La verdad sobre la higiene vaginal

Es hora de aclararla

Muchas veces escuchamos o leemos lo que se supone que es la higiene vaginal ideal. Unas mujeres se lavan religiosamente de una manera específica; otras dejan tranquila a su “tierra sagrada” y solo le echan agua filtrada, pero limpian a mano y a máquina su ropa interior; y está el otro grupo, que hace las dos cosas por si acaso.

El cuidado de nuestra amiga allá abajo no solo se limita a eso. Hay que pensar en los momentos del mes, los de pasión, los productos que se debe o no usar, entre otras cosas. No es una ciencia oculta, pero sí es confuso cuando alguien te aconseja algo distinto a lo que te han venido diciendo toda tu vida.

Por eso, decidí acudir a las ciencias que más nos entienden como mujer: la ginecología y, por supuesto, la sexología. En esto me iluminarán con su sabiduría la sexóloga Ysabel Velásquez y la ginecóloga María Eugenia Zeppenfeldt.

La Dra. María Eugenia Zeppenfeldt Valero es especialista en ginecología y obstetricia, y tiene una subespecialidad en reproducción humana. Ysabel Velásquez no solo se especializa en sexología, sino que también es comunicadora social, life coach y autora de un libro titulado En femenino. Por suerte, ambas accedieron a una entrevista sobre aquel maravilloso mundo del cual no hemos escuchado lo suficiente: el de la higiene vaginal.

Una vez leí que la vagina ‘se lava sola’, ¿qué significa eso?

Ysabel Velásquez: Sí es cierto, pero es importante aclarar que la vagina es SOLO el canal vaginal, mientras que nuestros genitales externos —es decir, la vulva, que consta del monte de venus (donde crecen los vellos), los labios mayores, los labios menores y el clítoris— sí requieren de limpieza. Se recomienda lavar con un jabón neutro y retirar la grasa blanca, conocida como esmegma, que se acumula en los pliegues. El canal vaginal no requiere de limpieza para eliminar restos de semen o de menstruación, eso lo hace por sí mismo, por eso decimos que la vagina se lava sola.

María Eugenia Zeppenfeldt Valero: La vagina tiene sus mecanismos naturales de limpieza y esto se debe a que en su interior podemos conseguir un conjunto de microorganismos, conocidos como microbiota vaginal, que mantienen un equilibrio adecuado para evitar infecciones. Esta microbiota puede cambiar su composición y pH, variando a lo largo de los años y por otros factores medioambientales y conductuales, como las relaciones sexuales o la higiene vaginal, entre otros hábitos. Dada la función de estos microorganismos, no es necesario ni conveniente limpiar el área interior de los genitales, es decir, la vagina. Normalmente esta se asea por sí misma ya que sus paredes producen un flujo característico que las limpia y transporta las células muertas y otros microorganismos fuera del organismo.

¿Qué son las ‘duchas vaginales’?

Ysabel Velásquez: Las duchas vaginales son lavados preparados que se introducen por el canal vaginal a través de un dispositivo tipo cánula con la idea de limpiar la zona. Su uso se remonta a la antigüedad, cuando en Grecia y Roma  surgió la idea de eliminar el semen como método anticonceptivo. Luego, en la Edad Media, estas duchas se popularizaron y les añadieron hierbas que muchos creían que tenían propiedades astringentes. Su uso anticonceptivo es totalmente ineficaz. Sin embargo, todavía muchas mujeres creen que tienen rasgos limpiadores. Las que se consiguen actualmente por lo general tienen vinagre, pues el pH de la vagina es ácido. Su uso hoy en día está contraindicado porque barren la flora bacteriana vaginal, que consiste en bacterias que protegen la zona de infecciones naturalmente.

