Las abuelas no siempre nos ayudan en el amor pero nunca fallan en la belleza

Las abuelas no siempre nos ayudan en el amor pero nunca fallan en la belleza

Si de algo podemos estar seguras es que nuestras abuelas tienen el conocimiento universal de todas las curas y dichas de la vida. Desde mal de amores hasta cómo quitarte las estrías del cuerpo. Ellas saben de absolutamente todo, pero como todo tiene un precio lo único de lo que les gusta hablarnos es de lo groseras que somos y de lo equivocada que estamos por hacernos novias de tipos con tatuajes, o peor: de hacernos uno nosotras.

Pero dentro de su infinito mar de sabiduría y sermones llenos de amor, pudimos sacar todos esos consejos para la belleza eterna, que no necesariamente nos harán jóvenes por siempre, pero sí nos permitirá lucir así por más tiempo. Sus trucos pueden ser los mismos de la reina Elizabeth, o incluso pudo haber sido invención de Cleopatra, no importa de dónde hayan venido porque si llegan a nuestros oídos hoy en día es porque funcionaron.

Y aceptémoslo, ¿qué suena más romántico y sofisticado?, ¿bañarse con agua de rosas o comprar un gel de baño en la farmacia? Gracias, abuelas, por no dejarnos perder el glamour en tiempos de selfies.

La abuela dice:

“Gotas de aceite de almendras en las cutículas works wonders para las manos y pies”.

Más o menos por qué: El aceite de almendras tiene gran contenido de ácidos grasos lo que ayuda a que tu piel no se vea como el suelo seco y desierto de África. Su principal beneficio es la hidratación que le proporciona a tu piel, además de ser súper económico y no requiere que se usa en cantidades monstruosas.

“Compresas de agua helada para los ojos. No sé si sirve pero psicológicamente te hace sentir más ‘spa like’”.

Más o menos por qué: El hielo es desinflamatorio natural y literal no te cuesta ni dos bolívares devaluados. Esto es tremendo truco para cuando te levantas por las mañanas y parece que te hubiesen caído a golpes en el sueño por lo infladas que están tus ojeras y párpados. 10 minutos y estás ready.

“Ponte crema diariamente en el cuello, es lo primero que se arruga”.

Más o menos por qué: Porque eres humana y tu piel eventualmente se estirará y te saldrán líneas de expresión, pues no solo aparecen en el rostro. Mientras más te hidrates esa zona de la piel, que es una de las que más muestras, más durará la elasticidad de la piel.

“Lavarte la cara con agua de arroz te hace maravillas en el cutis”.

Más o menos por qué: El agua de arroz ha sido el secreto de las mujeres asiáticas desde hace siglos, lo han utilizado como tónico facial y garantizan una piel de porcelana suave, libre de impurezas y de poros minimizados. El truco está en el agua que surge del lavado del arroz con el que puedes impregnar un algodón y utilizarlo en las noches.

“También ponte crema en las manos a cada rato. Mi abuela tiene que si 82 y todo el mundo piensa que tiene que si 60”.

Más o menos por qué: una vez más, la hidratación es clave para mantener la elasticidad y composición de la piel. Mi abuela siempre dice que una mujer son sus manos, así que lo primero que tienes que cuidar, además de tus gustos en pareja y en comida, son tus manos. No solo tiene que ser crema, muchas recomiendan también el aceite de almendras, de coco y de ricino.

“Echarle cebolla al shampoo”.

Más o menos por qué: la cebolla es rica en azufre, y esto ayuda a la producción de colágeno en los tejidos por que lo hace que el cabello crezca con mayor rapidez y abundancia. Tranquila que no te quedará el cabello oliendo a mal aliento de mañana, solo tienes que picar pequeñas cantidades y ponerlo dentro de tu shampoo.

“El aceite de ricino es bendito: te lo echas en el cuero cabelludo y haces masajes circulares, luego te lavas el cabello. Eso te lo hidrata y hace que te crezca de coñ*zo”.

Más o menos por qué: el aceite de ricino, al igual que el aceite de almendras, es rico en ácidos grasos pero también está lleno de propiedades antibacterianas como el omega 9 que se vuelven unas salvadoras en cuanto a cuidado capilar se trata. En especial porque estimulan los poros y los folículos, nutriendo el cabello y haciéndolo crecer como una princesa de Disney.

Y tú, ¿qué consejo de la abuela no pelas?