Aceptémoslo, para todo lo que decimos ya hay un ‘sticker’

Y si no lo hay, lo puedes crear tú mismo

Amo los stickers. Amo usar stickers y no hay ninguna conversación de más de cinco minutos en la que no envíe al menos uno. La facilidad con la que mis interlocutores y yo podemos comprender una sola imagen de la misma manera y además utilizarla de tantas formas distintas para sustituir, resumir o potenciar una idea o un sentimiento es algo que en nuestro mundo 2.0 ya damos por sentado. Los stickers están tan arraigados en nuestro sistema que podemos tener conversaciones enteras solo con ellos, incluso hemos ido dejando de lado los memes y los emojis, pero, ¿cómo llegamos allí? ¿Cuál es nuestra fascinación por los stickers?

stickers

Los stickers, como instrumento de comunicación visual, nos permiten transmitir una mayor cantidad de información y esto tiene que ver con un aspecto histórico. Inicialmente, las primeras formas de lenguaje corresponden a meros sonidos que luego se manifestaron en signos. Los primeros de estos fueron representaciones pictóricas de la realidad, como las pinturas rupestres. Posteriormente, se crearon sistemas más complejos que mezclaban la imagen visual con sonidos y palabras a través de dibujos, como es el caso de los jeroglíficos egipcios.

Los sistemas de signos iconográficos, al estar representados por ideogramas, constituyen uno de los primeros antecedentes de la comunicación visual. La mecánica detrás de estos sistemas consiste en que los signos representan una idea simple y se pueden combinar para dar origen a significados más complejos. Esto evolucionó al lenguaje escrito que conocemos, pero las nuevas tecnologías nos han devuelto a las imágenes.

lenguaje iconográfico
Lenguaje cuneiforme, ejemplo de lenguaje iconográfico
Getty Images

La imagen como apoyo a lo escrito en el mundo digital

En nuestra era digital, la inmediatez e instantaneidad son clave en las comunicaciones. Los emojis fueron los primeros símbolos gráficos que se utilizaron para describir emociones que las palabras por sí solas no expresaban con claridad. Más que sustituir, los emojis acompañan al lenguaje escrito, realzando matices en las conversaciones.

Pero los stickers no son emojis, estos tienen una interpretación completamente diferente. Los stickers, al fusionar imágenes con texto en algunos casos, crean una unidad semántica que transmite más información que una simple foto o emoji, semejante a los ideogramas antiguos.

via GIPHY

Al mismo tiempo, los stickers tienen significados más profundos porque, en su mayoría, requieren de un contexto más complejo para ser utilizados y comprendidos. Las referencias que tenemos del uso de memes y videos virales que forman parte de la cultura popular alimentan el marco común gracias al cual podemos entender un solo sticker de la misma forma la mayoría de las veces. 

Sin embargo, la imagen y la experiencia que se tiene al verla son dos cosas distintas. A finales de siglo XX, el Grupo µ estudió la relación que había entre estos dos elementos, concluyendo que la experiencia, es decir, todo el proceso de construcciones mentales y percepciones arbitrarias para crear un sentido completo de la imagen, es una cuestión individual, por lo que el significado que le damos a un sticker puede cambiar completamente dependiendo del contexto.

Los stickers, a diferencia de los emojis, como unidades más complejas, también pueden ser comprendidos de manera distinta dependiendo del contexto en el que se utilicen. Mientras un emoji de cara sonriente tendría a lo sumo dos significados posibles —felicidad genuina y felicidad sarcástica—, un chihuahua de ojos desorbitados y con la lengua afuera puede expresar incomodidad, sarcasmo, molestia, duda, etc.

stickers
Vice

Este es el caso de, por ejemplo, el podcast Escuela de Nada o la cuenta de Instagram Perreo en frases, cuyos videos y publicaciones han dado paso a la creación de stickers personalizados que pueden ser entendidos por la mayoría de la comunidad hispanohablante gracias a su alto grado de exposición, en el caso del primero, y a su uso de referencias comunes del reguetón, en el segundo.

¿Evolución o involución del lenguaje?

“Yo uso stickers porque es más fácil y rápido que escribir”, es la respuesta que la mayoría de las personas dan cuando se les pregunta por qué los usan. Pero más allá de que sean una forma de hacer más divertidas las conversaciones, también levantan de alguna forma un temor a perder la formalidad de la escritura. Si antes nos preocupábamos por las excesivas abreviaturas en los mensajes de texto, esta inquietud se intensifica con el uso de stickers.

El lenguaje se transforma con el tiempo, pues los signos adquieren distintos significados y siempre aparecen otros símbolos para representar ideas, esto es inevitable. Esto, sin embargo, no significa que reemplazarán completamente al lenguaje escrito, pues se trata de un sistema de códigos diferentes. En todo caso, las investigaciones que se han realizado sobre el uso de emojis en la sociedad los describen como un simple acompañante del mensaje escrito, y los stickers van por el mismo camino.

Así como los stickers tienen una variedad de significados intrínsecos, la experiencia que se tiene al recibirlos multiplica la forma de interpretarlos, por lo que siempre será necesario un contexto escrito para enmarcar la imagen, aunque creamos que esta lo dice todo.

Es un poco temprano para determinar científicamente si se trata de evolución o involución, después de todo, semióticos y expertos en lenguaje siguen estudiando el impacto de los memes y los emojis, antes que los stickers, que son un fenómeno más reciente. Lo que sí tenemos claro es que es inevitable que el lenguaje avance y, aunque a simple vista no estemos lejos de ello, es muy poco probable que volvamos a un sistema tan antiguo como la escritura en jeroglíficos, así que, mientras no escriban “haiga” ni “hubieron”, usen todos los stickers que quieran. 

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