.

El stoner promedio parece pasar más tiempo tratando de hacer ver su consumo como algo “espiritual” y “elevado” o “justificado”, y personalmente creo que tal vez deberían gastar la misma cantidad de energía promoviendo el uso responsable de drogas o normalizando el consumo. Escuchar una y otra vez como lo hacen “para relajarse” o “sólo para dormir” los hace ver como si estuviesen en completa negación.

Diciendo que toda la marihuana en la vida, es 100% segura

Cosa de la que no podemos estar 100% seguros a menos que estemos hablando de algo sembrado en casa o de algo vendido en un país en el que es legal y regulado.

Veámoslo así: La marihuana que se vende en países en los que es ilegal, sale de un campo de marihuana financiado por un dealer. Ese dealer no está en la lucha por la reivindicación de la marihuana sino en la lucha por la reivindicación de su derecho a comprarse una mansión hecha de oro. Con esto quiero decir que el tipo va a poner todos los pesticidas y químicos que estimulan el crecimiento que le de la gana. A él no le importa que “sea natural”, los dealers ilegales no tienen un código ético de siembra.

Eso sin contar el hecho de que tu mata súper sana y natural probablemente estuvo en los genitales sudorosos de alguien antes de llegar a ti. 

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