La reivindicación del pelo afro para celebrar la belleza - The Amaranta

La reivindicación del pelo afro para celebrar la belleza de las mujeres negras

El pelo es nuestro complemento más valioso: lo podemos cortar, recoger, dejar largo, cambiar de color cuantas veces nos provoque y ponerle accesorios de todo de tipo. Claro que todo es posible cuando tienes una melena manejable, pero cuando esta es ensortijada, la situación se complica.

Cuando era niña odiaba tener el pelo enrulado. Toda mi familia materna es de pelo lacio y de piel blanca, y por el contrario, mi familia paterna es negra y con pelo afro. Yo quería ser como mi mamá y tener su “pelo lindo”, algo que le decía todo el tiempo y que ella, como buena madre, negaba, contestándome que mi pelo era mucho más bonito y que ella desearía tener el mío.

Ir al colegio significaba levantarme más temprano para peinarme y que todo quedara intacto, cosa que, claro está, no pasaba. Como es de esperarse, ir a clases también significaba lidiar con niños que me decían aquella frase que todas las personas de pelo rizado detestamos escuchar: “tienes el pelo malo”. Esas palabras nos crean una inseguridad inmensa respecto a cómo lucimos. En mi caso, me obsesioné con ocultar mi pelo desde muy pequeña.

Solía trenzar mis rizos cuando era niña, pues solo así lograba que no se me escaparan pelitos necios, o por lo menos no tantos. Trenzas desde la raíz hasta las puntas, dos colitas o la típica cola apretada con mucho gel y su respectiva trenza al final. Evitaba a toda costa soltarme el pelo, a menos que me asegurara, aplicando todo el fijador posible, de que durante el día este sería obediente.

Al crecer convencí a mi mamá de someterme a un tratamiento para alisarme el pelo por primera vez y así fui uno tras otro hasta eliminar cualquier rastro de onda hasta el sol de hoy, porque la verdad es que siempre me sentí avergonzada de lucir así.

Hace poco una pariente paterna le entregó a mi mamá una fotografía de mi abuela. Todos nuestros conocidos, desde que tengo memoria, me han dicho que parezco una versión más joven de la señora María de Toro, pero con el pelo lacio debido a todos los tratamientos previos. A pesar de que siempre escuché su nombre, nunca conocí ni supe cómo lucía mi abuela. Por eso, cuando finalmente vi la foto, pude apreciar quién era: una mujer negra que llevaba su pelo afro con orgullo. Así era ella.

pelo afro bebé
Izquierda: María de Toro en 1985. Derecha: Katherine Toro en 1996

No es inusual que en las familias de color se les diga a las mujeres: “Búscate a un hombre blanco, con el pelo liso, porque a ellos les gustan las negras y hay que mejorar la raza”, una frase terrible que incluso he escuchado en mi propia casa. Por esa razón, la discriminación hacia la mujer negra por su pelo afro ha sido el mayor verdugo de su propia imagen y ha hecho que muchas, como yo, se sometan a una serie de procesos químicos a lo largo de su vida para poder adaptarse a un estándar de belleza.

Cheryl Thompson, periodista de investigación, argumenta en su publicación Black Women, Beauty, and Hair as a Matter of Being que el pelo afro tiene cualidades emotivas que se asocian con las experiencias de vida de las mujeres negras.

El pelo afro en la historia

El pelo ha sido dividido en “pelo bueno” y “pelo malo”, siendo este último el afro, un rasgo característico de la raza negra. Se ha sostenido la idea, sobre todo en el área de la belleza, de que hay algo malo en los rizos por carecer de la perfección y suavidad del pelo lacio.

En Hair Matters: Beauty Power And Black Women’s Consciousness, la historiadora Ingrid Banks y la socióloga Shirley Tate postulan que la dicotomía del pelo malo y el pelo bueno está directamente relacionada con el color de piel. Mientras más oscura es esta, peor es el pelo. Además, también mencionan que la relación que existe entre la cabellera y la raza ha construido el estereotipo de la mujer negra en la sociedad.

Durante el siglo XV, en África, los peinados se utilizaban para saber el estatus social, étnico y civil de las personas. En el caso de los esclavos, si eran de campo, debían ocultar su afro y si eran domésticos, debían utilizar pelucas similares a las de sus dueños.

En el año 1900, Madame C.J. Walker, seudónimo de Sarah Breedlove, mujer negra e hija de esclavos, recibió una patente por desarrollar el “peine caliente”, primer producto para alisar el pelo en comercializarse y hacerse popular entre las mujeres de color. Así, Madame C.J. Walker se convirtió en la primera mujer negra en alcanzar una fortuna ratificada en más de un millón de dólares según el libro de Guinness World Records.

