Por qué la universidad no te enseña a pensar - The Amaranta

Por qué la universidad no te enseña a pensar

He escuchado muchas veces que la universidad no te enseña a hacer nada, sino a pensar. Es decir, pensar como abogado, como psicólogo, como comunicador social y demás. Saber hacer las cosas viene después, cuando llegas a un trabajo y te das cuenta de que no aprendiste nada en cuatro o más años de educación sobrevalorada.

Creo que hay algo de verdad en el concepto de aprender a razonar como tu profesión lo requiere, pero considero que el sistema educativo occidental impide que esto realmente suceda.

El problema fundamental está en el método

Seguramente puedes ubicar varias veces en las que una clase empezó con el nombre del tema de ese día y lo que le siguió fue una hora y media de parloteo y ejemplos sobre la lección, paso por paso. De esta manera, te enseñan una forma de hacer la tarea a la que el profesor y la institución se suscriben y voilà: sabes sumar, restar, multiplicar, dividir, etcétera.

Estoy segura de que también recuerdas haber resuelto un examen como si estuvieras en fuego si estudiaste lo que te enseñaron al pelo. Sin embargo, creo que quizá podrías estar familiarizada con una situación en la cual quedaste en blanco luego de que, hablando sobre el tema del examen, te preguntaran sobre algún aspecto que no estaba en la prueba. En casos como estos, hay quienes simplemente quieren pretender saber algo, repitiendo como un loro las palabras del profesor sin realmente entender lo que se les enseñó o manejar el contenido.

Esto sucede porque el método que propone el sistema educativo no te hace preguntarte cómo resolverías un problema con el fin de hacerte razonar sino que te presenta directamente qué es lo que se tiene que hacer para solventarlo. Por eso, a la hora de enfrentarnos a un obstáculo lo más probable es que queramos aplicar la fórmula que nos enseñaron sin pensar en otras vías de solución. Esto no solo hace que seamos profesionales limitados, sino que tiende a ocasionar que los estudiantes se frustren al no conseguir respuestas rápidas a problemas complicados o piensen que simplemente no son buenos en alguna materia. 

La propuesta de Dan Finkel

Dan Finkel, el fundador y director de Operaciones Matemáticas por Amor (Operations of Math for Love), se dio cuenta durante su doctorado en la Universidad de Washington del problema que hay con el sistema académico occidental y desarrolló un método para propiciar la educación y evitar la desmotivación en estudiantes, especialmente en el área de las matemáticas.

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El método propuesto sigue estos cinco principios:

1. Comienza con una pregunta

“La típica clase de matemáticas comienza con respuestas y nunca llega a una verdadera pregunta”, dice Finkel en su TED Talk. La idea aquí es que los profesores busquen estimular a los alumnos, empezando un debate sobre cómo responder la pregunta. 

2. Los estudiantes necesitan tiempo para esforzarse

No se trata de decir que sí al primero que diga lo que está en la mente del profesor o plantee una manera en la que se podría resolver correctamente. Se debe dedicar tiempo a pensar en la respuesta, aunque esto implique quedarnos trancados y seguir pensando. Para la matemática en particular y para otras áreas de la vida, ser perseverante y tenaz es clave. 

3. El profesor no debe ser la hoja de respuestas

De nuevo, no se debe decir que sí y listo. Se debe recibir todas las respuestas, buenas y malas, e incluirlas en la discusión para que haya una comprensión real de por qué algunas técnicas son correctas y otras no. Además, muchos de los hallazgos académicos vienen de entretener ideas que parecen imposibles. 

4. Decir que sí a las ideas de los estudiantes

Siguiendo el hilo de lo anterior, decir que sí a las ideas que proponen los alumnos es clave para incentivar la participación, la creatividad y el pensamiento. No se trata de afirmar que todas las ideas son correctas, sino de crear un espacio de debate en el que se llegue en conjunto a una solución viable. 

5. Juega

Es cuestión de pensar en escenarios posibles, jugar con las posibilidades, hacer la clase interactiva y demostrar que no hay una respuesta correcta, sino muchas y que la clave está en jugar con la manera de buscar el resultado.

Sócrates tuvo razón todo este tiempo

Hoy en día se intenta dividir todo en pequeñas porciones digeribles para los alumnos, a quienes se les dan las respuestas en una bandeja sin incentivar su pensamiento. El sistema educativo más nutritivo viene de la Antigua Grecia y eso es lo que intenta traer Dan Finkel de nuevo a las aulas, decorándolas con un poco de mayéutica socrática para permitir que los alumnos piensen y razonen. 

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Lo positivo de todo esto es que ya eres consciente del daño que ha infligido el sistema educativo en ti. Sin embargo, de ahora en adelante está en ti el querer pensar, aprender más allá de lo que te enseñan, buscar los distintos caminos a Roma y no conformarte con la primera respuesta buena que se te ocurra.

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