Y también nos masturbamos

De verdad, para escándalo de muchas personas vamos a hablar de sexo. En específico de mujeres masturbándose.

Porque te da pena tan solo pronunciar la palabra en público, porque no quieres admitir que lo haces, porque no piensas que es correcto y porque piensas que esas no son cosas que deben hacer “las niñas de su casa”.

¡O mejor aún!

Porque lo haces y no tienes problema en gritar a los cuatro vientos que como los niños, tú también te tocas.

Sea cual sea tu posición ante esta todavia (lamentablemente) polémica sexual, la realidad es que sentimos la necesidad de tratar el tema porque el problema, en parte, es que no se habla mucho de él.

Así que hablemos.

Si tienes el “coraje” de permitir que el historial de tu buscador de internet quede grabado con la frase “masturbación femenina” encontrarás varios artículos que señalen los beneficios de la práctica, así como las maneras más efectivas de asegurar el placer mientras lo haces.

Dildos, masajeadores, consejos de sexólogas, ideas de fantasías sexuales, la parte positiva e incluso intentar desmentir los mitos alrededor de la masturbación, rebotan en la pantalla de la computadora mientras husmeas por revistas de mujeres para informarte del tema.

Pareciera que detrás de las revistas femeninas hay un arsenal de mujeres que necesita urgentemente que nos libremos de los grilletes de la virtual esclavitud sexual y que nos permitamos tener riendas de la misma.

Tratando de convencer con experiencias personales y anécdotas de personas anónimas, una línea editorial bastante común entre revistas como Cosmopolitan, Women’s Health, Refinery29 y casi cualquier otra revista que se te ocurra, trata de romper el tabú que existe con la masturbación en las mujeres.

Y así empiezan sus artículos, mencionando la palabra “tabú” con toda la tilde de secreto y prohibido que la palabra permite. Ese es el problema principal para todas las escritoras de estas magno revistas, que a pesar de que cada vez más personas practiquen la masturbación (tanto hombres como mujeres), mencionar el tema sigue provocando vergüenza y hasta incomodidad.

Richard Michod, profesor del Departamento de Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Arizona resalta que: 

“Tener sexo es natural. Hablar de ello no. Eso es un problema evolutivo”.

Y así con tener el respaldo de personas que dicen que la masturbación femenina es buena, poco a poco la perspectiva sobre el tema va mutando a medida que lees.

Es como si sin el apoyo de doctores con PHd, especialistas en sexo o historiadores, no pudiésemos todavía concebir en nuestras cabezas que el sexo con uno mismo no es malo.

La cultura occidental nos ha llevado a creer que la masturbación es solo para niños, en especial aquellos demasiado cachondos que contemplarían la idea de darse placer con un pie recién horneado y hacer una película de ello.

Cuando damos por sentado que los niños jóvenes se masturban porque “es una necesidad”, al mismo tiempo hemos condenado a las niñas que con la misma edad se han masturbado.

En términos básicos, los niños y adolescentes tienen permiso, pero tú no.

Cargamos con este paradigma a nuestra adultez y nos involucramos en relaciones sexuales sin siquiera conocer la primera cosa de nuestro propio órgano sexual. Está ahí abajo y tan olvidado como la forma correcta de dividir sin ayuda de una calculadora.

Muy pobre y limitada información sobre el tema demuestra que a pesar de esto, en Estados Unidos más del 60% de las mujeres mayores de 18 años se han masturbado. El hecho de que tan solo hayan llegado a esta cifra es increíble considerando que la mayoría de las mujeres que se tocan suelen mentir al respecto.

Esta información por cierto, es la más utilizada en los artículos y se remonta a un estudio de la Universidad de Indiana de hace 8 años. De esta forma demostrando que realmente hay poca data dura del tema. A diferencia de la masturbación masculina, tópico que cuenta con innumerables estudios, si googleas “mujer + masturbación” la probabilidad de encontrarte con el lado pornográfico de el internet es alto.

Y esa cifra te la doy yo sin mucho estudio.

«Aun cuando la visibilización de los derechos sexuales de la mujer es cada vez mayor, también existen hombres y mujeres que bajo la visión machista sentencian y señalan las manifestaciones del placer femenino con una amplia lista de adjetivos: busconas, salidas…» le cuenta la sexóloga venezolana Michela Guarente a BBC para un artículo sobre el tema.

Basta solo decir “Sí, yo me masturbo” para sonrojar rostros, recibir críticas mentales por conductas inapropiadas o una mirada comprometedora como si eso significara que se es más aventurera en la cama.

Cuando lo cierto es que la visión conservadora de la masturbación femenina nos ha llevado incluso a tergiversar el significado de la palabra “ninfómana”.

Beneficios para el cutis, disminución al riesgo del cáncer, liberación de estrés, rejuvenecimiento de la vagina, mejor capacidad de conciliar sueño, mejoras en el humor y hasta confianza juegan para el bando positivo de la masturbación femenina.

Como si realmente necesitaras excusas para un buen orgasmo.

Dentro de los aspectos negativos tenemos:

*Inserte aquí algo porque no hay ABSOLUTAMETE nada clínicamente negativo con masturbarse*

Nadie debería forzar a nadie a aceptar una idea ni a probar algo nuevo. Pero hablando claro, si te dicen que el helado es ta bueno como te cuentan, ¿de verdad no vas a querer probarlo?

Intenta decir la próxima vez que tengas chance que te masturbas. Tal vez los tabúes se rompen un grupo escandalizado a la vez.

Luego admite que has estado en un grupo satánico y compara reacciones.

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