María Eugenia Zeppenfeldt Valero: Las duchas o lavados vaginales consisten en colocar agua u otras mezclas de soluciones antisépticas preparadas con bicarbonato de sodio, yodo, jabones o incluso hasta vinagre en el interior de la vagina. Estas mezclas vienen en envases parecidos a una botella o bolsa, y se colocan dentro de la vagina mediante un pico o tubo. Todavía es común conseguirlas en farmacias a pesar de que su uso no es recomendado. En el pasado se pensaba que las duchas vaginales permitían tener una mayor limpieza; sin embargo, con los años se ha demostrado que podrían traer problemas para la salud sexual y reproductiva de la mujer. El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) recomienda evitar esta práctica, ya que desequilibra el balance de bacterias en la vagina y puede alterar la acidez del tracto genital, lo cual, aumenta el riesgo de contraer infecciones.

Hay videos que sugieren lavar los genitales externos con mucho jabón, pero también he leído que es mejor echarles agua y ya. ¿Qué recomiendan?

Ysabel Velásquez: Lo mejor es lavarla con un jabón neutro (pH 5.5 o Syndet) sin fragancias artificiales ni colorantes. Esto debe realizarse una vez al día, durante el baño diario, no más. Ese jabón neutro es líquido y puede estar etiquetado como íntimo o no, es un tema de mercadeo.

María Eugenia Zeppenfeldt Valero: Aunque la vagina tiene mecanismos de limpieza propios, los genitales externos deben lavarse y lo que se recomienda utilizar es solo agua limpia. Los jabones de uso convencional que utilizamos para nuestro cuerpo tienen un pH que no es el adecuado para esas partes delicadas y, por esta razón, se deben utilizar solo jabones de uso íntimo para la vagina, ya que estos contienen un pH neutro. Las mujeres que así lo prefieran pueden utilizar estos jabones y aquellas que no lo tengan a su disposición o cuyas reacciones a este sean desfavorables, pueden utilizar agua limpia, que también garantiza excelentes resultados. También es importante mencionar que nuestra zona íntima debe lavarse de adelante hacia atrás, nunca al contrario, pues podríamos traer gérmenes de la zona anal hacia ella. Debemos hacer lo mismo a la hora de secarnos, asegurándonos de que la zona no quede mojada y usando una toalla limpia cada vez. De igual forma, esta pauta de limpieza de adelante hacia atrás es la que tenemos que usar cuando vayamos al baño.

En cuanto a los tampones, toallas sanitarias y copas menstruales, ¿cuál es el método más conveniente? Y también, ¿cuál es el tiempo ideal para cambiarse?

Ysabel Velásquez: Los tampones no pueden pasar más de ocho horas en el interior, pues nos exponemos a un shock tóxico. La copa menstrual requiere entrenamiento, manos limpias y esterilización para ser usada correctamente. De lo contrario, estaríamos introduciendo bacterias en nuestro interior. Es importante retirarla y lavarla en un tiempo no mayor a cuatro horas. La toalla sanitaria se llena de bacterias cuando la toca el aire, así que lo ideal es cambiarla cada vez que vamos a orinar, así esta no esté muy manchada, en un estimado de no más de tres horas. Los protectores diarios deben ser usados solo cuando hay flujo, al final de la regla, por ejemplo, y deben ser cambiados cada dos horas máximo. Debemos evitar que se humedezcan mucho y optar por aquellos “respirables” que no tienen plástico donde se adhieren a la ropa interior, y no por esos con olores artificiales o versión “desodorante” porque esos perfumes afectan el equilibrio bacteriano natural.

María Eugenia Zeppenfeldt Valero: Indudablemente existen diferencias entre estos tres métodos y podríamos dividirlas en: comodidad, salud, economía y ecología. En cuanto a comodidad y salud, la copa y la toalla son los más aceptados. Sin embargo, el tampón sí tiene una ventaja y es que te permite hacer deporte con más comodidad. Si hablamos de economía, los más asequibles son las copas, seguidas de las toallas y por último, de los tampones. Desde el punto de vista ecológico, la copa menstrual es reutilizable y, por esta razón, más verde. Desde mi punto de vista como ginecóloga, las mujeres pueden utilizar cualquier método siempre y cuando se sientan cómodas y este no afecte su higiene vaginal. Con respecto a los tampones y las toallas sanitarias, no importa si tu flujo es poco, moderado o abundante, se recomienda cambiarlos aproximadamente cada cuatro horas.

