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Mitos y apariciones: la lógica detrás de lo paranormal

Una antología que intenta desmentir las historias de experiencias paranormales

Con Halloween a la vuelta de la esquina, nunca faltan las historias de gente que clama haber visto fantasmas, ánimas y aliens, o aquellos que aseguran que sus cosas se movieron de lugar sin razón aparente. Tarde en la noche, porque no hay otro momento mejor para hacerlo, y confiando en los viejos rosarios que me compró mi madre para la primera comunión, me dispuse a escuchar los relatos de personas que conozco para intentar explicar, según la ciencia o el sentido común, algunas de las situaciones que más se repiten. Esto fue lo que conseguí:

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Yo no he tenido experiencias paranormales, pero una amiga sí. Resulta que una vez ella estaba sola en su casa, fue a la cocina para servirse agua y sintió que alguien le agarraba la pierna. No un roce, sino un agarre. Pero cuando se volteó no había nadie. 

Ana

Entre las experiencias paranormales más frecuentes se encuentra el sentimiento de presencias o toques misteriosos cuando no hay nadie en la habitación. Un equipo de científicos de la Escuela Politécnica Federal de Lausana, en Suiza, determinó que esta sensación de presencias fantasmales es causada por un desequilibrio en la percepción de posición que tiene el cerebro sobre nuestro cuerpo. Muchas veces creemos que hay alguien a nuestro alrededor cuando en realidad no lo hay, por lo que en el caso de la amiga de Ana la imaginación pudo haber jugado en su contra y haberla hecho pensar que la observaban o la habían tocado.

Veredicto: perfectamente explicable.

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No es nada del otro mundo, pero hace ya varios años a una prima y a mí nos encantaba ver cosas relacionadas con el género de terror y lo paranormal. Una noche en su casa decidimos ver una película. Ya cuando se estaba terminando me empezaron a llamar números que no conocía y cuando contestaba nadie hablaba, lo mismo le pasó a mi prima, pero a ella solo la llamaron una vez —no recuerdo si eran los mismos números, pero sí fue bien spooky—. Justo después de que cortara una de las llamadas comenzaron a tocar la puerta. Estábamos solo nosotras dos, así que pensamos en no abrir, pero al final nos acercamos juntas y cuando vimos por la mirilla, no había nadie. Cerramos la puerta con seguro, apagamos todo y corrimos al cuarto. Recuerdo que estuvimos viendo Heidi por un rato para calmarnos.

Laura

Este caso me pone en una disyuntiva. Como en el anterior, la sugestión puede jugar un papel importante, es decir, es capaz de aumentar o producir parte del terror que sienten quienes son testigos de actividades paranormales. En más de una ocasión nos ha pasado que por error marcamos un número desconocido y teléfonos dañados pueden repetir esta acción hasta diez veces seguidas, quizá este fue el caso de quien llamó a Laura y a su prima. Por otra parte, no descartemos la posibilidad de que algún vecino pudo haber tocado la puerta. La coincidencia de todos estos elementos es el verdadero misterio y es completamente comprensible que, no sabiendo qué está pasando alrededor, sintamos pánico en estas situaciones.

Veredicto: coincidencias curiosas, pero no sobrenaturales.

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Supuestamente, desde que estaba pequeña veía cosas raras y tenía pesadillas, y bueno, en mi familia pensaban que estaba loca. Cuando tenía aproximadamente ocho años, me desperté un día de diciembre llorando porque había soñado que mi papá estaba muerto. Soñé con el puente de Maracaibo, un muñeco de madera, la camioneta de mi papá y su muerte. Me paré llorando y él me dijo: “No, no te pongas así. Todo va a estar bien, yo estoy bien”. Mi papá murió en mayo del año siguiente, ocho días después de que volviéramos de Maracaibo, en un accidente de tránsito con la camioneta. Nadie me creyó.

Yolanda

Dicen que los sueños y las pesadillas son construcciones que hace nuestro cerebro sobre nuestras memorias y las cosas que nos angustian. Es normal que una niña se preocupe por el bienestar de sus padres y, aunque sea algo mórbido, que sueñe que estos mueren, pero esas cosas normalmente no se cumplen. Podríamos decir que se trata de un caso inverso de “pide y el universo te dará”, pero debo admitir que este relato supera cualquier explicación posible.

Veredicto: definitivamente spooky.

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A la gente le cuesta un poco creer esta historia porque era un niño y vaina, pero de solo pensarlo se me paran un poquito los pelos. Estaba chiquito, en tercer grado o algo así. Un día fui con mis amigos del colegio a un campamento en el Guri, un campamento de pesca. Y por allá, obviamente, no había luz. Una noche nos estábamos devolviendo de pescar e íbamos en cuatro camionetas. En la maleta de la última camioneta de la caravana estábamos un primo mío y yo, pero no me di cuenta de que éramos los últimos sino hasta más adelante en el camino porque al principio nosotros vimos que sí teníamos otra camioneta detrás. Resulta que en un cruce, había un árbol y por un breve momento uno no podía ver al carro que lo seguía. La camioneta, en lo que cruzó ese árbol, no salió. De repente solo se podían ver unas luces moviéndose en círculos hasta que desaparecieron. Fue en ese momento que vi que éramos la cuarta camioneta y que la que nos seguía no era de ninguno de nosotros.

Rodrigo

Las abducciones extraterrestres nunca pueden faltar en las recopilaciones de historias paranormales. Ya muchas investigaciones han intentado explicarlas y, como concluyó Susan Clancy, psicóloga de la Universidad de Harvard, en su libro Abducted: how people come to believe they were kidnapped by aliens, la mayoría de las historias de abducción y avistamientos ovnis se deben a un estado de alteración en la mente de quienes son partícipes de ellas, llegando incluso a crear falsos recuerdos. Pero, como me dijo Rodrigo luego de contarme su historia, también creo que es muy ingenuo de nuestra parte creer que estamos solos en el universo, así que me gustaría creer que esta historia es real.

Veredicto: ¿un capítulo de The X-Files con un guion escrito por Carl Sagan? Claro que sí. 

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Mi tío David y mi papá compartían el mismo cuarto. Un día mi papá estaba durmiendo y sintió que alguien le jalaba la sábana, por lo que pensó que era David ya que él siempre le hacía bromas. ‘Cónchale, David, deja el fastidio, vale’, le decía y se volvía a dormir. En una de esas, le jalaron la sábana tan duro que casi se cae de la cama y comenzó a insultar a mi tío. Resulta que mi tío ni siquiera estaba en el cuarto y el reloj de péndulo de la sala había sonado cada vez que le jalaban la sábana. 

Diana

Probablemente me falta algo de información para determinar si esto es real o no. Hay muchos elementos que refuerzan de forma considerable el factor terror de esta historia y no tengo teorías que respalden sábanas moviéndose sin razón aparente o relojes que anuncian presencias sobrenaturales. 

Veredicto y recomendación: si esto les pasa, encomiéndense al dios de su preferencia o insulten al fantasma, dicen que eso funciona.

He escuchado muchas historias como las de Diana, cuentos que solo me hacen concluir que deben bañarse en agua bendita y salir corriendo de las casas en las que ocurrieron tales eventos. Podríamos decir en este último caso que el reloj estaba averiado y, en efecto, era David quien le quitaba la sábana, pero al final del día, escuchamos relatos paranormales porque queremos que nos asusten, queremos pensar que hay algo inexplicable en lo paranormal. Así que, este Halloween, déjense quitar las sábanas, jalar los pies o tocar por entidades misteriosas, y tendrán historias entretenidas para contar después. 

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