Madam Walker
Madame C.J. Walker antes y después de utilizar su producto para alisar el pelo
Madam C.J. Walker

El pelo afro como símbolo de resistencia

Después de varias décadas de que los negros estuviesen sometidos a los estrictos cánones de belleza, una manera de revelarse y hacer política a través del aspecto físico fue con el movimiento cultural Black is Beautiful, liderado por la activista Kathleen Cleaver, miembro del Partido Pantera Negra.  

La iniciativa trataba de disipar el rechazo hacia la comunidad negra por sus rasgos comunes, como el color de la piel y su pelo.

“El afro era la belleza negra personificada, sin validación blanca y sin importar las críticas. Para muchos hombres negros, se trataba de una pose e hipermasculinidad ante la brutalidad policial y la constante opresión”, dijo el presidente de Black Men at Penn School of Social Work, Inc., Chad Dion Lassiter. Todo esto fue una manera de mostrar la otra cara de la moneda ante la filosofía no violenta del Dr. Martin Luther King Jr.

Así, llevar el pelo afro se convirtió en una declaración política. Este estilo ayudó a subrayar los cambios masivos en las aspiraciones populares de los afroamericanos debido a la politización del aspecto físico de los negros por la ideología racista.

El pelo afro en la actualidad

Actualmente, Beyoncé Knowles es una de las exponentes y defensoras de la raza y la cultura negra en todos sus aspectos. No en vano la cantante dice “I like my baby heir with baby hair and afros” (Me gusta mi bebé con pelo de bebé afro) en su canción Formation y hace apariciones públicas con su hija, Blue Ivy, quien siempre lleva su afro natural, el cual ha despertado controversias, pues existen quienes acusan a Knowles de no cuidar el pelo de su hija.

Beyoncé y su hija no han sido las únicas que han vivido momentos desagradables por su tipo de pelo. La actriz Lupita Nyong’o pasó por una situación incómoda cuando posó para la portada de la revista británica Grazia UK en el año 2017. Cuando el medio finalmente reveló las imágenes, estas habían sido alteradas y el fotógrafo había eliminado con Photoshop el pelo de la ganadora del Oscar.

“Como he dejado claro muy a menudo con cada fibra de mi ser, abrazo mi herencia natural pese a haber crecido pensando que la piel clara y el pelo sedoso eran los estándares de belleza. Ahora sé que mi piel oscura y mi pelo indomable también son bellos”, añadió la actriz en su cuenta de Instagram.  

Para su tercer álbum de estudio, Solange Knowles sacó una canción llamada Don’t Touch My Hair, en la cual el pelo funciona como una metáfora para describir cómo la comunidad negra ha sido señalada y vigilada constantemente. La cantante también comentó que sueña con establecer límites de una vez por todas respecto a este tema, de acuerdo a una entrevista que le hizo The Huffington Post.

A su vez, la fotógrafa Dazhane Leah realizó un proyecto llamado Afro Bloomin’, en el cual combina el pelo afro y las flores con la intención de apoyar la decisión de llevar este tipo de cabellera al natural. La serie de fotografías forman parte de una iniciativa propia para lidiar con los prejuicios raciales y hacer que los complejos de las mujeres negras por su pelo disminuyan.

He leído, visto por mí misma y escuchado por amigos y familiares sobre las experiencias negativas […] de llevar el pelo al natural. El afro es una declaración y el peinado en sí mismo representa y tiene tanta historia y pasión.

Dazhane Leah
Pelo Afro
Fotografías del proyecto Afro Bloomin’ de Dazhane Leah
Dazhane Leah

Celebra la belleza negra

Llevar el pelo afro pasó de ser motivo de vergüenza a símbolo de protesta y orgullo de la raza negra. Ha sido protagonista de canciones, ha creado polémica y ha inspirado hasta películas. Las mujeres negras están doblemente expuestas al ideal de belleza avalado y consolidado durante años, y la verdad es que nadie debería sentirse avergonzado por la manera en que luce solo porque a otro no le gusta cómo se ve. 

La autoaceptación y toda la ola de amor propio que inunda las redes sociales actualmente han hecho que las personas quieran mostrar sus cuerpos, rostros y pelos tal y como son. Por esta razón, ahora es mucho más común ver a las personas llevar el pelo afro y lucir sus rizos que antes. Me hubiese gustado no haberme avergonzado tanto por tener el pelo rizado ni satanizarlo tantas veces como lo hice, mucho menos sabiendo que mi abuela paterna lo llevó así durante toda su vida con orgullo y estilo.

La belleza es subjetiva y hay distintas maneras de entenderla. Llevar el pelo afro es una forma de resistencia y una manera de desafiar el ideal de belleza y las dinámicas sociales que dictan cómo debe lucir el pelo para ser catalogado como “bueno”. Abraza tus raíces, acepta cómo luces y saca lo mejor de ti porque la única persona a la que tienes que gustarle es la que ves frente al espejo.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed Instagram Feed
TheA logo
Más artículos
Haz de tus vacaciones un #VeranoDeOtroNivel con Ron Carúpano