¿La ropa interior tiene que tener una técnica de lavado específica para mejorar la higiene vaginal?

Ysabel Velásquez: En la lavadora o a mano es suficiente, pero siempre se recomienda que el jabón sea neutro, sin perfume.

María Eugenia Zeppenfeldt Valero: La ropa interior se puede lavar a mano o en la lavadora, pero siguiendo las siguientes recomendaciones: si se trata de prendas delicadas,  a mano puede ser la mejor opción, siempre y cuando la limpieza se haga meticulosamente para evitar dejar rastros de detergente o materia fecal. Se debería utilizar agua tibia o caliente al principio y enjuagar luego con agua fría. Si usas la lavadora considera que la temperatura del agua debe ser de al menos 60°C para poder combatir las bacterias, ya que el agua fría no elimina microorganismos; si no quieres meter tus prendas en agua caliente, puedes usar un blanqueador de oxígeno. Lava tu ropa interior en una tanda aparte para evitar el contagio de gérmenes a otras prendas. Opta por un ciclo delicado y con doble enjuague. Usa un jabón neutral y no utilices secadora, pues propagarás las bacterias.

¿Cuál es la mejor explicación para el beneficio de ir al baño después de haber tenido relaciones sexuales?

Ysabel Velásquez: El roce de la actividad sexual hace que algunas bacterias penetren a través de nuestra uretra. Si hay orina acumulada, estas bacterias pueden generar una infección urinaria, por ello lo ideal es hacer pipí antes y después de tener relaciones sexuales como medida preventiva.

María Eugenia Zeppenfeldt Valero: Es una técnica  beneficiosa tanto para la mujer como para el hombre debido a que orinar favorece la eliminación o el barrido de las bacterias con las que se haya podido tener contacto durante el acto sexual.

¿Los rumores sobre la cualidad milagrosa del jugo de arándanos son ciertos? ¿Benefician la salud de la vagina y mejoran el sabor de la lubricación en momentos de excitación?

Ysabel Velásquez: Milagroso no hay nada. Sí hay cierta evidencia científica de que los arándanos ayudan a evitar infecciones urinarias y mantienen los hongos que naturalmente están en la vagina bajo control. Se trata de la Candida albicans, que cuando prolifera en exceso produce candidiasis, la cual  genera un flujo desagradable y requiere de antimicóticos. Con respecto al tema de la lubricación no hay evidencias.

¿Hay algo más que quisieras agregar sobre este tema?

Ysabel Velásquez: Evitar la ropa interior de nylon o lycra, pues estos tejidos son muy calientes y en ellos las bacterias pueden reproducirse con mayor facilidad. Es mejor optar por ropa interior de algodón. También es conveniente usar las panties tipo “hilo dental” solo en ocasiones puntuales, pues la porción de tela que queda en contacto con el ano actúa como un canal que lleva las bacterias hacia la zona vaginal.

María Eugenia Zeppenfeldt Valero: Quisiera agregar lo siguiente: la causa más frecuente por la cual asisten las mujeres al ginecólogo son las infecciones vaginales o vulvovaginitis. Aunque muchas mujeres padecen de estas infecciones durante su vida reproductiva, es importante entender que si llegas a tener más de tres episodios de infecciones vaginales durante un año, debes asistir a tu médico para que te ayude a evitar las recurrencias. Igualmente es muy importante que se informen acerca de las infecciones de transmisión sexual, muy frecuentes hoy en día, puesto que muchas de ellas no producen síntomas y la única forma de hacer un diagnóstico y tratamiento temprano es acudir a un especialista por lo menos una vez al año para evitar consecuencias mayores para tu organismo, las cuales pueden incluir infertilidad o cáncer.

Creo que más de una aprendió algo hoy gracias a estas dos mujeres estupendas. Ya saben, usen sus hilos sabiamente y no exageren tanto con la limpieza, una vez al día es suficiente.

Pueden encontrar más del trabajo de Ysabel Velásquez en su blog e Instagram. En el caso de la Dra. María Eugenia Zeppenfeldt, puedes buscarla por medio de sus consultas online.

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